Indios apóstoles

El caso del beato Juan Diego, indio apóstol de los indios, como sabemos, no fue único, ni mucho menos. Juan B. Olaechea da sobre esto interesantes datos al estudiar La participación de los indios en la tarea evangélica. También Gabriel Guarda trata de El indígena como agente activo de la evangelización (Los laicos 31-41). Y Juan Pablo II, en la homilía citada, recuerda que «los misioneros encontraron en los indígenas los mejores colaboradores para la misión, como mediadores en la catequesis, como intérpretes y amigos para acercarlos a los nativos y facilitar una mejor inteligencia del mensaje de Jesús».

En efecto, como ya dijimos (82-83), nunca ha de olvidarse la contribución indígena al describir los Hechos de los apóstoles de América. Los primeros cronistas refieren algunos casos muy notables sobre el apostolado de los niños y jóvenes indígenas, como aquellos, según vimos, que fray Pedro de Gante enviaba de dos en dos a predicar en los fines de semana (+Motolinía II,7; III,15; Mendieta III,18). Algunos, sin embargo, veían en este apostolado inmaduro más inconvenientes que ventajas (+Zumárraga; Torquemada, Monarquía indiana XV,18). Y en el Perú era lo mismo.

También los indios adultos fueron a veces grandes evangelizadores. Gregorio XIV concedió indulgencias insignes «a los Señores Indios Cristianos que procuraren traer a los no cristianos ni pacíficos a la obediencia de la Iglesia» (+Olaechea 249), cosa que hicieron muchas veces, con su autoridad patriarcal, caciques y maestros, alguaciles y fiscales indios. Un caso notable es el de los grupos de familias cristianas tlaxcaltecas que se fueron a vivir con los chichimecas con el fin de evangelizarlos. Otras veces se dieron admirables iniciativas apostólicas personales, como la de aquel Antonio Calaimí, jirara oriundo de Nueva Granada, que se adentró en la cordillera para suscitar la fe en Cristo, sin más arma que un clarín prendido al cinto, y que consiguó la conversión de algunas tribus de indios betoyes. Éste, cuando se veía acosado por indios hostiles, lograba ahuyentarlos sin hacerles daño con un clarinazo restallante (249).

Pero quizá un caso, muy seguro y documentado, contado por Cieza de León, pueda hacernos gráfico el estilo de aquel apostolado indio de primera hora, muy al modo del Beato Juan Diego. Este soldado y cronista extremeño quedó tan impresionado cuando supo de ello, que al sacerdote que se lo contó le rogó que se lo pusiera por escrito. Después, en su Crónica del Perú, transcribió la nota tal como la guardaba:

«Marcos Otazo, clérigo, vecino de Valladolid, estando en el pueblo de Lampaz adoctrinando indios a nuestra santa fe cristiana, año de 1547… vino a mí un muchacho mío que en la iglesia dormía, muy espantado, rogando me levantase y fuese a bautizar a un cacique que en la iglesia estaba hincado de rodillas ante las imágenes, muy temeroso y espantado; el cual estando la noche pasada, que fue miércoles de Tinieblas, metido en una guaca, que es donde ellos adoran [el ídolo], decía haber visto un hombre vestido de blanco, el cual le dijo que qué hacía allí con aquella estatua de piedra. Que se fuese luego, y viniese para mí a se volver cristiano». Don Marcos se lo tomó con calma, y no fue al momento. «Y cuando fue de día yo me levanté y recé mis Horas, y no creyendo que era así, me llegué a la iglesia para decir misa, y lo hallé de la misma manera, hincado de rodillas [la infinita capacidad india para esperar humildemente, como Juan Diego en el arzobispado]. Y como me vio se echó a mis pies, rogándome mucho le volviese cristiano, a lo cual le respondí que sí haría, y dije misa, la cual oyeron algunos cristianos que allí estaban; y dicha, le bauticé, y salió con mucha alegría, dando voces, diciendo que él ya era cristiano, y no malo, como los indios; y sin decir nada a persona ninguna, fue adonde tenía su casa y la quemó, y sus mujeres y ganados repartió por sus hermanos y parientes, y se vino a la iglesia, donde estuvo siempre predicando a los indios lo que les convenía para su salvación, amonestándoles se apartasen de sus pecados y vicios; lo cual hacía con gran hervor, como aquel que está alumbrado por el Espíritu Santo, y a la continua estaba en la iglesia o junto a una cruz. Muchos indios se volvieron cristianos por las persuasiones deste nuevo convertido» (cp.117).

Eso es exactamente lo que Juan Diego hacía esos mismos años en la ermita del Tepeyac. Ya se ve que el Espíritu Santo obraba en el Perú y en México las mismas maravillas.


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

LAUDES 20160706

#LaudesFrayNelson para el Miércoles XIV del Tiempo Ordinario

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LECTIO 20160706

LECTURA ESPIRITUAL. #LectioFrayNelson para el Miércoles XIV del Tiempo Ordinario

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LA GRACIA del Jueves 7 de Julio de 2016

El reino de Dios ha llegado a nosotros cuando respondemos con gratitud, fe y obediencia a su Palabra; mientras no demos esa respuesta solo podremos decir que su reino está cerca.

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Cristo rompe las cadenas, 3 de 4: cadenas que tiende el enemigo

[Predicación en la Asociación Católica “Jesús en ti confío” de Bucaramanga. Junio de 2016.]

Tema 3 de 4: cadenas que tiende el enemigo

En cuanto a la influencia del maligno:

* Existencia de los ángeles: características de su inteligencia y su voluntad

* Naturaleza de la rebeldía de los demonios

* Consecuencias de la rebeldía: obstinación, odio a Dios, envidia, odio a la imagen viva de Dios, que es el ser humano

* Estrategias generales del demonio:
+ Envenenar las fuentes (ataque a la mujer y la familia)
+ La gran mentira
+ Presión en los sentidos (atajos: lo más rápido, con menos esfuerzo, con mayor ganancia)
+ Presión en la imaginación (obsesión sensual, calumnia)
+ Presión en los sistemas de poder (propios del príncipe de este mundo)
+ Presión hacia la tristeza
+ Ataque directo: infestaciones, posesiones.

* Respuesta de la Iglesia: confesión, bendiciones, oraciones de liberación, sacramentales, exorcismos

VÍSPERAS 20160705

#VisperasFrayNelson para el Martes XIV del Tiempo Ordinario

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Cristo rompe las cadenas, 2 de 4: las cadenas de la voluntad

[Predicación en la Asociación Católica “Jesús en ti confío” de Bucaramanga. Junio de 2016.]

Tema 2 de 4: Las cadenas de la voluntad

Sensualidad – vicio – adicción
Duelo – tristeza – depresión
Miedo – ansiedad – fobias, paranoias
Venganza – ira – odio
Mediocridad – pereza – apatía
Soledad – vacío – egoísmo
Soberbia – orgullo – desprecio

Cristo rompe las cadenas, 1 de 4: las cadenas de la inteligencia

[Predicación en la Asociación Católica “Jesús en ti confío” de Bucaramanga. Junio de 2016.]

Tema 1 de 4: Las cadenas de la inteligencia

Ignorancia: Respuesta – Cristo confirma los mandamientos de Moisés
Escepticismo: Respuesta – Manera como Cristo trata a Tomás, Natanael
Prejuicio: Respuesta – parábolas y ejemplos de Cristo que tienen como protagonistas a los excluidos
Novelería: Respuesta – la Biblia enseña que quien adora ídolos se vuelve como la obra de sus manos
Cientificismo: Respuesta – San Pablo nos advierte que la ciencia hincha
Presunción: Respuesta – San Pablo nos dice: Respuesta – “¿qué tienes que no hayas recibido?”
Superficialidad: Respuesta – El caso de la hija de Herodías, Salomé, un cuerpo sin cabeza
Opinión pública: Respuesta – San Juan nos advierte que no amemos el mundo ni lo que hay en el mundo

Los cromosomas de Jesucristo

Fray Nelson: Dios sea bendito en usted. Nuestro Señor Jesucristo,verdadero Dios y verdadero hombre, como tal supongo que tuvo cromosomas. En un humano común y corriente la mitad de cromosomas son del padre y la mitad de la madre. En el caso del Señor Jesús la mitad fueron de la Santísima Virgen María ¿y la otra mitad? — GSH

* * *

El acto de la Encarnación no tiene paralelos ni en las ciencias naturales ni en la mitología de las religiones paganas. En éstas era frecuente hablar de relaciones sexuales entre dioses y seres humanos, de modo que por ejemplo entre los griegos recibían el nombre de “héroes” los que eran “mezcla” de un dios y una mujer, o de una diosa y un hombre. Era el caso de Aquiles, el de la Ilíada. Jesucristo no es el resultado de una mezcla divino-humana, y de hecho el Concilio de Calcedonia excluyó expresamente la idea de que se pudieran “mezclar,” al modo de la mitología griega, las naturalezas divina y humana.

Y sin embargo, es plenamente cierto que en Cristo hay la totalidad de cromosomas que tenemos los humanos pues si no fuera así no podríamos considerarlo de nuestra naturaleza. Por esta misma razón, si alguien encuentra algo vivo, o que estuvo vivo, y que tiene sólo 23 cromosomas no puede decir que se trata del Cristo de nuestra fe porque nuestra fe es muy clara en cuanto a que las dos naturalezas de Cristo, la humana y la divina, están completas.

Por supuesto, esto ha llevado a un cierto número, incluso de teólogos, a negar la Encarnación virginal, en su dimensión física: es decir, han venido a decir que Jesucristo es, como todos nosotros, fruto de unión entre varón y mujer. Esa no es la fe de la Iglesia. Y aunque a veces resulte cómodo para un cierto racionalismo negar la fe para supuestamente hacerla más “cercana,” cabe recordar que el primer atributo de la fe es que sea verdadera porque es lo único que la diferencia del engaño y del mito.

Si uno sopesa reposadamente lo dicho hasta aquí se da cuenta que sólo hay algo que puede tener una relación con la Encarnación y es el acto mismo de la Creación: así como lo creado es real, viene de Dios, y supone una novedad que supera todo intento de transición entre el no-ser y el ser, así también el cuerpo santísimo de Jesucristo es real como el nuestro, su presencia es don que proviene de la libre determinación de Dios, y no puede ser explicada en términos graduales o de transición.

Se puede decir entonces que la Encarnación es, en un sentido muy literal, el comienzo de la Nueva Creación, de la que encontramos referencias ya en el Antiguo Testamento (Isaías 65) y luego con fuerza en el Nuevo Testamento (Apocalipsis 21). Mas no debe decirse sin más que la naturaleza humana del Verbo fue “creada” porque, así como la Nueva Creación tiene su comienzo en la humildad y la fe propia de la Creación primera, así esta Nueva Creación tiene su comienzo en la humildad y la fe de la Virgen María.

Otro modo de ver este hermoso paralelo es este: así como Dios todo lo creó de la nada, y hay una discontinuidad insalvable entre esa nada y el universo creado, así también, Cristo se ha encarnado a partir de la “nada” de María, con una discontinuidad infinita entre Ella, en cuanto creatura, y Él en cuanto razón de ser y arquetipo de toda la creación.

Y precisamente porque hay esa discontinuidad no se debe suponer sin más que en la Encarnación Dios obró a partir de una célula germinal (gameto, óvulo) de la Virgen Purísima. Puesto que Ella dio su sí libre, que Dios libremente quiso pedirle, es claro que la Encarnación no fue simplemente algo que sucedió “en” Ella sino más bien habría que decir, con San Juan Damasceno y con Santo Tomás de Aquino, “a partir” de Ella (“ex purissimis sanguinibus”: véase S. Th. III, q.32, art. 5). Evidentemente no sabremos del “cómo” de este acto único más de lo que llegaremos a saber sobre el “cómo” de la Creación porque, de hecho, la Encarnación supera en todo orden de magnitud a la Creación.

En resumen: Cristo es completo en su naturaleza humana y por consiguiente, completo en sus cromosomas, así como en las demás partes constituyentes de un cuerpo plenamente humano. Cristo no proviene de ningún tipo de mezcla entre la divinidad y la humanidad. Cristo no proviene de la unión entre varón y mujer. La existencia del Verbo Encarnado puede ser solamente afirmada como un acto libremente querido por Dios, con vista a nuestra salvación, que sólo puede compararse, y ello lejanamente, con el acto mismo de la creación, de modo total que así como el universo fue hecho de la nada, Cristo es fruto de la acción de Dios a partir de la “nada” de humildad y de fe de la Santísima Virgen María. Tal milagro no se explica sino que se empaña al pretender aludir a los células germinales (óvulos) de la Madre de Cristo. Aunque sigue siendo cierto que a partir de ella, de sus purísimas entrañas, nos ha sido dado el Hijo de Dios, que con toda verdad ha de ser creído verdadero Hijo de tal Madre.

LAUDES 20160705

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LECTIO 20160705

LECTURA ESPIRITUAL. #LectioFrayNelson para el Martes XIV del Tiempo Ordinario

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