Josue y su familia, 2 de 3, Un hombre de Dios

[Predicación para la comunidad hispana de la Parroquia de Santa Margarita de Escocia, en Morristown, NJ, Marzo de 2013.]

* Es propio del hombre ser “cabeza” pero eso no es una excusa para ser egoísta o agresivo. La Biblia muestra que hay un modo de ser “primero.”

* Lo propio del hombre de Dios es obedecer a Dios, ser coherente y poner al servicio de otros su capacidad objetiva de comprender las relaciones entre las personas, las situaciones y las metas.

Josue y su familia, 1 de 3, El Dios Verdadero

[Predicación para la comunidad hispana de la Parroquia de Santa Margarita de Escocia, en Morristown, NJ, Marzo de 2013.]

* Muchos hebreos salieron de Egipto hacia el desierto; y muchos hebreos llegaron del desierto a la tierra de Canaán, la tierra prometida. Pero los que salieron no fueron los mismos que llegaron. Ni siquiera Moisés pudo completar el camino. Sólo hubo un hombre que tuvo ese privilegio: conoció la esclavitud de Egipto, la dureza del desierto y las seducciones y engaños de Canaán.

* Josué tiene entonces una posición de privilegio para distinguir al Dios verdadero, el de la Alianza, de los muchos dioses falsos. Cuando Josué dice: “Yo y mi casa serviremos al Señor” (Josué 24,15), ¡él sabe de qué está hablando!

* En hebreo Josué y Jesús se escriben de la misma manera. Su nombre significa: “El Señor salva.” Por eso resulta natural comparar lo que hizo Josué, llevando al pueblo a la tierra prometida, y lo que hizo Jesús, conduciéndonos a la gloria del Cielo.

San Jose, intercede por el Papa Francisco

Padre San José,
Patrono y singular Protector de la Iglesia;
varón justo, de limpia mirada y honrado proceder;
siervo fiel, de puro corazón y alma bella;
hombre capaz de silencio y de palabra;
guía seguro y creyente sin tacha:

Mira esta hora del pueblo cristiano,
y con la fuerza de tu intercesión
protege la herencia que Cristo ganó a precio de Sangre.

Mira sobre todo a aquel que ha sido elegido
para presidirnos en la fe y la caridad:
dale tu abrazo paterno al que ha sido llamado
a ser padre espiritual de una multitud inmensa;
dale tu mano de hermano al que ha de lanzar la red
para que muchos salgan de las aguas engañosas del mundo
y entren por fin al rebaño de Cristo;
dale tu mirada, tu escucha y tu obediencia
para que el Papa Francisco,
puesto al timón de la barca de Pedro,
nos guíe con pulso firme,
y así, vencido al fin todo obstáculo,
podamos gozarnos en la eternidad
de la dulce comunión contigo,
y con la Bienaventurada Virgen María,
y con todos los Ángeles y Santos,
en la beatífica presencia del Padre
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.

La herencia de Benedicto XVI, agenda del Papa Francisco

“¿Cuál es la herencia que Benedicto XVI deja a su Sucesor? La respuesta a esta pregunta pasa a través del entero pontificado del Papa emérito, teólogo profundo, creyente enamorado, humilde trabajador en la viña del Señor y, sobre todo ahora, peregrino de Dios en el silencio de la adoración y en la oración de intercesión…”

Benedicto y Francisco

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La bella sorpresa del dia 13

La semana pasada vivimos días intensos, en la hermosa expectativa de la elección del sucesor de Benedicto XVI. Estoy seguro que muchos de nosotros oramos con fe y humilde corazón, implorando al Espíritu Santo el regalo de su luz para los Señores Cardenales, que tenían sobre sí la difícil tarea de discernir quién podría ser apto para la más alta responsabilidad que puede imaginarse sobre esta tierra. Después de sólo cinco escrutinios, la anhelada “fumata” blanca apareció en el cielo oscuro y lluvioso de Roma. Gritos de júbilo se alzaron inmediatamente de una ingente multitud de peregrinos que, apostados como centinelas del amor de todos, desafiaron el frío y la lluvia para ser los primeros en alegrarse y los primeros en saludar al Vicario de Jesucristo. Largos minutos hubo que esperar mientras el elegido se revestía, aceptaba luego el saludo y promesa de obediencia de sus cohermanos Cardenales, y por último se dirigía al balcón externo de la basílica de San Pedro, para saludar a su diócesis, Roma, y para bendecirnos a todos.

¡Qué gran sorpresa, escuchar el nombre del elegido, y oír inmediatamente el nombre que quiso para sí! El Papa Francisco, que desde ese 13 de Marzo bendito nos preside en la fe, tímido pero sonriente, daba las primeras señales de cómo será su servicio en la cátedra de Pedro. He aquí lo que aprendimos en pocos minutos con solo verle y escucharle en ese primer saludo.

1. Nos pidió orar por Benedicto XVI. Aprendemos que la Iglesia se renueva en las personas que sirven pero Ella misma permanece en fidelidad y continuidad profunda a su propio ser. No esperemos entonces esos grandes cambios que algunos quisieran, como si de repente la Iglesia dejara de ser lo que es y se volviera esclava de las modas o pareceres de cada época. En concreto, si alguna tenía ilusiones vanas en cambios con respecto a la enseñanza moral de la Iglesia en cuanto a la vida, la sexualidad o la familia, mejor que recapacite, porque no es la Iglesia la que tiene que cambiar, sino el mundo aprender de Ella.

2. Nos pidió que oráramos por él. Antes de bendecirnos, se inclinó para rogarnos que intercediéramos por su persona y su servicio. Es una lección hermosa de humildad que no resultará extraña para quienes conocían la trayectoria de Jorge Mario Bergoglio, ya desde su servicio a la Compañía de Jesús, y luego como obispo. La sencillez, la sobriedad, la austeridad, incluso, se han convertido en una especie de segunda naturaleza en él.

3. En sus breve discurso mencionó dos veces al Cardenal Vicario para la Diócesis de Roma. Entendemos que es un hombre que sabe y quiere delegar, trabajar en equipo, fomentar colegialidad. Por supuesto que conoce en quién recae la responsabilidad y no va a excusarse en decisiones de comité para quedar bien ante nadie. El Obispo de Roma es él, pero su estilo no será el de quien empuña el poder sino el de la mano que se extiende para crear y fortalecer verdadero espíritu de fraternidad.

Es importante que rodeemos con nuestro amor y oración al Sucesor de Pedro. Es importante que sepamos que son muchos sus enemigos, grandes los peligros, duro el combate. El Papa Francisco no puede estar solo. Nosotros estaremos junto a él, atentos a su palabra, discípulos de su corazón educado en la experiencia de buen jesuita, caritativo obispo, humilde testigo del amor de Dios que transforma y levanta.

ESCUCHA, El peregrinar de la fe

[Predicación al Grupo de Oración de la Parroquia de Santa Margarita de Escocia, en Morristown, NJ, Marzo de 2013.]

* Es característico de las religiones paganas ver el trato con los dioses como una repetición o prolongación del trato de intercambio, trueque comercio que se da entre seres humanos.

* Según esa visión de las cosas, a cada necesidad humana hay que dar un “pago” a los dioses, que a menudo consiste en una forma de sacrificio proporcional a lo que se quiere obtener. En casos particularmente difíciles habrá que ofrecer la muerte de personas humanas.

* Todo cambia en Génesis capítulo 12, cuando Dios habla con Abraham y marca de manera unilateral, gratuita e irreversible una línea, una flecha que señala un antes y un después; un origen, camino y meta.

* Pero aún más importante es descubrir que este Dios le promete a Abraham su presencia y su guía: Dios hace el camino con su amigo, y le invita a buscar cada día la cercanía y la presencia del Señor.

* El peregrinar exterior engendra así un peregrinar interior, que se nota más en otros ejemplos bíblicos, como sucedió a los israelitas en el desierto: a medida que avanzaban sus pies, llegaban también a palpar sus propias rebeldías y resistencias interiores.

* El fruto de ese peregrinar exterior y sobre todo interior es una experiencia intransferible e imborrable de la presencia de Dios. Revestido de esa certeza, el creyente es como aquella casa que está verdaderamente cimentada sobre roca (Mateo 7).

Del cura buenazo, libranos Dios!

“Tengo mucho miedo a los curas “buenazos”, más que a un tsunami. Porque los curas buenazos suelen acabar complicando las cosas, deshaciendo todo y dejando marrones muy considerables al compañero que viene detrás. Eso sí, qué bueno era D. Fulano…”

cura buenazo

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La revelacion del Amor trinitario

30 El testimonio del Nuevo Testamento, con el asombro siempre nuevo de quien ha quedado deslumbrado por el inefable amor de Dios (cf. Rm 8,26), capta en la luz de la revelación plena del Amor trinitario ofrecida por la Pascua de Jesucristo, el significado último de la Encarnación del Hijo y de su misión entre los hombres. San Pablo escribe: « Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas? » (Rm 8,31-32). Un lenguaje semejante usa también San Juan: « En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados » (1 Jn 4,10).

31 El Rostro de Dios, revelado progresivamente en la historia de la salvación, resplandece plenamente en el Rostro de Jesucristo Crucificado y Resucitado. Dios es Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, realmente distintos y realmente uno, porque son comunión infinita de amor. El amor gratuito de Dios por la humanidad se revela, ante todo, como amor fontal del Padre, de quien todo proviene; como comunicación gratuita que el Hijo hace de este amor, volviéndose a entregar al Padre y entregándose a los hombres; como fecundidad siempre nueva del amor divino que el Espíritu Santo infunde en el corazón de los hombres (cf. Rm 5,5).

Con las palabras y con las obras y, de forma plena y definitiva, con su muerte y resurrección,[Cf. Concilio Vaticano II, Const. dogm. Dei Verbum, 4: AAS 58 (1966) 819] Jesucristo revela a la humanidad que Dios es Padre y que todos estamos llamados por gracia a hacernos hijos suyos en el Espíritu (cf. Rm 8,15; Ga 4,6), y por tanto hermanos y hermanas entre nosotros. Por esta razón la Iglesia cree firmemente « que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se halla en su Señor y Maestro ».[Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 10: AAS 58 (1966) 1033]

32 Contemplando la gratuidad y la sobreabundancia del don divino del Hijo por parte del Padre, que Jesús ha enseñado y atestiguado ofreciendo su vida por nosotros, el Apóstol Juan capta el sentido profundo y la consecuencia más lógica de esta ofrenda: « Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud » (1 Jn 4,11-12). La reciprocidad del amor es exigida por el mandamiento que Jesús define nuevo y suyo: « como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros » (Jn 13,34). El mandamiento del amor recíproco traza el camino para vivir en Cristo la vida trinitaria en la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y transformar con Él la historia hasta su plenitud en la Jerusalén celeste.

33 El mandamiento del amor recíproco, que constituye la ley de vida del pueblo de Dios,[Cf. Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, 9: AAS 57 (1965) 12-14] debe inspirar, purificar y elevar todas las relaciones humanas en la vida social y política: « Humanidad significa llamada a la comunión interpersonal »,[Juan Pablo II, Carta ap. Mulieris dignitatem, 7: AAS 80 (1988) 1666] porque la imagen y semejanza del Dios trino son la raíz de « todo el “ethos” humano… cuyo vértice es el mandamiento del amor ».[Juan Pablo II, Carta ap. Mulieris dignitatem, 7: AAS 80 (1988) 1665-1666] El moderno fenómeno cultural, social, económico y político de la interdependencia, que intensifica y hace particularmente evidentes los vínculos que unen a la familia humana, pone de relieve una vez más, a la luz de la Revelación, « un nuevo modelo de unidad del género humano, en el cual debe inspirarse en última instancia la solidaridad. Este supremo modelo de unidad, reflejo de la vida íntima de Dios, Uno en tres personas, es lo que los cristianos expresamos con la palabra “comunión” ».[Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 40: AAS 80 (1988) 569]

Este Compendio se publica íntegramente, por entregas, aquí.

ESCUCHA, Dios Creador

Escuela de Vida Interior, Tema 22: Dios Creador

* Muchos asocian la enseñanza sobre la creación con el dato científico del “Big Bang,” que establece que el universo visible, tal como lo conocemos, proviene de una colosal explosión sucedida algo más de 13.500 millones de años. Pero, ¿es eso lo que enseña la Biblia? ¿Es la enseñanza sobre la creación un simple dato cosmológico que pueda demostrarse o negarse sobre la base objetiva del conocimiento que da la ciencia?

* La verdad es que el pueblo de Dios llegó a la fe en el Dios Creador por un camino muy distinto. Se puede decir que fue un camino “experiencial,” en el sentido de que ellos experimentaron su “nada” y en ella descubrieron que Dios está más allá de todo lo que existe y a la vez es sustento de todo lo que existe. El contexto para este descubrimiento fue, con gran probabilidad, el tiempo del destierro a Babilonia.

* Y para entender qué significó para los hebreos el destierro conviene hacer la comparación con el tiempo en que fueron liberados de la esclavitud en Egipto. En el libro del Éxodo se explica bien cómo el faraón egipcio pretendía actuar como dueño de vidas humanas, es decir, pretendía asumir el lugar de un “dios” que dispone quién tiene derecho a crecer, y quién puede multiplicarse. La victoria de YHWH sobre faraón no es sólo una prueba de fuerza sino sobre todo una demostración de quién es el verdadero Dios. Esto sucedió en el siglo XIII antes de Cristo.

* Unos siete siglos después, un general caldeo, Nabucodonosor, se burla con arrogancia de todo lo que es sagrado para los hebreos: profana, saquea y destruye el templo; asesina a los hijos del rey judío, Sedecías, y luego lo deja ciego y lo lleva como esclavo a Babilonia. La multitud de exiliados experimenta de modo espantoso la humillación, o podemos decir: el sabor de la muerte y la aniquilación. En contraste con lo que se narra en el Éxodo, esta vez parece que los dioses caldeos han sido más poderosos. Parece que YHWH es falso o no existe. Las contradicciones y preguntas quemantes se amontonan en la mente atribulada de ese grupo de desterrados.

* Para que sea mayor su dolor, los judíos saben para qué los han llevado a Babilonia: ellos son un pueblo, entre muchos otros, y su tarea es trabajar como esclavos en la edificación y embellecimiento de Babilonia. La confusión de lenguas no oculta el hecho de que los caldeos quieren levantar su ciudad hasta los cielos. Se supone que todos, incluidos aquellos judíos, deben servir a esa meta que parece la expresión más pura del orgullo y la idolatría. En el colmo de la humillación, los caldeos tratan las oraciones y cánticos de los judíos como si fueran materia de entretenimiento: “¡Cantadnos un cantar de Sión!”

* Desde su nada, los judíos se atreven a preguntarse qué ha sucedido para que lleguen a tal calamidad. Y dan varios pasos:

(1) Se dan cuenta que son pecadores. No se puede echar la culpa a nadie de fuera: el pueblo mismo debe reconocer que ha sido infiel, y que pecar tiene consecuencias. ya lo advirtieron los profetas, desde Amós, especialmente.

(2) Pero Dios no los ha extinguido. ¿Por qué? Si es verdad que nada merecen, sino muerte, cual ha sucedido a otros pueblos, y también a las Diez Tribus del Norte, que se llamaron “Israel,” ¿por qué ha sobrevivido el Reino del Sur, que se llamó “Judá”? La única explicación es el amor: ni siquiera la violencia y la arrogancia de los caldeos ha podido destruir el amor de Dios. Después de todo, parece que hay algo que es mayor y más fuerte que los horrendos dioses caldeos.

(3) Además, el odio y la violencia no son verdadera victoria. El pueblo que hoy oprime mañana será oprimido. A todo astuto le sale otro astuto peor, y cada violento debe esperar la hora de caer a manos de otro violento. El único triunfo es el del amor que permanece, es decir, el triunfo de la misericordia y la fidelidad, y ese es el triunfo del Dios verdadero. Lo demás es vanidad; es confusión, y se disuelve en el caos y en la nada.

* Dios aparece así como “el Dios de los comienzos,” el Dios que abre caminos insospechados; el Dios que, a partir de la nada, y sin pedir consejo ni ayuda a ningún otro, realiza su voluntad con poder, bondad y sabiduría. Sólo es Señor de todos, y su señorío es real y verdadero, en contraste con las vanas seguridades de los ídolos. Dios es Creador, y su actuar no se puede comparar con la de nadie porque a todos supera, y todos le son deudores.

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Este tema pertenece al Capítulo 03 de la Escuela de Vida Interior; la serie completa de los diez temas de este Capítulo 03 está aquí:

is.gd/vida_interior_03

La serie de TODOS los temas de esta Escuela de Vida Interior está aquí:

is.gd/vidainterior