PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, EN EL AÑO LITÚRGICO 2013
San Lucas será nuestro guía en el nuevo año litúrgico.

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, EN EL AÑO LITÚRGICO 2013
San Lucas será nuestro guía en el nuevo año litúrgico.
Sin forzar los textos puede hacerse una hermosa comparación entre la vocación de San Andrés y el camino que lleva a un laico comprometido a buscar una consagración.
La consigna es simple, para los tiempos últimos y también para los penúltimos: vigilancia y calma.
El final y el comienzo se funden en el Año Litúrgico: proclamamos a Cristo como rey y anhelamos su reinado.
La vocación empieza cuando uno vislumbra el lugar de Cristo desde el lugar de uno.

El P. Francisco Pardo, O.P., ha cumplido 50 años de vida sacerdotal el 24 de Noviembre de 2012. Su comunidad del Convento de Santo Domingo da gracias a Dios en una eucaristía presidida por él, en la que fui invitado a predicar.
Babilonia es, para el pueblo judío, la síntesis del pecado, en el acto mismo mismo de volverse tejido pegajoso que asfixia y envenena.
Aprendemos mucho de la riqueza y hermosura de la Pascua en Cristo, al compararla con la pascua que celebro Moisés.
El poder humano y humanizante es sólo el poder divino y divinizante, el que brilla en Jesucristo.
Es eterno el reinado de Cristo porque se funda en la verdad de la revelación del Padre y en la verdad de nuestra condición de pecadores.
(1) No nos acostumbremos a como está el mundo. (2) tarea es de laicos y sacerdotes en comunión renovar con el Evangelio la sociedad.
La cosecha con hoz afilada indica que nada permanece para siempre, y que las consecuencias de toda voluntad salen a luz.
El juicio descrito en el Apocalipsis no es incierto para nosotros: corresponde a la verdad profunda de lo que hemos sido y vivido.
Cristo reina en todos: es amigo y pastor de los que le acogen; juez de verdad para los que rechazan su misericordia.
Nuestro llamado personal es parte del plan y designio grandioso y precioso de Dios sobre el mundo y la historia.
Del misterio humano nadie puede hablar como Cristo que, en su Pasión atravesó las capas más espesas de nuestro dolor y nuestra búsqueda.