DOMINGO IV DE PASCUA, CICLO C
El itinerario pascual quiere llevarnos a descubrir que Cristo no sólo arregla cosas en la vida sino que Él es el viviente y el que da vida.

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
DOMINGO IV DE PASCUA, CICLO C
El itinerario pascual quiere llevarnos a descubrir que Cristo no sólo arregla cosas en la vida sino que Él es el viviente y el que da vida.
Estando en paz, la Iglesia crece; estando perseguida, da testimonio. No hay modo de detenerla pues tampoco se puede detener la fuerza de la resurrección.
Relato de dos perseguidos: Cristo perseguía a Pablo, y Pablo a Jesús, aunque de modo distinto.
La desgracia de la esterilidad se ve pascualmente transformada por la fecundidad nueva del Evangelio.
La dura persecución no fue tanto causa de lamento sino impulso para evangelizar en zonas más amplias: gran ejemplo para nosotros.
El discurso de San Esteban hace un recuento de la providencia divina, como un intento de evangelizar a sus propios acusadores.
La fe en la resurrección hace invencibles a los creyentes, porque los sitúa más allá de lo que pueden los poderes de este mundo.
DOMINGO III DE PASCUA, CICLO C
Una catequesis sobre el movimiento que va desde el Domingo de Resurrección hacia el Domingo de Pentecostés: cómo participamos de la vida, la pasión y la victoria del Señor.
Las tensiones son ocasiones de gracia, si permanecemos abiertos al Espíritu Santo.
Gamaliel, hombre de gran autoridad, es puente entre la sabiduría del Antiguo Testamento y la escucha a los signos de los tiempos.
Con su denuncia y anuncio de gracia, los apóstoles muestran ser quienes llevan la antorcha del ministerio profético en el nuevo pueblo de Dios.
¡Nada puede retener al Resucitado, ni frenar el vigor de su vida nueva en aquellos que se unen a Él por la fe!
La unidad de pensamiento y de corazón en la comunidad cristiana surge de compartir el tesoro único que es Cristo Resucitado.
SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
Celebramos el amor grande que trajo a Dios-Hijo al seno de nuestra historia, gracias al SÍ de María.
La misericordia de Dios es eterna, no sólo cuantitativamente, sino: por encima de toda circunstancia.
¡Todos llamados a evangelizar!