El ateismo sistematico

20. Con frecuencia, el ateísmo moderno reviste también la forma sistemática, la cual, dejando ahora otras causas, lleva el afán de autonomía humana hasta negar toda dependencia del hombre respecto de Dios. Los que profesan este ateísmo afirman que la esencia de la libertad consiste en que el hombre es el fin de sí mismo, el único artífice y creador de su propia historia. Lo cual no puede conciliarse, según ellos, con el reconocimiento del Señor, autor y fin de todo, o por lo menos tal afirmación de Dios es completamente superflua. El sentido de poder que el progreso técnico actual da al hombre puede favorecer esta doctrina.

Entre las formas del ateísmo moderno debe mencionarse la que pone la liberación del hombre principalmente en su liberación económica y social. Pretende este ateísmo que la religión, por su propia naturaleza, es un obstáculo para esta liberación, porque, al orientar el espíritu humano hacia una vida futura ilusoria, apartaría al hombre del esfuerzo por levantar la ciudad temporal. Por eso, cuando los defensores de esta doctrina logran alcanzar el dominio político del Estado, atacan violentamente a la religión, difundiendo el ateísmo, sobre todo en materia educativa, con el uso de todos los medios de presión que tiene a su alcance el poder público.

[Constitucion Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 20]

Formas y raices del ateismo

19. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador. Muchos son, sin embargo, los que hoy día se desentienden del todo de esta íntima y vital unión con Dios o la niegan en forma explícita. Es este ateísmo uno de los fenómenos más graves de nuestro tiempo. Y debe ser examinado con toda atención.

La palabra “ateísmo” designa realidades muy diversas. Unos niegan a Dios expresamente. Otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios. Los hay que someten la cuestión teológica a un análisis metodológico tal, que reputa como inútil el propio planteamiento de la cuestión. Muchos, rebasando indebidamente los límites sobre esta base puramente científica o, por el contrario, rechazan sin excepción toda verdad absoluta. Hay quienes exaltan tanto al hombre, que dejan sin contenido la fe en Dios, ya que les interesa más, a lo que parece, la afirmación del hombre que la negación de Dios. Hay quienes imaginan un Dios por ellos rechazado, que nada tiene que ver con el Dios del Evangelio. Otros ni siquiera se plantean la cuestión de la existencia de Dios, porque, al parecer, no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religiosos. Además, el ateísmo nace a veces como violenta protesta contra la existencia del mal en el mundo o como adjudicación indebida del carácter absoluto a ciertos bienes humanos que son considerados prácticamente como sucedáneos de Dios. La misma civilización actual, no en sí misma, pero sí por su sobrecarga de apego a la tierra, puede dificultar en grado notable el acceso del hombre a Dios.

Quienes voluntariamente pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas, desoyen el dictamen de su conciencia y, por tanto, no carecen de culpa. Sin embargo, también los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad. Porque el ateísmo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual, en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión.

[Constitucion Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 19]

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 8 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 8 de 8: Juan, el Bautista.

* Zacarías e Isabel son “justos” : se ajustan al querer de Dios pero no parece que reciban la bendición de Dios. Hay tensión interna; contradicción.

* El sacrificio de la purificación se realiza una vez al año. Se estima que había 24 turnos. Difícilmente un sacerdote estaba dos veces en el “Santo de los Santos.”

* Hay que contrastar la reacción de Zacarías con la de María. Esta pregunta: “¿Cómo será esto?”; aquel pregunta: “¿Cómo estaré seguro?” Es la diferencia entre apoyarse en Dios o en uno mismo.

* Juan “se fortalece” en el desierto, lugar donde se aprende a fiarse sólo de Dios; lugar de purificación de los ídolos y de alianza con el Dios vivo y verdadero.

* Predica en el Jordán porque a orillas del Jordán el pueblo había prometido fidelidad, para luego no cumplirla. El bautismo es una muerte simbólica. El agua es señal de devastación; es poder letal que sólo Dios puede administrar.

* Jesús lee los signos de los tiempos: a la voz de Juan deja Nazareth y se une al movimiento de arrepentimiento de todo el pueblo. Se bautiza porque es parte del pueblo que está reconociendo su pecado.

* Juan anuncia un juicio espantoso: sucederá en efecto en la persona de Jesús, en la hora de la Cruz.

* Juan se sabe precursor: su bautismo denuncia el poder de la muerte pero no puede dar vida. Ezequiel había dicho que sólo el Espíritu da vida. Juan aguarda a uno que bautice con Espíritu Santo y con fuego.

* Juan es el “amigo del esposo;” sabe que debe disminuir para que Cristo crezca. Es el hombre de una sola alegría, y su alegría se llama Jesucristo.

* Juan en la cárcel lleva hasta el final su entrega: convenciendo a sus discípulos de que Jesús es “el que había de venir” les presiona para que se queden con Jesús. Y así Juan se queda sin nada: solo, en prisión, sin discípulos ni familia. Y así sella su amor irrevocable hacia el Mesías.

* Y sin embargo, “el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que Juan,” porque Juan es el tope al que llega la naturaleza humana; el Reino es comunicación de la vida divina.

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Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 7 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 7 de 8: Ezequiel.

* Profeta de la gloria de Dios, entendida como presencia, en la creación y la historia, de los atributos divinos de poder, soberanía y majestad.

* Predicador del asco y la condenación; pero también de la compasión y la nueva alianza. Las bruscas imágenes y visiones del profeta pretenden una sola cosa: que lleguemos a detestar desde el fondo del alma al pecado, porque amar lo bueno es poco efectivo si uno no se aparta resueltamente de lo malo.

* Testigo de las realidades del corazón. Ezequiel es un sacerdote que conoce, desde dentro, la corrupción y vida doble que llevan los sacerdotes del templo de Jerusalén. Se da cuenta que tanta ingratitud frente a la fidelidad divina sólo es explicable por una causa: el corazón humano es duro como piedra, y según eso ninguna ley exterior puede cambiarlo.

* Heraldo del Espíritu. Ezequiel percibe agudamente los límites de la antigua alianza. El corazón nuevo es en realidad parte de una vida nueva que sólo puede venir como don de parte de Dios. Este espíritu, río que brotará del nuevo templo, vuelve también “río” lo que va tocando, y por eso su cauce crece como por sí mismo.

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Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 6 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 6 de 8: Isaías.

* Elogio de san Jerónimo sobre el contenido del libro: “resumen de la Biblia.” Isaías hace que Jerónimo exclame en su comentario: “Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo.”

* Los cánticos de Isaías constituyen más de una cuarta parte de todos los cánticos de la Liturgia de las Horas. En los cuatro Cánticos del Siervo se encuentra un impresionante acercamiento a la Pasión del Señor.

* En Isaías está el anuncio del nacimiento virginal (cf. versión de los LXX); se halla la súplica más profunda del adviento: “Ojalá rasgaras el cielo y bajaras…”

* Expresiones muy memorables suyas: La ternura de Dios: ¿Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas?; La eficacia de su Palabra: Como caen la lluvia y la nieve y no retornan sin dar semilla…; El consuelo de Dios: Mi pueblo ha recibido doble castigo…; El retorno del exilio: A tus hijas las traen en brazos…; La percepción de la vocación en medio de la indignidad: Soy hombre de labios impuros en medio de un pueblo de labios impuros; La santidad de Dios.

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Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 5 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 5 de 8: Samuel.

* Samuel cierra el tiempo de los jueces y abre el tiempo de los reyes. “Juez” es aquel que “juzga” según Dios y ello quiere decir: quien empuja la historia humana para que se “ajuste” más y más al plan de Dios.

* Samuel niño fusiona la voz de Dios y la voz del sacerdote, hasta el punto de confundirlas. Su “falta” nos enseña algo: un verdadero profeta jamás separa a Dios de los legítimos pastores del pueblo de Dios; entonces nunca separa Cristo de su Iglesia.

* Samuel es llamado a denunciar. Es un aspecto duro pero irrenunciable de la vocación profética. Aspecto muy necesario en medio de las incoherencias de nuestro continente latinoamericano, que es mayoritariamente católico pero en el que campean la injusticia y la corrupción.

* Samuel denuncia los pecados de los hijos de Elí pero luego falla en formar sus propios hijos. Nos pasa también a nosotros: reconocemos los defectos de otros más pronto de lo que eliminamos los nuestros.

* Samuel es elegido y es llamado a eligir. Su elección de David mejora a la de Saúl. Tres puntos en que David supera a Saúl: (1) David es humilde sin resentimiento ni mentalidad de desquite. (2) David ha aprendido en la soledad del aprisco a poner su confianza sólo en Dios. (3) David sabe alegrarse en el Señor.

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Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 4 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 4 de 8: Moisés.

* En Moisés estaban, como de manera natural, la sensibilidad por la justicia y el deseo de liderazgo o arbitraje. Pero sin la voz y la fuerza de Dios, estas condiciones humanas toman el rumbo de la frustración y el desgaste, y eventualmente conducen al miedo y la huida.

* En el episodio de la zarza ardiente hemos de ver, ante todo, que el desierto ha devuelto a Moisés la capacidad de admiración. El asombro es puerta por la que puede saludarnos la novedad radical de Dios.

* Dios dice que ha visto “la opresión de su pueblo” : es lo mismo que ha visto Moisés. La vocación no hace de Moisés una persona distinta sino que confirma y a la vez pone en marcha el ser más auténtico del mismo Moisés. El Dios creador es el redentor. Dios, al llamarnos, nos redime, así como, al crearnos, nos rescató de la nada.

* Dos características de Moisés: es el más humilde entre todos; es también el amigo íntimo de YHWH. De aquí aprendemos que los enemigos de la vocación son la soberbia y la falta de oración.

* Por “soberbia” hay que entender no solamente la arrogancia o el orgullo sino todo aquello que busque afirmar el propio yo delante de los planes de Dios, según la pregunta de los apóstoles: “¿Y a nosotros, que lo hemos dejado todo, qué nos va a tocar..?” La afirmación desordenada del propio yo puede descubrirse usando como examen los votos de los religiosos: obediencia, castidad y pobreza: lo que atente contra esos votos incluye afirmación soberbia del propio yo ante Dios.

* La intercesión de Moisés, como aparece en el libro de los Números, tiene rasgos sacerdotales: es compasión por el pueblo y sed de la gloria divina; a imagen suya hemos de orar también nosotros.

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Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 3 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 3 de 8: verdaderos y falsos profetas.

* En el Antiguo Testamento, sacerdotes y reyes recibían su oficio de manera hereditaria; sólo en el caso de los profetas cabe hablar propiamente de una “vocación” en el sentido personal e intransferible que ese término tiene para nosotros.

* No sólo hay que aprender a diferenciar entre profetas paganos y profetas bíblicos; también en el ámbito de la Escritura son necesarios criterios que diferencien los verdaderos de los falsos.

* Por eso ya el Deuteronomio enseña que si un profeta predica rebelión contra la alianza o contra YHWH no puede ser un verdadero profeta. También san Pablo enseña que nadie puede maldecir a Cristo y decir que lo guía el Espíritu Santo. Hay entonces un lado “objetivo” y de “control” sobre el fenómeno de los profetas, y éstos no deben considerarse exentos de todo examen externo.

* La tendencia constante de los falsos profetas, a lo largo de los siglos, es ubicarse por fuera y por encima de la Iglesia, suponiendo y afirmando que lo que vale para “el común” de la gente no vale para ellos. Esto se cumple tanto en casos de extrema derecha (M. Lefebvre) como de extrema izquierda (L. Boff). En realidad, brota de una tendencia muy humana, hija del conflicto entre lo metódicamente racional (apolíneo) y lo intensamente vital (dionisíaco).

* Tres criterios sobre un verdadero profeta: (1) Toma como referencia constante la alianza (en nuestro caso, la redención por la Sangre de Cristo); (2) Ama a la Iglesia como es y quiere renovarla desde adentro, no como juez o consejero externo; (3) Se reconoce bajo obediencia porque el pueblo de Dios tiene una constitución intrínsecamente jerárquica.

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Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 2 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 2 de 8: Rasgos del profetismo bíblico.

* Tres figuras destacan en el Antiguo Testamento: los sacerdotes, los reyes y los profetas.

* En el caso de los sacerdotes se da una continuidad y una discontinuidad: Cristo ofrece sacrificios, como en la Antigua Alianza, pero no ofrece algo ajeno a sí mismo sino su propia vida.

* En el caso de los reyes, hemos de referirnos al rey por antonomasia, David, en cuyo tiempo Dios puso “paz en las fronteras” y sació “con flor de harina” a su pueblo. Aunque Cristo acepta ser llamado “hijo de David” también muestra que el Reino de Dios no es una reedición del tiempo de David sino que acontece de un modo más interior, permanente y universal.

* Los profetas, por su parte, son los “íntimos de Dios.” De su amistad con el Santo aprenden a descubrir la distancia que se da entre los caminos que sigue el mundo y el camino que Dios quiere. Su palabra es por eso incómoda pero, a la vez, saludable.

* Tres diferencias entre el profetismo pagano, como el del oráculo de Delfos, y el profetismo bíblico y cristiano: (1) Los dioses paganos son simplemente idealizaciones de deseos humanos. (2) En los oráculos paganos la iniciativa es del hombre y no de Dios. (3) En el paganismo el profeta es simple vaticinador, y su vocación se mide por la exactitud de sus aciertos; en perspectiva de la Biblia, en cambio, todo apunta a un objetivo: la realización de la gloria divina en la conversión del hombre.

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Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 1 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 1 de 8: Introducción.

* El retiro ante todo nos renueva en el amor; no buscamos ideas nuevas sino que nuestros corazones ardan de nuevo al recibir de Cristo comprensión de las Escrituras.

* El modelo de San Agustín para un retiro. Tres hilos en su vida: búsqueda de la amistad, de la sabiduría y de la pureza, como alianza con Cristo.

* Contamos con la oración de nuestra gente; y ellos cuentan con que nosotros, sacerdotes, abramos de verdad el corazón a la voz y al Espíritu de Dios.

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El misterio de la muerte

18. El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. Juzga con instinto certero cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adiós definitivo. La semilla de eternidad que en sí lleva, por se irreducible a la sola materia, se levanta contra la muerte. Todos los esfuerzos de la técnica moderna, por muy útiles que sea, no pueden calmar esta ansiedad del hombre: la prórroga de la longevidad que hoy proporciona la biología no puede satisfacer ese deseo del más allá que surge ineluctablemente del corazón humano.

Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. La fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a consecuencia del pecado, será vencida cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre en la salvación perdida por el pecado. Dios ha llamado y llama al hombre a adherirse a El con la total plenitud de su ser en la perpetua comunión de la incorruptible vida divina. Ha sido Cristo resucitado el que ha ganado esta victoria para el hombre, liberándolo de la muerte con su propia muerte. Para todo hombre que reflexione, la fe, apoyada en sólidos argumentos, responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre el destino futuro del hombre y al mismo tiempo ofrece la posibilidad de una comunión con nuestros mismos queridos hermanos arrebatados por la muerte, dándonos la esperanza de que poseen ya en Dios la vida verdadera.

[Constitucion Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 18]

Clerus Mundi

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“En el “año sacerdotal”, recibimos bendiciones especiales de Dios, prendimos motores, dimos pasos de renovación en nuestra vida y ministerio. No podemos parar. Ese camino lo tenemos que continuar. Dios mismo quiere seguir ayudándonos a crecer. Nosotros lo necesitamos. Nuestras comunidades lo esperan. Vale la pena mantener los motores prendidos, avivar en nosotros la caridad pastoral, seguir dando pasos para ser pastores santos, con el Buen Pastor, como El y con El…” Click!

La evangelizacion catolica frente al desafio del neopaganismo

Lo propio del paganismo es que trata a la divinidad como prolongación de las fuerzas y recursos propios del mundo: sus dioses o espíritus son extrapolaciones de realidades intramundanas, ya se trate de fuerzas del cosmos, anhelos del corazón o idealizaciones de experiencias humanas.

La tendencia a lo pagano, así entendido, es muy propia del ser humano de todos los tiempos porque la fascinación por el misterio y el encanto de tener poderes especiales y atajos hacia la felicidad acompañan a la raza humana desde siempre. No es extraño entonces que también en nuestra época se presente un neo-paganismo que parece seguir la consigna del profeta anticristiano Friedrich Nietzsche: “Permaneced fieles a la tierra.”

Tanto el paganismo como el neopaganismo son modos de “reciclar” el mundo: presentarlo como “nuevo” cuando en realidad sólo se está reflejando, repitiendo o distorsionando lo ya vivido. Ya se trate de las historias del Olimpo griego o de los bebedizos narcotizantes de los chamanes de la Amazonía, el paganismo sólo repite y recicla el mundo.

Según la Biblia, por el contrario, sólo Dios es creador: es autor del mundo pero infinitamente distinto del mundo. Por eso también es el único capaz de introducir verdadera novedad, novedad que no es reciclaje. Y la gran novedad suya, por supuesto, es la Encarnación. Tener a “Dios-con-nosotros” es la suprema y máxima novedad, y en Cristo, en su Pascua, se renueva la creación entera.

A la vista de las oleadas de neopaganismo que nos llegan de todas partes, sobre todo como estilos y modas orientalistas, nuestra evangelización debe renovarse en contenidos, denunciando el engaño implícito, pero sobre todo debe renovarse en ardor: amor que anuncia la centralidad y unicidad de Jesucristo.

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Radio Estrella del Mar

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“Estrella del Mar” nace el 3 de Marzo de 1997 como una ofrenda a la Santísima Virgen Maria, “Estrella de la evangelización” y primera evangelizadora de América Latina, a iniciativa de Su Eminencia Cardenal Miguel Obando y Bravo… Click!