obediencia

La virtud de la obediencia

“Pero la obediencia cristiana nunca es una forma de servilismo irreflexivo. Tenemos cerebro por una razón. La obediencia cristiana es un acto de amor. Es un don gratuito de uno mismo, y cuando la obediencia a la autoridad se vuelve mecánica y excesiva, o peor aún, si tiene un mal fin, aplasta el espíritu. Todo amor verdadero, y especialmente el amor en el corazón de una obediencia sana, está ordenado… Leer más »La virtud de la obediencia

Santo jesuita por el camino de la perfecta obediencia

Obediencia y abandono en Dios Como buen discípulo de San Ignacio, la obediencia era en Anchieta una actitud profunda y total, que no admitía trampa alguna, ni resquicio por el que se realizase la voluntad propia. Como nada hay mejor que escuchar la voz misma de los santos, hemos de transcribir aquí una carta suya al respecto, que nos muestra bien su espíritu. Está escrita en 1587, ya viejo y… Leer más »Santo jesuita por el camino de la perfecta obediencia

Obedecer a Dios y ver las maravillas de Dios

Déjate conducir por Dios. Te llevará por “su camino”, sirviéndose de adversidades sin cuento…, y quizá hasta de tu haraganería, para que se vea que la tarea tuya la realiza El. Pídele sin miedo, insiste. Acuérdate de la escena que nos relata el Evangelio sobre la multiplicación de los panes. -Mira con qué magnanimidad responde a los Apóstoles: ¿cuántos panes tenéis?, ¿cinco?… ¿Qué me pedís?… Y El da seis, cien,… Leer más »Obedecer a Dios y ver las maravillas de Dios

A la prudencia se llega por el camino de la docilidad

La prudencia tiene por objeto, como queda dicho (a.2 ad 1; q.47 a.3 y 6), las acciones particulares. Y dada la diversidad, casi infinita, de modalidades, no puede un solo hombre considerarlas todas a corto plazo, sino después de mucho tiempo. De ahí que, en materia de prudencia, necesite el hombre de la instrucción de otros, sobre todo de los ancianos, que han logrado ya un juicio equilibrado sobre los… Leer más »A la prudencia se llega por el camino de la docilidad

La obediencia de la fe

“Obedecer (ob-audire) en la fe es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma. De esta obediencia, Abraham es el modelo que nos propone la Sagrada Escritura. La Virgen María es la realización más perfecta de la misma…” Haz clic aquí!