JUEVES SANTO
El Triduo Pascual goza de unidad en torno al misterio del amor que se dona.

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
JUEVES SANTO
El Triduo Pascual goza de unidad en torno al misterio del amor que se dona.
Poco ha conquistado quien no ha vencido en las tierras duras del sufrimiento.
La frustración más dolorosa dará paso al final a la fecundidad más grande: tal es la promesa del Señor para su Siervo.
Los Cánticos del Siervo, en Isaías, nos permiten asomarnos al misterio del amor que redime.
Hemos sido amados hasta el extremo: lo demuestra la Pasión de Cristo.
Los enemigos de Cristo necesitaban apariencia de legalidad al condenarlo, pero su sentencia fue dada por anticipado y sin relación con la Ley.
El Dios “demasiado cercano” que anuncia y hace presente Cristo resulta excesivamente incómodo para aquellos que se benefician del pecado.
Es engañoso querer fiarse de que uno tiene el arca, el templo o el linaje: sólo Cristo permanece para siempre.
Ser discípulo de Jesús es mucho más que compartir algo de su tiempo o enseñanzas: es ser liberado por él de toda esclavitud del pecado.
El pecado reporta beneficios de los que cuesta desprenderse. Por eso, acoger a Cristo implica rupturas y dolor.
SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Encarnación recuerda la dignidad de toda vida humana.
QUINTO DOMINGO DE CUARESMA
El corazón que se deja fascinar por el mal ha de ser renovado radicalmente por el poder de amor que brilla en el sacrificio de Cristo.
La predicación de Jesús en el templo es la abierta contradicción a los usurpadores que consideraban suyo ese terreno.
La verdad del justo se convierte en denuncia de los que no lo son.
Frente a Cristo quedan al final sólo dos posibilidades: o le acoges como revelación definitiva del Dios verdadero, o lo tratas como un loco y un impostor.
No es puramente económica o sociológica la causa de la oposición que Cristo despierta. Le rechazan a Él porque rechazan al Dios que Él revela.