La juventud de Jesucristo

¿Por qué la Biblia no dice nada de Cristo cuando era joven?

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* El tipo de personas que asociamos con la juventud es una realidad social que tiene mucho menos tiempo de lo que usualmente creemos.

* Por supuesto, la gente pasaba por las edades que nosotros asociamos con ser “joven” pero pasaba de un modo diferente, y ello por dos razones principales:

(1) Porque la expectativa de vida era mucho más breve; en época de Cristo el promedio de edad al morir podía estar alrededor de los 40 años.

(2) Porque la producción de los bienes básicos requería una proporción inmensa de tiempo de todos en la sociedad, de modo que las nuevas generaciones pronto eran indispensables para seguir realizando aquellas actividades necesarias para el simple funcionamiento de la sociedad.

* El modo típico de crecimiento de una persona en época de Cristo era como sigue:

+ Hasta cerca de los doce años de edad, niños y niñas estaban en el hogar, bajo cuidado principal de la mamá, sin escuela y con algunas actividades ocasionales de ayuda en el trabajo del papá.

+ Cuando las niñas tenían su desarrollo, la preocupación principal era asegurar que se casaran y tuvieron pronto sus propios hijos. Recuérdese el límite de edad al morir, cercano a los 40 años de edad.

+ Los niños, los varones, por su parte, a partir de esa misma edad, aproximadamente, se convertían en aprendices más o menos permanentes de sus papás.

* Esto explica por qué la gente piensa que la Biblia no dice nada sobre la “juventud” de Cristo: en realidad, sí dice lo necesario: durante esos años era, como los demás niños hebreos de la época, un adulto pequeño, aprendiz del oficio de artesano, que tenía su padre en la tierra, San José.

LECTIO 20160612

LECTURA ESPIRITUAL. #LectioFrayNelson para el Domingo XI del Tiempo Ordinario

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Una convicción que ha crecido: urgencia de la oración

Después de Dios, que es rico en misericordia, nada es más necesario para el sacerdote que la oración sostenida y generosa que el pueblo de Dios hace por él. Poco a poco me acerco a mis 25 años de sacerdocio, que he vivido con inmensa gratitud, y ahora cuento con un sobrino que ha recibido también el llamado a consagrarse a Dios. Mi convicción gozosa es: estamos tejidos de amor de Dios y de las misericordias de la Iglesia.

Por eso desde aquí quiero agradecer a muchas personas, en su gran mayoría mamás y abuelas, que mirándome a los ojos, me han prometido con Dios por testigo que orarían por mí todos los días. Su fidelidad, su generosidad, su humilde entrega en el silencio está detrás de la eficacia que Dios quiera conceder al sacerdote. Bendito sea Jesús, nunca olvido, cuando a la gente se le ocurre felicitarme, que esa felicitación va para el Señor, y que después de él, nadie la merece tanto como aquellos que han tenido la caridad de orar por los sacerdotes,

LA GRACIA del Lunes 13 de Junio de 2016

El verdadero cambio social está en que detengamos la espiral de la violencia con generosidad, diálogo y comprensión antes que broten las primeras semillas de agresión.

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Breve ordo para la semana del 12 al 18 de junio de 2016

Videos de micro-homilías para esta semana:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8pfWnQV732MHhRc4dcifIeqb


Liturgia de las Horas para esta semana:

12 de junio de 2016:

Lunes 13: Memoria de San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia

Martes 14:

Miércoles 15:

Jueves 16:

Viernes 17:

Sábado 18:


LECTIO 20160611

LECTURA ESPIRITUAL. #LectioFrayNelson para la Memoria de San Bernabé, apóstol

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El medio ambiente, un bien colectivo

466 La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad: se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo,979 destinado a todos, impidiendo que se puedan « utilizar impunemente las diversas categorías de seres, vivos o inanimados —animales, plantas, elementos naturales—, como mejor apetezca, según las propias exigencias ».980 Es una responsabilidad que debe crecer, teniendo en cuenta la globalidad de la actual crisis ecológica y la consiguiente necesidad de afrontarla globalmente, ya que todos los seres dependen unos de otros en el orden universal establecido por el Creador: « Conviene tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado, que es precisamente el cosmos ».981

Esta perspectiva adquiere una importancia particular cuando se considera, en el contexto de los estrechos vínculos que unen entre sí a los diversos ecosistemas, el valor ambiental de la biodiversidad, que se ha de tratar con sentido de responsabilidad y proteger adecuadamente, porque constituye una riqueza extraordinaria para toda la humanidad. Al respecto, cada uno puede advertir con facilidad, por ejemplo, la importancia de la región de amazónica, « uno de los espacios naturales más apreciados en el mundo por su diversidad biológica, siendo vital para el equilibrio ambiental de todo el planeta ».982 Los bosques contribuyen a mantener los esenciales equilibrios naturales, indispensables para la vida.983 Su destrucción, incluida la causada por los irrazonables incendios dolosos, acelera los procesos de desertificación con peligrosas consecuencias para las reservas de agua y pone en peligro la vida de muchos pueblos indígenas y el bienestar de las futuras generaciones. Todos, personas y sujetos institucionales, deben sentirse comprometidos en la protección del patrimonio forestal y, donde sea necesario, promover programas adecuados de reforestación.

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