Beato Cristóbal (+1527)
Uno de los nobles más importantes de Tlaxcala, después de los cuatro señores principales, era Acxotécatl, que «tenía sesenta mujeres, y de las más principales de ellas tenía cuatro hijos». Tres de ellos fueron enviados a la escuela de los franciscanos, pero el padre retuvo escondido al mayor, al que era su preferido, hijo de Tlapaxilotzin (mazorca colorada). Pero pronto se supo esto, y también el mayor fue a la escuela, teniendo doce o trece años de edad. «Pasados algunos días y ya algo enseñado, pidió el bautismo y fuele dado, y puesto por nombre Cristóbal. Este niño, demás de ser de los más principales y de su persona muy bonito y bien acondicionado y hábil, mostró principios de ser buen cristiano, porque de lo que él oía y aprendía enseñaba a los vasallos de su padre; y al mismo padre decía que dejase los ídolos y los pecados en que estaba, en especial el de la embriaguez, porque todo era muy gran pecado, y que se tornase y conociese a Dios del cielo y a Jesucristo su Hijo, que El le perdonaría, y que esto era verdad porque así lo enseñaban los padres que sirven a Dios. El padre era un indio de los encarnizados en guerras, y envejecido en maldades y pecados, según después pareció, y sus manos llenas de homicidios y muertes. Los dichos del hijo no le pudieron ablandar el corazón ya endurecido, y como el niño Cristóbal viese en casa de su padre las tinajas llenas del vino con que se embeodaban él y sus vasallos, y viese los ídolos, todos los quebraba y destruía, de lo cual los criados y vasallos se quejaron al padre». También Xochipapalotzin (flor de mariposa), mujer principal de Acxotécatl, «le indignaba mucho y inducía para que matase a aquel hijo Cristóbal, porque aquél muerto, heredase otro suyo que se dice Bernardino; y así fue, que ahora este Bernardino posee el señorío de su padre».
Finalmente, el padre decidió matar a Cristóbal. El mayor de los tres, de nombre «Luis, del cual yo fui informado, vio [escondido en la azotea] cómo pasó todo el caso. Vio cómo el cruel padre tomó por los cabellos a aquel hijo Cristóbal y le echó en el suelo dándole muy crueles coces, de las cuales fue maravilla no morir (porque el padre era un valentazo de hombre, y es así, porque yo que esto escribo le conocí), y como así no le pudiese matar, tomó un palo grueso de encina y diole con él muchos golpes por todo el cuerpo hasta quebrantarle y molerle los brazos y piernas, y las manos con que se defendía la cabeza, tanto que casi de todo el cuerpo corría sangre».
«A todo esto el niño llamaba continuamente a Dios, diciendo en su lengua: “Señor Dios mío, habed merced de mí, y si Tú quieres que yo muera, muera yo; y si Tú quieres que viva, líbrame de este cruel de mi padre”». Supo lo que sucedía Tla-paxilotzin, la madre de Cristóbal, desolada y pidiendo a gritos clemencia para su niño. Pero «aquel mal hombre tomó a su propia mujer por los cabellos y acoceóla hasta se cansar, y llamó a quien se la quitase de allí». En seguida, viendo que el niño seguía vivo, «aunque muy mal llagado y atormentado, mandóle echar en un gran fuego de muy encendidas brasas de leña de cortezas de encina secas, que es leña que dura mucho y hace muy recia brasa. En aquel fuego le echó y le revolvió de espaldas y de pechos cruelísimamente, y el muchacho siempre llamando a Dios y a Santa María». Lo apuñaló después.
Y allí quedó por la noche, medio muerto, «llamando siempre a Dios y a Santa María. Por la mañana dijo el muchacho que llamasen a su padre, el cual vino, y el niño le dijo: “Padre, no pienses que estoy enojado, porque yo estoy muy alegre, y sábete que me has hecho más honra que no vale tu señorío”. Y dicho esto demandó de beber y diéronle un vaso de cacao, que es en esta tierra casi como en España el vino, no que embeoda, sino sustancia, y en bebiéndolo luego murió».
El padre hizo enterrar secretamente al niño, mandó matar a Tlapaxilotzin, la madre, y dio orden severa de callar a todos los de la casa. Pero poco después se conocieron los dos asesinatos, y la justicia de los españoles, con mucho temor a provocar un levantamiento, le llevó a la horca. El P. Motolinía hizo la crónica del martirio habiendo pasado «doce años que aconteció hasta ahora que esto escribo en el mes de marzo del año treinta y nueve». Es decir, sucedió en 1527, habiéndose terminado en 1521 la conquista de México. El papa Juan Pablo II beatificó al niño Cristóbal el 6 de mayo de 1990.
El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.
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COMPLETAS 20160217
LA GRACIA del Viernes 19 de Febrero de 2016
Pidamos al Señor nuestra propia conversión y un corazón que participe de su amor, para que desee también la conversión del pecador.
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VÍSPERAS 20160217
LAUDES 20160217
How slowly can light travel?
COMPLETAS 20160216
LA GRACIA del Jueves 18 de Febrero de 2016
En varias ocasiones Dios tomó a mujeres como instrumentos de salvación del pueblo elegido, por su corazón y sabiduría.
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VÍSPERAS 20160216
ALIMENTO 20160218
Carta de un Director de un Colegio Católico
“Hace unos meses le pedí ayuda y consejo a un entrañable amigo, a mi venerado amigo don Santiago Valle, que lleva muchos años dirigiendo colegios y, además, es un verdadero hombre de Dios. Le pedí que me diera algún consejo para poder llegar a ser un buen director de colegio. Los principiantes como yo tenemos mucho que aprender de los que saben algo de esto. Y esta es la contestación que don Santiago me envió. Por su interés la comparto con todos ustedes. A los profesores de los colegios católicos les vendría bien leer la carta del señor Valle. Tal vez a alguien le abra los ojos. Creo que a cualquiera que le interese el tema de la educación católica le puede resultar interesante…”
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La redención por el camino de la cruz y la muerte
Buenos días Fray Nelson, le escribo desde Ecuador. En el evangelio nos habla el Señor de como vino a este mundo para dar su vida por nosotros, él mismo dice a sus apóstoles que va a sufir y morir, pero el padre en la homilía de la misa a la que asistí dijo que la muerte de Jesus es una consecuencia de su predicación y que no necesariamente tenía que venir a morir por nuestros pecados, que el vino a predicar la conversión, esas palabras me generaron inquietud puesto que estoy segura de que Jesus vino sabiendo que iba a morir y decidido a hacerlo porque ese era el sacrificio que nos abriría las puertas del cielo, dígame si tengo razón o me estoy equivocando o como mismo se interpretan esas palabras de nuestro Señor y benediciones y mil gracias por su ministerio que tanto bien nos hace. – A.C.O.
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En cierto sentido tiene razón el padre. El objetivo primero de la venida de Jesucristo es nuestra conversión: nuestro Retorno a Dios. Pero uno mismo se da cuenta de que la herida del pecado está muy profunda en nuestro corazón. Uno mismo puede darse cuenta de que el pecado no va a salir fácilmente de donde se ha metido; en este sentido la conversión implica una especie de combate por el alma humana
y pronto uno se da cuenta de que ese combate es a muerte. Si eso lo podemos ver personas como tú o como yo con absoluta certeza Jesucristo lo supo desde muy pronto en su vida.





