AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 6 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.]

* “Gracia” es otra manera de decir “autodonación.”­ La Llena de Gracia es entonces la que mejor conoce al Espíritu Santo.

* El don de SABIDURÍA nos hace comulgar gustosamente con la verdad y el actuar divino en lo concreto de nuestra vida.

* Esa comunión se muestra perfectísima en el misterio de la Encarnación. No debemos mirar al Espíritu Santo como reemplazando la parte masculina, a la manera de los relatos de la mitología griega, o de otras mitologías.

* Lo que realiza el Espíritu queda mejor descrito como una confirmación y consagración de la unión de pareja entre José y María, para que Jesús llegue a ser don de Dios para la pareja, de modo que María es constituida Madre Virginal y José es constituido Padre Virginal de Cristo.

* Cristo mismo tiene es formado de la carne y sangre de María, que son de José por virtud de la verdad del matrimonio que les une. Tal “ser formado” de Cristo sólo puede compararse, y eso lejanamente, con el misterio mismo de la creación: así como Dios creó “de la nada,” así María es “la nueva nada” a partir de la cual es formado Cristo en su naturaleza humana y completa, que habrá de recorrer cada una de las etapas del desarrollo humano.

* Semejante obra del Espíritu enlaza el Antiguo y el Nuevo Testamento en María; y enlaza, como en matrimonio perfectísimo, la naturaleza humana y la naturaleza divina; y enlaza los anhelos de nuestra humanidad y la bondad generosa de la divinidad. Todo esto sucede en María y todo sucede “por obra y gracia del Espíritu Santo,” el mismo Espíritu que recibimos y en nosotros habita por el bautismo y por la confirmación.

AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 5 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.]

* ¿Qué hace el Espíritu en nosotros? Lo podemos conocer un poco a partir de los bienes propios de cada uno de sus dones, sobre todo si contemplamos estos dones en los santos, y muy especialmente en la vida de la Santa Virgen María.

* El don de ENTENDIMIENTO abre la comprensión de la Divina Palabra en su sentido propio y también aplicado a la propia vida.

* El don de CIENCIA permite reconocer el paso de Dios en la naturaleza y la historia, sin deslumbrarse ni ofuscarse.

* El don de CONSEJO nos hace acoger el susurro de Dios que indica un camino, y nos prepara para orientar al prójimo.

* El don de PIEDAD nos deja percibir la ternura de Dios: sabernos sus hijos y expresar con afecto y constancia la fe.

* El don de FORTALEZA nos mueve a emprender cosas grandes por Dios, y a sufrir con constancia y sin desánimo por Él.

* El don de TEMOR DE DIOS hace que reconozcamos en todo la soberanía divina y que en nada toleremos que sea ofendido.

AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 4 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.]

* ¿De qué manera concreta muestra la Escritura el camino que Dios hace recorrer a su pueblo? Una pedagogía clara es la que lleva de lo externo a lo interno: “Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí” (Isaías 29,13; véase Mateo 15,8-9).

* La Ley de Moisés es, por su propia naturaleza, una palabra externa que fracasa al esperar que de dentro de nosotros salga la fuerza para alcanzar el ideal allí propuesto. Por eso Dios promete un nuevo corazón (Ezequiel 36,26) en consonancia con la súplica dolida de los penitentes de todos los tiempos: “Crea en mí un corazón puro…” (Salmo 51).

* En el Sermón de la Montaña Cristo nos invita a ir a “lo escondido,” es decir, a encontrar ese espacio existencial en el que no tenemos que demostrarle nada a nadie, ni ganarle a nadie, ni complacer a nadie, ni temer a nadie. Ese espacio donde al fin uno es uno mismo, es el espacio y recinto de la verdad, o como diría Santa Catalina de Siena, el espacio del “verdadero conocimiento de sí mismo en Dios.”

* Esto implica que el silencio, la soledad, la sed profunda son camino indispensable para descubrir la “verdad verdadera” y no simplemente “mi verdad,” pues esta última me llevaría al cinismo.

* El Espíritu, obrando en ese espacio interior de verdad, nos hace distintos cuando crea en nosotros amor irresistible hacia el Bien pleno que es Dios mismo.

* El Espíritu Santo, en orden a hacerme más yo mismo, es decir, para llevarme a mi meta propia, me transforma. Sólo el Espíritu puede cambiarme sin suplantarme ni violentarme. Su fuerza es amar y hacer amar, y eso le basta.

AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 3 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.]

* Hay la idea de que ser pobre o ser humilde es señal de cobardía, debilidad o incapacidad de defender lo que uno cree y valora.

* El filósofo anticristiano Friedrich Nietzsche, por ejemplo, veía en la moral cristiana un ejemplo de lo que es “moral de esclavos.”

* Lo que nos muestra la Biblia con respecto a los Pobres de Yahvé es muy diferente. Esta es gente que se ha decepcionado de todo y de todos: ya no les creen a los poderosos y por eso son más inmunes que el resto de la humanidad a las promesas vacías y a las amenazas continuas.

* Así entendida, la pobreza une estrechamente a la verdad y a la libertad. El exhibicionismo y la arrogancia, tan propios del que se cree fuerte o quiere impresionar, es algo que no existe en el que vive la espiritualidad de la pobreza.

* Claramente la libertad de acción de la Virgen María, que sale de sí misma para servir a su anciana pariente Isabel, o la libertad de Jesús, aún niño, cuando interpela a los Maestros de la Ley, hablan de esa dignidad recuperada que no suele asociarse con la pobreza pero que en realidad está ahí, por una razón muy sencilla: a menos ídolos, más presencia y fuerza de Dios.