¡Creció la familia!

Una breve nota para compartir a todos la alegría: este fin de semana superamos, bendito sea Dios, los 27.000 suscriptores a este servicio, Alimento del Alma.

Hay más noticias buenas: en la próxima semana, pasaremos la cifra de 14.000 seguidores de fray Nelson en Twitter

Y si alguien gusta de las cifras curiosas: también en la próxima semana superaremos 3.333.333 visualizaciones en nuestro canal de Youtube 🙂

Por cierto, hace pocos días ese mismo canal pasó la hermosa cifra de 10.000 suscriptores.

Lo importante, lo único realmente importante de estas cifras, es que nos indican que crece el interés por saber de Cristo, su voluntad y su Reino. ¡Viva Cristo Rey!

Noruega celebra un festival gay para los niños

“En el festival de la ciudad noruega de Bergen, los organizadores dicen que pretenden sentar las bases para ” la seguridad, la tolerancia y el respeto entre los niños y los adultos”, esto suena muy bien, pero es que los niños fueron aleccionados para que cantaran canciones sobre lo que es vivir con ” dos padres” del mismo sexo…”

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Ahorro y consumo, ¿qué dice la Iglesia?

358 Los consumidores, que en muchos casos disponen de amplios márgenes de poder adquisitivo, muy superiores al umbral de subsistencia, pueden influir notablemente en la realidad económica con su libre elección entre consumo y ahorro. En efecto, la posibilidad de influir sobre las opciones del sistema económico está en manos de quien debe decidir sobre el destino de los propios recursos financieros. Hoy, más que en el pasado, es posible evaluar las alternativas disponibles, no sólo en base al rendimiento previsto o a su grado de riesgo, sino también expresando un juicio de valor sobre los proyectos de inversión que los recursos financiarán, conscientes de que « la opción de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de en otro, es siempre una opción moral y cultural ».744

359 La utilización del propio poder adquisitivo debe ejercitarse en el contexto de las exigencias morales de la justicia y de la solidaridad, y de responsabilidades sociales precisas: no se debe olvidar « el deber de la caridad, esto es, el deber de ayudar con lo propio “superfluo” y, a veces, incluso con lo propio “necesario”, para dar al pobre lo indispensable para vivir ».745 Esta responsabilidad confiere a los consumidores la posibilidad de orientar, gracias a la mayor circulación de las informaciones, el comportamiento de los productores, mediante la decisión —individual o colectiva— de preferir los productos de unas empresas en vez de otras, teniendo en cuenta no sólo los precios y la calidad de los productos, sino también la existencia de condiciones correctas de trabajo en las empresas, el empeño por tutelar el ambiente natural que las circunda, etc.

360 El fenómeno del consumismo produce una orientación persistente hacia el « tener » en vez de hacia el « ser ». El consumismo impide « distinguir correctamente las nuevas y más elevadas formas de satisfacción de las nuevas necesidades humanas, que son un obstáculo para la formación de una personalidad madura ».746 Para contrastar este fenómeno es necesario esforzarse por construir « estilos de vida, a tenor de los cuales la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien, así como la comunión con los demás hombres para un crecimiento común sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones ».747 Es innegable que las influencias del contexto social sobre los estilos de vida son notables: por ello el desafío cultural, que hoy presenta el consumismo, debe ser afrontado en forma más incisiva, sobre todo si se piensa en las generaciones futuras, que corren el riesgo de tener que vivir en un ambiente natural esquilmado a causa de un consumo excesivo y desordenado.748

NOTAS para esta sección

744Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 36: AAS 83 (1991) 839-840.

745Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 36: AAS 83 (1991) 839.

746Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 36: AAS 83 (1991) 839.

747Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 36: AAS 83 (1991) 839.

748Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 37: AAS 83 (1991) 840.


Este Compendio se publica íntegramente, por entregas, aquí.

Dimensión Institucional de la Vida Religiosa, 10 de 10: Consignas

[Retiro a la Provincia de Bogotá de las Hermanas de la Presentación. Junio de 2015,]

Tema 10 de 10: Consignas

  1. Conversión a Jesucristo y su Evangelio.
  2. Todos: examinarnos por el amor a la Iglesia.
  3. Oración desde la gratuidad y la gratitud.
  4. Conciencia: hemos huido de la abnegación.
  5. Conciencia: nadie tiene la receta.
  6. Conciencia: el protagonismo nos tienta a todos.
  7. Conciencia: es más fácil fundar que renovar.
  8. Apertura a la novedad con énfasis en lo ya propio.
  9. Superiores: examinen su casa.
  10. Atención: formación en la donación y la renuncia.
  11. Todos: examinarnos en las motivaciones.
  12. Atención al test de la alegría.

Dimensión Institucional de la Vida Religiosa, 09 de 10: Aspectos dialécticos desde el NT

[Retiro a la Provincia de Bogotá de las Hermanas de la Presentación. Junio de 2015,]

Tema 09 de 10: Aspectos dialécticos desde el NT

* Claramente el amor de Dios es abundante para todos y “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo) pero no somos iguales ni en nuestra constitución física, salud, dones, anhelos, capacidades, carismas o posibilidades. Ni la democracia con su lógica de las mayorías ni menos el comunismo pueden retratar la obra que el Espíritu va construyendo en nosotros y a través de nosotros.

* Gobernar, desde la conciencia de lo que es la Iglesia, supone una conversión del corazón y del lenguaje. No deben reñir el bien del individuo y el bien común de la comunidad pero ello supone una mirada atenta a Dios Espíritu que da los dones a las personas y dirige a su plenitud las comunidades. ¡Necesitamos líderes, pastores y superiores enamorados de la voluntad divina! Obrando así, el ejercicio de la autoridad en el Espíritu es a la vez un servicio de escucha a lo que el mismo Espíritu suscita como nuevas iniciativas en su pueblo.

* Lo institucional, así entendido, es una expresión del fruto que ya ha dado la obra del Espíritu en la comunidad, y al mismo tiempo, es un cauce abierto a nuevas obras, inspiraciones y perspectivas. El río corre y el cauce es firme: se necesitan mutuamente, aunque siempre está claro que el cauce está en función del río.

* Es importante recordar la parábola del grano de mostaza o la imagen de la ciudad puesta en lo alto del monte: la Iglesia ha de ser grande, no para arrogancia sino para expresión de la grandeza de su Autor y la grandeza que pueden confiadamente encontrar quienes se acerquen a Ella. Tener como horizonte una Iglesia pequeña, escondida o acomplejada no es un servicio a quienes necesitan una referencia que les guíe y una casa grande y dotada que les pueda acoger en tiempo de necesidad.

* Así que el gran desafío es fortalecer la institucionalidad pero solamente como un camino para fortalecer la caridad y el servicio a todos, especialmente los más necesitados.

Dimensión Institucional de la Vida Religiosa, 08 de 10: Aspectos institucionales del NT

[Retiro a la Provincia de Bogotá de las Hermanas de la Presentación. Junio de 2015,]

Tema 08 de 10: Aspectos institucionales del NT

* Desde el comienzo mismo de la Iglesia. Los apóstoles no son miembros más dentro de la comunidad cristiana. Son ellos los que “enseñan” (Hechos 2); son los primeros en cuanto a los dones que Cristo ha dado a su Iglesia (Efesios 4) y sobre ellos y los profetas se sostiene el edificio mismo de los creyentes (Efesios 4). Ejercen una autoridad real, que incluye la facultad de expulsar (excomulgar) a quienes han cometido faltas gravísimas para que entren en razón y en vías de arrepentimiento (1 Corintios 5).

* Es verdad que los Evangelios nos presentan con honestidad que los apóstoles pugnaban de modo casi infantil por “quién es el primero” pero en esto hay que anotar dos cosas: En primer lugar, que Cristo no da un tratamiento igual sino que de modo consistente trata a Pedro, Santiago y Juan como testigos especiales. Segundo, que las pugnas entre ellos cesan con el don del Espíritu Santo.

* La imagen, pues, que nos deja la Escritura, una vez recibidos los dones de la Pascua y de Pentecostés, es la de una Iglesia claramente jerárquica pero no en un pacto de poderes, ni tampoco marcada por la ambición por el poder, sino como verdadera comunidad en que los distintos carismas, dones y ministerios están al servicio de los demás.