¿Instituyó Cristo la Eucaristía en una cena pascual?

LA PREGUNTA ES, SI JESÚS INSTITUYÓ LA EUCARISTIA EN LA CENA PASCUAL O EN UNA CENA COMÚN?
GRACIAS. – RHG

* * *

Los evangelios no son completamente claros en eso, en cuanto a la fecha. Los sinópticos (Mateo, marcos, Lucas) sugieren que se trata de una cena pascual sobre todo por el uso del pan ázimo y de la solemne bendición con la copa de vino. Juan omite la parte de la institución de la eucaristía, y dice que Cristo fue crucificado en la víspera de un “sábado muy solemne.” Un sábado era considerado “muy solemne” cuando se daba la circunstancia de que coincidiera con la Pascua, de modo que la cena celebrada por Cristo no podría coincidir cronológicamente una cena pascual.

A eso sin embargo hay que hacerle dos anotaciones importantes:

1. La fiesta de Pascua judía tuvo y sigue teniendo una evolución. El relato del libro del Éxodo no era ya el ritual exacto que se seguía en el siglo I de nuestra era. Por ejemplo: en el Éxodo se dice que la comida debía hacerse de pie, a prisa, y en el contexto de familia. En tiempos de Cristo, lo usual, según los historiadores, era comer recostados en cojines o sillones bajos; y tomarse tiempo para compartir; y no siempre se celebraba como familia, estrictamente hablando. Jesús con sus discípulos, por ejemplo, no era propiamente una “familia” pero es que tampoco vemos que cada Pascua, cada apóstol se fuera a su casa a celebrar con su familia de sangre. Todo esto apunta a otra “flexibilidad” que sin duda era frecuente en ese tiempo: la Pascua era más una especie de festival que simplemente un margen de horas de un solo día del año. “Festival” quiere decir aquí que la afluencia de peregrinos a Jerusalén era tan grande que a veces era difícil asegurar el momento de sacrificar el cordero, porque el Deuteronomio decía que el lugar único de sacrificios válidos era el templo. Eso implica que debían hacerse largas filas de grupos más o menos numerosos que esperaban a que los sacerdotes ofrecieran el cordero respectivo, vertieran la sangre y entregaran la mayor parte de la carne. Era físicamente imposible lograr todo eso para todo el mundo en el curso de unas horas. Por ello la cena pascual como tal sucedía a distintas horas e incluso días en toda el área del “Gran Jerusalén.” Todo esto quiere decir que no sólo era probable sino muy posible que mucha gente comiera la cena de pascua en fechas diferentes de la fecha estricta señalada en el calendario.

2. Los Evangelios nos hablan de cómo después de la cena Jesús y sus discípulos “cantaron los salmos.” No había entre los judíos costumbre de cantar salmos después de cada cena. Y como la expresión es que se cantaron “los salmos,” el autor da a suponer que el lector sabe de qué salmos se trata. esa terminología sería muy extraña si la institución de la eucaristía hubiera sucedido en una cena cualquiera. En cambio, tiene todo el sentido cuando se piensa en la Cena Pascual, que va a acompañada con oraciones y salmos.

Sumando, pues, toda la evidencia, parece concluyente que la cena en la que Cristo instituyó la eucaristía sí fue una cena pascual aunque probablemente se celebró en una fecha anterior a la que decía el calendario de la época.

Preguntas y Respuestas sobre la Eucaristía

“Nuestra fe nos enseña que aquello que proclamamos en la Eucaristía, la muerte y resurrección de Cristo, también se hace presente en ese mismo acto por el poder del amor y la bondad de Dios. Este es el corazón de nuestra fe en el sacramento que denominamos Eucaristía, el santo sacrificio de la Misa, la real presencia de Cristo…”

Click!

Teólogos responden al Cardenal Kasper

“Ocho teólogos, siete de ellos dominicos, han elaborado un documento de 21 páginas (en su versión española) señalando los peligros e incoherencias que implicaría dar la comunión a personas que viven maritalmente con quien no es realmente su cónyuge ante Dios, como sugieren algunas propuestas del cardenal Kasper…”

Click!

¿Por qué ir a misa?

¿POR QUE IR A MISA?

Aportado por Frankie

Nos escriben:

“Tengo 30 años de ir a Misa desde que me casé y de los 3.000 sermones que he escuchado, más o menos, de ninguno me recuerdo. He perdido mi tiempo. No iré más”.

Medita esta respuesta:

“Tienes 30 años que tu esposa te ha cocinado 32.000 comidas y seguro que no puedes recordar los menús para cada una de esas comidas. Pues no comas más”.

Sin el alimento en tu mesa no tendrías fuerzas para vivir. De hecho, hoy estarías muerto.

De la misma manera, si no fueses a Misa, tampoco tendrías vida espiritual.

Claro que no es suficiente comer. Hay que digerir. Si no digieres estás enfermo. Hace falta ir al médico. Si no te nutres de la Eucaristía, si no te mueve el corazón escuchar la Palabra, es hora de ir al médico. Abre tu corazón a Jesús, examina con humildad tu conciencia. El te sanará.

¿Te nutres bien en la mesa de tu hogar? No la abandones. Mucho menos abandones la Misa, pues la primera alimentación te da vida por unos pocos años. La segunda, por la eternidad, empezando hoy.

Benedicto XVI sobre la Misa:

Tenemos necesidad de este Pan para afrontar los esfuerzos y cansancios del viaje. El domingo, día del Señor, es la ocasión propicia para sacar fuerza de Él, que es el Señor de la vida. El precepto festivo no es por tanto un simple deber impuesto desde el exterior. Participar en la celebración dominical y alimentarse del Pan eucarístico es una necesidad para el cristiano, quien de este modo puede encontrar la energía necesaria para el camino que hay que recorrer. -29 Mayo, 2005

Divina Eucaristía, 2 de 2, Meditación sobre el Discurso del Pan de Vida (Juan 6)

Del pan material al Pan del Cielo: tal es el itinerario que Cristo propone en su predicación, robusta y clara, del capítulo 6 de San Juan.

Hay que destacar el lugar que tiene la comunicación de vida porque los alimentos de esta tierra, más que dar vida, simplemente aplazan la muerte.

Y destacar que los bienes que Dios nos hace no lo convierten en un Dios “montallantas,” que se limitaría solamente a rearar nuestro automóvil para que nosotros sigamos decidiendo la ruta. Es el Dios y señor, que quiere su lugar como piloto de sabiduría y amor en nuestra historia.

Divina Eucaristía, 1 de 2, Meditación sobre el Pange Lingua

La más alta teología y la más hermosa poesía se conjugan en el conocido himno eucarístico de Santo Tomás de Aquino.

Pange, lingua, gloriosi
Córporis mystérium
Sanguinísque pretiósi,
Quem in mundi prétium
Fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.

Nobis datus, nobis natus
Ex intácta Vírgine,
Et in mundo conversátus,
Sparso verbi sémine,
Sui moras incolátus
Miro clausit órdine.

In supremæ nocte coenæ
Recumbens cum frátribus,
Observata lege plene
Cibis in legálibus,
Cibum turbæ duodenæ
Se dat súis mánibus.

Verbum caro, panem verum
Verbo carnem éfficit,
Fitque Sanguis Christi merum,
Et, si sensus déficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides súfficit.

Tantum ergo Sacraméntum,
Venerémur cérnui:
Et antíquum documentum
Novo cedat rítui;
Præstet fides suppleméntum
Sénsuum deféctui.

Genitori Genitóque,
Laus et iubilátio;
Salus, honor, virtus quoque,
Sit et benedíctio;
Procedénti ab utróque
Compar sit laudátio.

Amen.

Traducción de este himno latino al español, disponible aquí.

Las palabras de Santo Tomás sobre la Eucaristía y las manos consagradas

Ahora formo parte de un voluntariado por medio de la Iglesia aquí en California, el cual asiste a los pacientes terminales. Quieren que me vuelva Ministro extraordinario de la comunión para poder llevarle la Eucaristía a los pacientes que no pueden asistir a la Iglesia. Lo que sucede es que no me siento siento digna de coger la Eucaristía con mis manos. Me da miedo herir a nuestro Señor, ya que mis manos no han sido consagradas. Santo Tomas dijo que solo las manos consagradas deberían ser los que sostengan la eucaristía con las manos. En uno de los mensajes de la Virgen, no me acuerdo cual aparición, ella dice que no debemos recibir al Señor con las manos, pero la Iglesia, que es Santa, me pide algo distinto. Que hacer? – C.A.

* * *

Es bien conocido mi entusiasmo por las enseñanzas de Santo Tomás pero es claro que su argumento tiene un valor limitado en esta materia. En la fe de nuestra Iglesia hay enseñanzas de distinto valor y de distinta permanencia.

Por dar un primer ejemplo, no es lo mismo lo que dice Santo Tomás sobre la Trinidad que lo que dice sobre el Limbo. Este estudio de la Comisión Teológica Internacional, tomado de la página web del Vaticano, muestra que la Iglesia no sigue hoy lo que decía Tomás de Aquino en cuanto a los niños que mueren sin bautismo.

No se debe concluir de ahí apresuradamente, como hacen algunos teólogos de poca preparación por estos días, que “Santo Tomás ya está superado.” Lo que hay que concluir, de modo sereno y sano, es que no toda su enseñanza tiene el mismo valor ni la misma permanencia.

Sobre esto, hay otro ejemplo que está más cercano a la vida litúrgica de la Iglesia. Pensaba Santo Tomás que un diácono no debía, de modo ordinario, ser ministro de la Comunión, es decir, de dar la Sagrada Comunión a los fieles. En la Suma Teológica, Parte II, Cuestión 82, Artículo 3, en respuesta a la Objeción 1, dice: “El diácono, como más cercano al orden sacerdotal, participa algo de su oficio, y así administra la sangre, pero no el cuerpo, a no ser en caso de necesidad y mandándoselo el obispo o el presbítero. En primer lugar, porque la sangre de Cristo está contenida en el cáliz, por lo que no es preciso que la toque el ministro, como ha de tocar el cuerpo de Cristo. Segundo, porque la sangre indica la redención que de Cristo llega al pueblo, por lo que la sangre se mezcla con agua, un agua que designa al pueblo. Y puesto que los diáconos están entre el sacerdote y el pueblo, es más adecuado para ellos la distribución de la sangre que la del cuerpo.”

Es un texto que difiere de varios modos de lo que enseña y practica la Iglesia hoy. En el Código de Derecho Canónico actual, Canon 910 § 1. leemos: “Son ministros ordinarios de la sagrada comunión el obispo, el presbítero y el diácono.” Hay claramente un cambio con respecto a lo que enseñaba Tomás, que entendía el sacramento del Orden de modo un poco diferente en cuanto a la disciplina litúrgica. Si, según la legislación vigente en nuestra Iglesia, el diácono es “ministro ordinario” resulta evidente que no hay distinción entre la distribución del Cuerpo y la distribución de la Sangre, como pensaba Tomás de Aquino.

Es bueno recordar que ese es el mismo lugar de la Suma Teológica que se suele citar en cuanto a que la Eucaristía no debe ser tocada por manos no consagradas. Uno debe concluir que para Santo Tomás el diácono sí había sido consagrado, porque había recibido el sacramento del Orden, pero sus manos no eran consagradas. Resulta así una antropología un poco compleja o casuística que no es la que la Iglesia sigue hoy. Además, está el problema de que la boca no recibe una consagración especial, y sin embargo es la que va a recibir las Sagradas Especies Eucarísticas cuando comulgamos. Decir entonces que las manos no deben tocar porque no son consagradas obliga llegar a la difícil pregunta de por qué la boca de la misma persona sí puede tocar y de hecho consumir el Sacramento.

El Código de Derecho Canónico indica: 910 § 2. : “Es ministro extraordinario de la sagrada comunión el acólito, o también otro fiel designado según el c. 230 § 3.” El criterio que sigue la Iglesia es que la distribución de la comunión no añade nada al Sacramento, y si se realiza con respeto y espíritu de fe, tampoco le quita absolutamente nada.

Eso no significa que sea siempre práctico o aconsejable que sea ministro de la comunión una persona laica, ni tampoco significa que sea buena idea dar la Comunión en la mano. Yo entiendo que en sí mismo no es pecado ni ofensa a la Iglesia, pero mi experiencia sacerdotal es que resulta muy imprudente, en muchísimas ocasiones, dar la Comunión en la mano. Pero el mejor remedio no es prohibir, sino evangelizar, catequizar, y arrastrar con el ejemplo.

Catequesis Básica sobre la Santa Misa

[Predicación en la Parroquia de la Inmaculada Concepción, de Somerville, NJ.]

Las preguntas fundamentales: ¿Por qué celebramos la Eucaristía? ¿Qué es y qué sucede en la Misa? ¿De dónde provienen los ritos de la Eucaristía y quién les dio su significado? ¿Cuál es la dimensión social de la Misa? ¿Es en realidad lo más grande e importante que tiene la Iglesia?

La oración más perfecta

Padre, ya habíamos tenido la oportunidad de hablar y ahora tengo una duda: ¿es correcto cuando decimos que la santa misa es la mayor oración que se le puede decir a Dios?

* * *

Bueno, la Misa no se “dice” simplemente. No es un conjunto de palabras, sino que hay gestos, lugares, acciones, actitudes. Y sobre todo: no es algo que nosotros “hacemos,” simplemente sino una acción propiamente divina, en la medida en que el centro de la Eucaristía es la ofrenda que Cristo, y nosotros en unión de fe y amor con Él, hace de sí mismo al Padre.

La Misa no repite ni simplemente “representa,” el sacrifico del calvario sino que lo hace presente en medio de nosotros, haciéndonos incluso, de alguna manera, “contemporáneos” del Señor.

Según eso, bien se puede decir que la Misa es la oración más perfecta porque en ella el orante es el mismo Cristo, y todo su ser, ofrecido en el cenáculo y en el altar de la Cruz, es todo lo que tenemos para pedir, agradecer, alabar ante el Padre. ¡El mismo Cristo es nuestro intercesor, y sus llagas preciosas son nuestra intercesión, no hecha por nosotros sino por nuestro Sumo y Eterno Sacerdote!

¿Qué es la transubstanciación?

“Con la palabra transustanciación la Iglesia quiere expresar la verdad revelada de que en las especies de pan y vino consagradas está verdaderamente presente el Cuerpo y la Sangre del Señor…”

Transubstanciación

Click!