Primer obispo de México: Fray Julián Garcés O. P. (1452-1542)

En octubre de 1527, en pleno desastre y turbulencia, llegó a la Nueva España el dominico fray Julián Garcés, como primer obispo de México. Hijo de familia noble, nació en 1452 en Munebrega, del reino de Aragón, y en la Orden de predicadores se había distinguido como filósofo y teólogo, biblista y predicador. Cuando en 1519 es nombrado obispo para la diócesis carolense -en honor de Carlos I-, de límites muy imprecisos, tiene 67 años. Esta diócesis imaginaria ve en 1525 concretada su sede en la ciudad de Tlaxcala, primer centro vital de la Iglesia en México. Allí se habían bautizado los cuatro señores tlaxcaltecas en 1520, teniendo como padrinos a Cortés y a sus capitanes Alvarado, Tapia, Sandoval y Olid.

El obispo Garcés, de paso a México en 1527, trata en la Española con hermanos suyos dominicos, como Montesinos y Las Casas, misioneros muy solícitos por la causa de los indios. Y al año siguiente conoce en la ciudad de México al franciscano fray Juan de Zumárraga, todavía obispo electo, aún no consagrado, de esta ciudad.

En 1527 inicia, pues, fray Julián Garcés su ministerio episcopal en la extensa diócesis de Tlaxcala a la edad, nada despreciable, de 75 años. Era muy estudioso, y se dice que de veinticuatro horas estudiaba doce, pero también era muy activo y excelente predicador. Funda el hospital de Perote, entre Veracruz y México, como albergue para viajeros, enfermos y pobres. Toda su renta la empleaba en limosnas y, como veremos, siempre apoyó al obispo Zumárraga, en las grandes luchas de éste. Murió Garcés piadosamente a fines de 1542, a los 90 años, y fue enterrado en la catedral de Puebla, a donde en 1539 había trasladado la sede tlaxcalteca.

Carta del obispo Garcés al Papa (1537)

Habiendo recibido fray Julián Garcés con la misma consagración episcopal el nombramiento de «Protector de los indios», entregó su vida, con una dedicación admirable, a evangelizarlos y defenderlos. De su fiel servicio episcopal es preciso destacar su Carta al Papa Pablo III, pues tuvo al parecer un influjo decisivo en la Bula Unigenitus Deus (2-6-1937), en la que se afirmaba la personalidad humana de los indios, y se condenaba su esclavización y mal trato, rechazando como falsos los motivos que se alegaban por entonces. Transcribimos de la carta citada algunos extractos:

«Los niños de los indios no son molestos con obstinación ni porfía a la fe católica, como lo son los moros y judíos, antes aprenden de tal manera las verdades de los cristianos que no sólamente salen con ellas, sino que las agotan y es tanta su facilidad, que parece que se las beben. Aprenden más presto que los niños españoles y con más contento los artículos de la fe, por su orden, y las demás oraciones de la doctrina cristiana, reteniendo en la memoria fielmente lo que se les enseña… No son vocingleros, ni pendencieros; no porfiados, ni inquietos; no díscolos, ni soberbios; no injuriosos, ni rencillosos, sino agradables, bien enseñados y obedientísimos a sus maestros. Son afables y comedidos con sus compañeros, sin las quejas, murmuraciones, afrentas y los demás vicios que suelen tener los muchachos españoles. Según lo que aquella edad permite, son inclinadísimos a ser liberales. Tanto monta que lo que se les da, se dé a uno como a muchos; porque lo que uno recibe, se reparte luego entre todos.

«Son maravillosamente templados, no comedores ni bebedores, sino que parece que les es natural la modestia y compostura. Es contento verlos cuando andan, que van por su orden y concierto, y si les mandan sentar, se sientan, y si estar en pie, se están, y si arrodillar, se arrodillan…

«Tienen los ingenios sobremanera fáciles para que se les enseñe cualquier cosa. Si les mandan contar o leer o escribir, pintar, obrar en cualquiera arte mecánica o liberal, muestran luego grande claridad, presteza y facilidad de ingenios en aprender todos los principios, lo cual nace así del buen temple de la tierra y piadosas influencias del Cielo, como de su templada y simple comida, como muchas veces se me ha ofrecido considerando estas cosas.

«Cuando los recogen al monasterio para enseñarlos, no se quejan los que son ya grandecillos, ni ponen en disputa que sean tratados bien o mal, o castigados con demasiado rigor, o que los maestros los envíen tarde a sus casas, o que a los iguales se les encomienden desiguales oficios, o que a los desiguales, iguales. Nadie contradice, ni chista, ni se queja…

«Ya es tiempo de hablar contra los que han sentido mal de aquestos pobrecitos, y es bien confundir la vanísima opinión de los que los fingen incapaces y afirman que su incapacidad es ocasión bastante para excluirlos del gremio de la Iglesia. «Predicad el evangelio a toda criatura, dijo el Señor en el evangelio; el que creyere y fuere bautizado, será salvo». Llanamente hablaba de los hombres, y no de los brutos. No hizo excepción de gentes, ni excluyó naciones… A ningún hombre que con fe voluntaria pida el bautismo de la Iglesia, se le ha de cerrar la puerta, como lo enseña San Agustín, citando a San Cipriano.

«A nadie, pues, por amor de Dios, aparte desta obra la falsa doctrina de los que, instigados por sugestiones del demonio, afirman que estos indios son incapaces de nuestra religión. Esta voz realmente, que es de Satanás, afligido de que su culto y honra se destruye, y es voz que sale de las avarientas gargantas de los cristianos, cuya codicia es tanta que, por poder hartar su sed, quieren porfiar que las criaturas racionales hechas a imagen de Dios son bestias y jumentos, no a otro fin de que los que las tienen a cargo, no tengan cuidado de librarlas de las rabiosas manos de su codicia, sino que se las dejen usar en su servicio, conforme a su antojo…

«Y por hablar más en particular del ingenio y natural destos hombres, los cuales ha diez años que veo y trato en su propia tierra, quiero decir lo que vi y oí… Son con justo título racionales, tienen enteros sentidos y cabeza. Sus niños hacen ventaja a los nuestros en el vigor de su espíritu, y en más dichosa viveza de entendimiento y de sentidos, y en todas las obras de manos.

«De sus antepasados he oído que fueron sobremanera crueles, con una bárbara fiereza que salía de términos de hombres, pues eran tan sanguinolentos y crudos que comían carnes humanas. Pero cuanto fueron más desaforados y crueles, tanto más acepto sacrificio se ofrece a Dios si se convierten bien y con veras… Trabajemos por ganar sus ánimas, por las cuales Cristo Nuestro Señor derramó su sangre.

«Oponémosles por objeción su barbarie e idolatría, como si hubieran sido mejores nuestros padres… ¿Quién duda sino que, andando años, han de ser muchos destos indios muy santos y resplandecientes en toda virtud?… Si España, tan llena de espinas y abrojos de errores antes de la predicación de los Apóstoles, dio después en lo temporal y espiritual tales frutos, cuales ninguno antes pudiera entender que estaban por venir, porque esta mudanza es de la diestra del Muy Alto, también se ha de conceder que, siendo la misma omnipotencia la de Dios, y el mismo auxilio, favor y gracia, la que concede a todos como Redentor, podrá ser que el pueblo de los indios venga a ser maravilloso en este Nuevo Mundo… Advertid, dice el Salmista, que desta manera será bendito el hombre que teme al Señor; y dice luego el cómo: «Viendo a los hijos de tus hijos (que son los hombres pobres del Nuevo Mundo) que con su fe y virtudes por ventura han de sobrepujar a aquéllos por cuyo ministerio fueron convertidos a la fe»…

«Ahora es tanta la felicidad de sus ingenios (hablo de los niños), que escriben en latín y en romance mejor que nuestros españoles. Confiesan todos sus pecados, no con menos claridad y verdad que los que nacieron de padres cristianos, y estoy por decir que con más ganas… Tienen simplicidad de palomas, y para sus confesiones, todo el año es cuaresma. Toman disciplinas ordinarias, con ser cosa que los muchachos rehusan, y las reciben de su voluntad… Y lo que nuestros españoles tienen por más dificultoso, pues aún no quieren obedecer a los prelados que les mandan dejar las mancebas, esto hacen los indios con tanta facilidad que parece milagro, dejando las muchas mujeres que tuvieron en su paganismo, y contentándose con una en el matrimonio. Con estar muy hechos a hurtar por particular inclinación que a ello tienen, no rehusan la restitución ni la dilatan. Edifican grandes iglesias, adórnalas con las armas reales; labran también los conventos de los frailes que los tienen a cargo, y las casas de las mujeres devotas que envió la Reina doña Isabel, dándoles a ellas con tanta buena voluntad sus hijos, como a los frailes sus hijos».

A los 85 años, este anciano obispo enamorado de sus indios diocesanos, cuenta aquí al Papa una serie de casos concretos admirables -aunque entre ellos, por cierto, no refiere la muerte de los niños mártires de Tlaxcala, que fue unos diez años anterior a esta carta-, y concluye diciendo: Para explicar tantas cosas admirables como aquí vemos, «no buscamos juicio humano, sino que nos maravillamos del divino, pues quiere Dios despertar en los principios de aquesta nueva gente, los milagros antiguos y prometer el fruto con que florecieron los santos que ha muchos años que nuestra Iglesia reverencia. Ayúdales a los indios su poca comida, y el pobre y poco vestido, y la humildad y obediencia que les es natural, con no haber en el mundo nación que tenga con tanta abundancia todas las cosas necesarias como ésta…

«Una cosa quisiera yo, Santísimo Padre, que tuviera Vuestra Santidad por persuadida, y es que desde que comenzó a resplandecer por el mundo la verdad evangélica, desde que se declaró nuestra felicidad, desde que fuimos adoptados por hijos de Dios en virtud de la gracia de Nuestro Redentor, y desde que el camino de la salud fue promulgado por los Apóstoles, nunca jamás (a lo que yo entiendo) ha habido en la Iglesia católica más trabajoso hilado, ni cosa de más advertencia, que el repartir los talentos entre estos indios… Vean todo en ese pecho apostólico, que ninguna cosa se asienta más agradable que querer Vuestra Santidad que todos sus fieles acudan y asisten y velen en este negocio tan grave, con toda su fuerza y conato, deseo, voz y voto… tanto más cuanto vemos en Europa que se ejercita más la crueldad de los turcos contra los nuestros. De aquí saquemos oro de las entrañas de la fe de los indios. Esta riqueza es la que habemos de enviar para socorro de nuestros soldados. Ganémosle más tierra en las Indias al demonio que la que él nos hurta con sus turcos en Europa… Dilátense los términos de vuestros fieles, buen Jesús, Rey Nuestro» (Xirau, Idea 87-101).

Éste fue el primer obispo de Puebla de los Angeles.


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

Carta del Maestro para el año del Jubileo de la Orden de Predicadores

“El Maestro de la Orden Dominicana, Fr. Bruno Cadoré OP, el 1 de enero, solemnidad de Santa María Madre de Dios, dirigió una carta a las hermanos y hermanas dominicos con motivo del inicio del año del Jubileo de la Orden. En su carta, Fr. Bruno reflexiona en torno al tema de este año “Ve y predica! y augura que, como ayer y hoy, mañana la Orden “estará animada por el deseo de vivir y predicar la comunión a su propio tiempo, así como vivía con Jesús la primera comunidad apostólica buscando hacer oír la promesa del Reino como una Buena Noticia para todos”…”

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Homilía en el Jubileo de la Orden de Predicadores

Homilía del Provincial de los Dominicos en Colombia, con ocasión del Jubileo por los 800 años de la fundación de la Orden de Predicadores – 7 de noviembre de 2015

Querida Familia Dominicana:

Reunidos a los pies de la Santa Virgen María, Madre de los Predicadores y Reina de Colombia, a quien invocamos como Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, asistimos todos a un momento histórico: con profundo gozo, y en mi condición de prior provincial de los dominicos en Colombia, declaro inaugurado el Año Jubilar con motivo del Octavo Centenario de la Fundación de la Orden de Predicadores.

Jubileo: palabra derivada de “júbilo,” con la que el Maestro de la Orden, fray Bruno Cadoré, ha querido sellar este tiempo de gracia, que se inicia con una fecha notable en nuestro calendario litúrgico: la Fiesta de Todos los Santos de la Orden.

En el contexto de esta bella celebración litúrgica, les invito a que reflexionemos unos minutos en el motivo que nos congrega y también en el camino que tenemos por delante. Cómo predicar el Evangelio en un mundo marcado por la violencia, tanto en Colombia como en el mundo: hemos visto las crisis en Siria, la persecución a los cristianos, la corrupción mundial que permea a todas las instituciones; en Colombia, la pobreza, leyes en contra de Dios que destrozan a la familia misma, los diálogos de paz en medio del posconflicto.

Es ahora cuando nuestros ojos y nuestra voz de predicadores deben fijarse en la santidad de nuestro Padre Domingo como obra del Espíritu Santo. Hay un claro paralelo entre la fiesta litúrgica de hoy y la Solemnidad de todos los Santos, que abrió este mes de noviembre.

Podemos decir que así como la Solemnidad del 1° de noviembre contempla el eco y la plenitud de la santidad de Jesucristo en el conjunto de la Iglesia, así esta Fiesta de Todos los Santos de la Orden nos invita a contemplar la riqueza interior de la santidad de Domingo de Guzmán en sus hijos más fieles y generosos, aquellos que han vivido el carisma a plenitud. A través del lente de la historia, apreciamos con mayor claridad y amplitud la grandeza de los dones que, estando en Domingo como en semilla, han florecido y fructificado en sus hijos e hijas espirituales, a lo largo de un camino que ya llega a sus ochocientos años de anunciar el amor de Dios por la humanidad. De esta consideración podemos sacar algunas ideas y aplicarlas a nuestra vida. Continuar leyendo “Homilía en el Jubileo de la Orden de Predicadores”

Sí a la misericordia pero no a su versión “light”

En la preparación del Jubileo de la Misericordia, ofrecido a toda la Iglesia por el Papa Francisco, conviene dejarse interpelar por esa palabra, que consideramos tan propia de nuestra tradición y de nuestra espiritualidad: misericordia.

Pero, atención, porque lo mismo que sucede con tantas otras palabras centrales de la fe cristiana, también pasa con esta. Así como hay un amor falso y puramente sensual y mundano, que quiere usurpar el lugar del amor cristiano, así también hay una misericordia de contrabando, que mejor deberíamos llamar complicidad, y que quiere usurpar el lugar de la verdadera misericordia. Así como el amor, también la misericordia hay que aprenderla de Cristo y de los santos, testigos de su Evangelio.

La genuina misericordia obliga a salir de las propias comodidades, incluyendo la comodidad de ser bien aceptados por aquellos de quienes nos compadecemos. ¿Era Cristo compasivo con los publicanos y no lo era con los fariseos? Sólo sugerirlo es herejía. La ternura y la denuncia salían de un mismo corazón; el abrazo y el reproche tenían una misma fuente; el consuelo y la corrección provenían del mismo Señor y Mesías.

Estas consideraciones deben liberarnos de una noción “light” de misericordia que más bien consiste en una mediocridad cómoda y en el fondo egoísta.

[De la Carta de Pentecostés, del Prior Provincial de los Dominicos de Colombia.]

Parroquias en estado de misión

20100914

[Reflexiones para un grupo de párrocos dominicos, de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia.]

* Centralidad de la homilía (ver Evangelii Gaudium). Pero la homilía no es lo único.

* Parroquia: centro vital dentro de una comunidad creyente. Por ello:
Lugar del kerigma
Lugar del crecimiento
Lugar de santificación

* Parroquia: lugar de la vida cristiana
Hogar
Hospital
Escuela

* Parroquia: corazón palpitante de la vida en Cristo
Recibe recursos, talentos, personas
Envía recursos, talentos, personas

* Parroquia, desde la simple legalidad
Es oficina pública de sacramentos
Es una notaria eclesiástica
Es un horario de misas
Es un calendario más o menos repetido

* Parroquia, desde la caridad y la evangelización
Permea la comunidad
Va mucho más allá del templo
Mira los sacramentos como puntos en una línea
Y su línea es llenarlo todo de Cristo
Por eso busca oportunidades

* Oportunidades son:
Grupos de formación bíblica y formación en la fe
Encuentros especiales: congresos, conciertos, retiros, jornadas de estudio
Encuentros tradicionales: procesiones, novenas, fiestas patronales
Publicaciones formales (libros, revistas) y menos formales (Internet, boletines, volantes)
Grupos particulares de fieles: Tercera Edad, enfermos, grupos vocacionales.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/predicacion/parroquias_en_estado_de_mision.mp3[/podcast]

Padres Dominicos preparan en todo el mundo celebración por 800 años de fundación

“El mes de noviembre marcará el inicio de la gran celebración del Jubileo por los 800 años de la fundación de la Orden de Predicadores, más conocida como Padres Dominicos por su fundador, Santo Domingo de Guzmán. La apertura del Jubileo se hará el 07 de noviembre de 2015, día en que se iniciará también una Peregrinación del Rosario que se extenderá al 21 de enero de 2016. La Clausura del Jubileo se realizará el 21 de enero de 2017…”

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Familia, lugar de misericordia

[Predicación en el templo de San Francisco, en Mompox, Colombia, con motivo de los diez años del retorno de los dominicos a esta ciudad.]

Presentación

* Vínculo estrecho entre San Juan Pablo II y la fiesta de la misericordia; y coincidencia cronológica entre la muerte de este gran Papa y el tiempo de arribo de los dominicos a Mompox.

Desarrollo temático

(1) Lugar insustituible de la familia dentro del conjunto de instituciones de la sociedad. En la familia se une lo biológico, lo emocional y lo formativo de un modo único e ireemplazable. La familia precede al Estado y a toda forma de legislación positiva.

(2) La familia y la fragilidad humana. La indigencia del bebé nos conmueve y nos llama a compasión. Es importante esa bondad hacia los pequeños pero no debemos limitarnos a ellos. En el mismo ámbito doméstico encontramos adultos mayores, enfermos, personas solas, parientes privados de su libertad, limitados mentales, y aún muchos otros casos en los que la familia ha de ser la primera expresión de la misericordia.

(3) Intimidad conyugal y crecimiento en la misericordia. Como es un hecho lamentable que muchas parejas se causan las peores heridas en el espacio de su propia intimidad, es urgente que todos aprendan a transformar esos espacios en lugares de aprecio, valoración, ternura y misericordia. En particular, que cada uno, y sobre todo el varón, comprenda que el cuerpo de su pareja se ha ajado porque se ha entregado.

(4) Familia, perdón y reconciliación. No debemos esperar demasiado de las instancias gubernamentales u oficiales si no cultivamos en la familia espacios donde se eduque en la justicia y la misericordia. Ofrecer estas lecciones básicas es una de las tareas irreemplazables de la familia, incluso si ello implica una suma de generosidad y abnegación considerable.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/familia/familia_lugar_de_misericordia.mp3[/podcast]

Mensaje de Pascua del Prior de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia

De la frialdad del sepulcro al fuego de la vida nueva en el Resucitado

Mensaje de Pascua
del Prior de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia

¡Feliz y Santa Pascua, queridos hermanos!

Con el Aleluya de Pascua tan cercano a nuestros oídos, envío este saludo a mis hermanos de vocación, llamados por Cristo mismo a ser testigos de su gracia y su victoria. Deseo que el corazón de cada uno se sienta renovado con los grandes misterios de nuestra fe en los lugares donde han predicado la fuerza del resucitado.

En el capítulo 4 de los Hechos de los Apóstoles encontramos a Pedro, el pescador de Galilea, enfrentando la dureza de los jefes del pueblo con el solo apoyo de la fuerza de la Pascua. Las palabras de este apóstol nos inspiran porque también nosotros encontramos y encontraremos dureza en nuestra labor diaria. “No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído,” afirma san Pedro (Hechos 4,20). Continuar leyendo “Mensaje de Pascua del Prior de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia”

Semblanza de nuestro nuevo Prior Provincial

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El nuevo Prior Provincial de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia, fr. Said LEÓN AMAYA, O.P., nació hace 43 años en la ciudad de Ocaña, Norte de Santander, Colombia. Es hijo de Élida Rosa AMAYA y Juan LÉON AMAYA (fallecido). Ingresó a la Orden de Predicadores en 1994 y recibió el hábito dominicano el 15 de julio de 1995. Hizo su primera profesión en 1996 y la profesión solemne en el 2002. Recibió la ordenación sacerdotal el 15 de noviembre de 2003.

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