La predicación del Evangelio daña negocios sucios, destruye ídolos y trae a la vida del cristiano combate contra los intereses corruptos de este mundo.
Al despertar la conciencia tu camino de conversión crece y descubres que Dios siempre ha estado en tu vida, reconociendo que lo has dejado afuera, esperando.
Aprovechemos este tiempo de Adviento para confiar plenamente en Dios y disponer el corazón para recibir nuestro verdadero gozo y verdadera luz, a Jesús el Señor.
SOLEMNIDAD INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Pidamos el fuego del Espíritu Santo quien santificó a María Santísima, para que nos lleve por el verdadero camino de la pureza y saque todo lo que pretende ensuciar la obra de Dios.
[Predicación a un grupo de frailes agustinos recoletos.]
1. La misericordia destaca como atributo singular de Dios.
2. El mundo actual necesita del mensaje de la misericordia; no cualquiera sino la que va unida a la sabiduría que apunta a los bienes verdaderos.
3. La falsa misericordia se limita a ver, aceptar y acoger; la verdadera misericordia hace el camino completo: ver, aceptar, acoger, iluminar, acompañar, orar y transformar.
4. Como consagrados necesitamos experiencia viva de la misericordia para irradiarla en primer lugar con nuestro testimonio.
5. Lugares singulares de experiencia de la misericordia son: la predicación, los sacramentos, las obras de promoción humana unidas a la evangelización. No hay mayor misericordia que conectar un corazón con el Corazón de Cristo.
Lo que está mal en mi es para tener experiencia de Dios quien me guía, sana y abraza con inmenso amor a su cruz; y lo que está bien en mi es para transmitir esa misericordia a los demás.
En el fondo, el deseo del corazón, la estabilidad y la solidez que necesito, busco y espero se llama Jesús, en quien se cumplen todas las promesas de Dios.
Cristo con su palabra y presencia sabe despertar el hambre y el deseo por Dios, limpiando nuestro corazón, para llevarnos a encontrar el verdadero manjar en la Eucaristía.
El adviento nos enseña que hay razones para la esperanza, pues en Cristo se cumplen todas las promesas, ¡confiemos en Él ya que su palabra es eficaz y da fruto!
El adviento nos invita a contemplar la llegada de Cristo en Belén, en nuestros corazones si creemos verdaderamente en Él, y al final de los tiempos cuando regrese a juzgar a vivos y a muertos.
Al recuperar el pasado y al tener presente la fragilidad del futuro la mente despierta, reconoce el tiempo en el que estamos y ve que Dios está presente y sigue obrando.