AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 2 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.]

* La verdadera sanación de la voluntad herida por el pecado es el remedio que se llama la GRACIA.

* Cuando se tiene la ley pero no se tiene la gracia se queda en una condición de como una estaba, porque es entonces cuando se cae en uno de estos tres abismos: (1) El cinismo; (2) La desesperación; (3) La bipolaridad, entendida de modo informal (no clínico) como el capricho subjetivista.

* En el Pueblo de Dios, fue el destierro la época señalada en el designio de Dios para crear el “Pequeño Resto,” es decir, para conducir a los suyos, a través de la humillación y el despojo, a lo esencial, lo verdadero, lo más importante. Ese destierro vino a ser así un camino pedagógico e incluso liberador, como también ha pasado a aquellas parejas que de sus crisis salen fortalecidas y mucho más unidas.

* El Antiguo Testamento es claramente una obra incompleta, o mejor: una obra que pide ser completada, porque el Pueblo pobre y humillado, que ahora sólo tiene su esperanza en Dios necesita recibir de Él una voz de misericordia, una fuerza que los restaure.

* De hecho, hay una continuidad entre las decepciones por las que pasa el Pequeño Resto y el texto cumbre de las bienaventuranzas.

* La espiritualidad de las bienaventuranzas, que es como el alma del Evangelio entero, es al mismo tiempo desilusión de todo y firmísima confianza en Dios. Es el espíritu que vemos en los personajes de los Evangelios de la Infancia (capítulos 1 y 2 de Mateo y capítulos 1 y 2 de Lucas). Nombres como Simeón, Ana, Zacarías, Isabel, y sobre todo: José y María, representan esa continuidad notable entre el pueblo salido del destierro y la noticia maravillosamente nueva del Evangelio.

ESCUCHA, Dios Creador

Escuela de Vida Interior, Tema 22: Dios Creador

* Muchos asocian la enseñanza sobre la creación con el dato científico del “Big Bang,” que establece que el universo visible, tal como lo conocemos, proviene de una colosal explosión sucedida algo más de 13.500 millones de años. Pero, ¿es eso lo que enseña la Biblia? ¿Es la enseñanza sobre la creación un simple dato cosmológico que pueda demostrarse o negarse sobre la base objetiva del conocimiento que da la ciencia?

* La verdad es que el pueblo de Dios llegó a la fe en el Dios Creador por un camino muy distinto. Se puede decir que fue un camino “experiencial,” en el sentido de que ellos experimentaron su “nada” y en ella descubrieron que Dios está más allá de todo lo que existe y a la vez es sustento de todo lo que existe. El contexto para este descubrimiento fue, con gran probabilidad, el tiempo del destierro a Babilonia.

* Y para entender qué significó para los hebreos el destierro conviene hacer la comparación con el tiempo en que fueron liberados de la esclavitud en Egipto. En el libro del Éxodo se explica bien cómo el faraón egipcio pretendía actuar como dueño de vidas humanas, es decir, pretendía asumir el lugar de un “dios” que dispone quién tiene derecho a crecer, y quién puede multiplicarse. La victoria de YHWH sobre faraón no es sólo una prueba de fuerza sino sobre todo una demostración de quién es el verdadero Dios. Esto sucedió en el siglo XIII antes de Cristo.

* Unos siete siglos después, un general caldeo, Nabucodonosor, se burla con arrogancia de todo lo que es sagrado para los hebreos: profana, saquea y destruye el templo; asesina a los hijos del rey judío, Sedecías, y luego lo deja ciego y lo lleva como esclavo a Babilonia. La multitud de exiliados experimenta de modo espantoso la humillación, o podemos decir: el sabor de la muerte y la aniquilación. En contraste con lo que se narra en el Éxodo, esta vez parece que los dioses caldeos han sido más poderosos. Parece que YHWH es falso o no existe. Las contradicciones y preguntas quemantes se amontonan en la mente atribulada de ese grupo de desterrados.

* Para que sea mayor su dolor, los judíos saben para qué los han llevado a Babilonia: ellos son un pueblo, entre muchos otros, y su tarea es trabajar como esclavos en la edificación y embellecimiento de Babilonia. La confusión de lenguas no oculta el hecho de que los caldeos quieren levantar su ciudad hasta los cielos. Se supone que todos, incluidos aquellos judíos, deben servir a esa meta que parece la expresión más pura del orgullo y la idolatría. En el colmo de la humillación, los caldeos tratan las oraciones y cánticos de los judíos como si fueran materia de entretenimiento: “¡Cantadnos un cantar de Sión!”

* Desde su nada, los judíos se atreven a preguntarse qué ha sucedido para que lleguen a tal calamidad. Y dan varios pasos:

(1) Se dan cuenta que son pecadores. No se puede echar la culpa a nadie de fuera: el pueblo mismo debe reconocer que ha sido infiel, y que pecar tiene consecuencias. ya lo advirtieron los profetas, desde Amós, especialmente.

(2) Pero Dios no los ha extinguido. ¿Por qué? Si es verdad que nada merecen, sino muerte, cual ha sucedido a otros pueblos, y también a las Diez Tribus del Norte, que se llamaron “Israel,” ¿por qué ha sobrevivido el Reino del Sur, que se llamó “Judá”? La única explicación es el amor: ni siquiera la violencia y la arrogancia de los caldeos ha podido destruir el amor de Dios. Después de todo, parece que hay algo que es mayor y más fuerte que los horrendos dioses caldeos.

(3) Además, el odio y la violencia no son verdadera victoria. El pueblo que hoy oprime mañana será oprimido. A todo astuto le sale otro astuto peor, y cada violento debe esperar la hora de caer a manos de otro violento. El único triunfo es el del amor que permanece, es decir, el triunfo de la misericordia y la fidelidad, y ese es el triunfo del Dios verdadero. Lo demás es vanidad; es confusión, y se disuelve en el caos y en la nada.

* Dios aparece así como “el Dios de los comienzos,” el Dios que abre caminos insospechados; el Dios que, a partir de la nada, y sin pedir consejo ni ayuda a ningún otro, realiza su voluntad con poder, bondad y sabiduría. Sólo es Señor de todos, y su señorío es real y verdadero, en contraste con las vanas seguridades de los ídolos. Dios es Creador, y su actuar no se puede comparar con la de nadie porque a todos supera, y todos le son deudores.

* * *

Este tema pertenece al Capítulo 03 de la Escuela de Vida Interior; la serie completa de los diez temas de este Capítulo 03 está aquí:

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La serie de TODOS los temas de esta Escuela de Vida Interior está aquí:

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La prueba del exilio

1.- Los hechos

El año 597 Nabucodonosor conquistó Jerusalén y deportó al rey Joaquín y a los magnates de la población (2Re. 24,15-16). Unos años después, el nuevo rey Sedecías, tío de Joaquín, faltando a su palabra conspiró contra el soberano caldeo; si la primera deportación había intentado impedir una sublevación, cuando esta sucede Nabucodonosor actúa más drásticamente: se ve obligado a emprender una nueva ofensiva, asediando y tomando la ciudad Santa en el año 587; la victoria fue seguida de una nueva deportación(2Re. 25, 11-12). Y todavía hay una tercera deportación, en el año 582, probablemente como represalia por la muerte de Godolías, el gobernador puesto por Nabucodonosor sobre Judá.

Quizá el número de deportados no pasase de 20.000. Pero teniendo en cuenta la escasa población de Judá y que además fueron exiliados los más influyentes, las cabezas del pueblo en el aspecto político, social, religioso y económico, la Biblia puede afirmar con razón que todo Judá «fue llevado cautivo lejos de su tierra» (2 Re. 25,21).

Lo más grave de estos hechos y lo más duro para el pueblo de Israel es que humanamente hablando significan el fin de Israel, su destrucción como pueblo: lo más escogido de Israel vive en el exilio, en tierras extrañas, lejos del país que Dios había donado a los hijos de Abraham; el templo, morada de la presencia divina y centro del culto de Israel, está en ruinas; el rey, descendiente de David y representante de Yahveh, ha sido destronado, hecho cautivo y castigado cruelmente (2Re. 25,6-7); la capital del reino, la ciudad santa de Jerusalén, ha sido arrasada. La nación, como tal, ha dejado de existir.

Más aún: todo ello supone una grave prueba para la fe de Israel. Parece que Dios se ha olvidado de su pueblo (Sal. 77,8-11), que se ha olvidado de la Palabra dada, de las promesas hechas a David y a sus descendientes. Parece que está airado contra su pueblo (Sal. 79,5; 80,5). Parece que Yahveh es más débil que Marduk, el dios de los caldeos, los cuales se burlan cruelmente de los israelitas (Sal. 42,11; 80,7). Parece que los atributos más propios de Dios -la misericordia y la fidelidad- quedan contradichos. Y cunde el desaliento: «Andan diciendo -toda la casa de Israel-: se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros» (Ez. 37,11).

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Retorno del Destierro, 8 de 8, Conclusion

Retorno del Destierro

Tema 8: Conclusión

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Resumen

* El destierro sacudió hasta el fondo los cimientos de la fe israelita. Que Dios permitiera un nivel tan espantoso de dolor, de abandono y de derrota estaba fuera de la escala de lo imaginable para la mayor parte de la gente. Lo mismo que sucedió a los apóstoles, que oían hablar de que el Hijo del Hombre iba a ser entregado, pero no entendían ni querían entender, así los judíos no querían abrir su mente a las palabras de Jeremías o de Ezequiel.

* Por ello mismo, la primera reacción ante el destierro es de incredulidad, pasmo, desesperación, tristeza sin fondo. Sus puntos de orientación–la tierra y el templo–se han desvanecido, y por eso algunos simplemente dejan atrás su fe y su origen, aunque también hay otros que se obstinan en encontrar nuevas referencias. Las encuentran en la comunidad y en la escucha de la Palabra.

* Así, del destierro nace un nuevo modo de practicar la fe, adaptado a las nuevas circunstancias. Es el judaísmo de la diáspora, centrado en la sinagoga y fortalecido interiormente por una estructura familiar reforzada, y una estructura comunitaria muy cohesionada, a veces, hasta el punto del ghetto.

* El destierro les ha obligado a plantearse hasta sus últimas consecuencias el problema de la relación entre el Dios de la Alianza, YHWH, y los dioses de las demás naciones. Se desarrolla así una teología rica con afirmaciones como estas: (1) Dios lo ha hecho todo, sin ayuda de nadie y sin apoyarse en la obra de nadie: es Creador universal a partir de la nada. (2) Dios actúa no sólo en el ámbito de los que le son fieles: suya es toda la Historia y, sin negar la libertad humana, es Él quien dirige los destinos de todos. (3) Puesto que sólo Dios es Señor, toda atención desmedida a los poderes terrenos bordea la idolatría: lo sensato, en cambio, es encontrar firmeza y alegría sólo en el Señor. (4) La arrogancia humana es presagio de destrucción: sólo es sabia la humildad, la mansedumbre, el corazón sincero y contrito que sabe aguardar la hora de Dios. (5) Finalmente, el pecado humano no tiene ninguna justificación y por consiguiente nada puede pagar la ofensa contra el Omnipotente: Él perdona porque Él es bueno, no porque nadie tenga derecho o pueda adquirir el derecho (mérito) de ser perdonado.

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Retorno del Destierro, 7 de 8, Isaias

Retorno del Destierro

Tema 7: Isaías y la promesa renovada

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Resumen

* “Isaías” es el nombre de una escuela de profetismo. No una escuela en sentido formal, sino el resultado de un ministerio profético que dejó profunda huella, y que tuvo continuación en la forma de discípulos y luego de escritores que tomaron el nombre de su maestro. En esto no pretendían usurpación alguna sino más bien dar honor y continuidad a la obra del gran profeta.

* Como es sabido, el libro de Isaías tiene varias grandes secciones, que a veces se llaman “Primer” Isaías (Isaías I, caps. 1–39) y luego: “Segundo” (II, 40–55) y “Tercer” Isaías (III, 56–66). La temática del destierro aparece en todo el libro aunque de modo diverso.

* La primera colección, conectada con la vida del profeta mismo, data del siglo VIII a.C. y trae los temas teológicos principales: (1) Ante todo, la santidad de Dios, que todo lo trasciende pero que de nada se desentiende; (2) La incidencia de la fe en los asuntos de la vida pública; (3) La perseverancia en el pecado, fuente de desastres; (4) El peligro de fiarse más de las alianzas con los poderes de esta tierra que de Dios.

* Con Isaías I el profetismo alcanza mayoría de edad en varios sentidos: profundidad teológica, calidad literaria, alcance universal, repercusión social, trascendencia que roza lo inefable.

* Isaías II debe situarse en el tiempo del destierro. Su mensaje es de una belleza incomparable, cargado de una esperanza fuerte y contagiosa que cancela el lenguaje derrotista o amargo sobre el destierro. Dios manifestará su gloria en el retorno de su pueblo y las obras nuevas superarán a las antiguas. Véase Isaías 41,8-20, por ejemplo.

* Pero lo más destacado de Isaías II es, quizás, el conjunto de los Cánticos del Siervo, que abren dos temas propios del Nuevo Testamento: la redención por el sufrimiento, si es sufrimiento del discípulo “iniciado;” y la llamada a todos los pueblos.

* En Isaías III hay que destacar una teología muy madura sobre el arrepentimiento: 63,7–64,11. Es el mismo tono penitencial, dolido y esperanzado a la vez, lleno de lucidez y sinceridad, que encontramos por ejemplo en Baruc 1,15–3,8.

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Retorno del Destierro, 6 de 8, Ezequiel

Retorno del Destierro

Tema 6: La visión de Ezequiel

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Resumen

* El ministerio profético de Ezequiel es contemporáneo del destierro y muy probablemente entre los desterrados. Lo que hace es elaborar una lectura teológica de acontecimientos que resultaban impensables para los judíos, y a los que era preciso darles un sentido.

* En resumen, el mensaje de Ezequiel es que la gloria de Dios ha abandonado Jerusalén, por los muchos pecados del pueblo, y especialmente de los sacerdotes, pero el destierro no tendrá la última palabra, pues habrá un nuevo templo en el que un pueblo renovado verá una vez más la gloria divina.

* Ezequiel es sacerdote y en su predicación lo ritual y lo legal tienen gran importancia. Su corazón es muy sensible a los temas de la pureza, el templo y los sacrificios. También la manera de comunicar sus mensajes es “ritual” en el sentido de que sus gestos proféticos simbólicos son abundantes y elaborados, más que en el caso de cualquier otro profeta.

* Pero el lenguaje más vigoroso de Ezequiel se expresa en visiones impresionantes que destacan la grandeza y a la vez la sorprendente inmediatez del misterio. Ezequiel nos introduce a un mundo nuevo, o si se quiere decir de modo más preciso, nso recuerda la densidad del mundo, obra de Dios en la que Él se revela.

* Ante todo, está la visión de la Gloria de Dios. Se trata de un tema teológico nuevo, que habla a la vez de la presencia y la distancia, a la manera de la “nube” del Éxodo. La Gloria va marcando el camino, a medida que abandona el templo (10,18-22), y Jerusalén (11,22-25); al final retornará a Jerusalén y al templo (cap. 43,1-9). Esta Gloria anticipa en algún sentido la Encarnación del Verbo, que acampó entre nosotros y nos dejó ver su gloria.

* Sin embargo, hay una diferencia con la nube o la columna de fuego: la Gloria no es visible a todos. Contemplarla es un privilegio, o mejor, un regalo que permite reconocer la ruta de Dios entre tantos caminos de esta tierra. Por eso, el que sepa de Dios ha de ser como un centinela (cap. 33) y no un inicuo egoísta, como lo han sido los pastores de Israel (cap. 34).

* Esa idea, la de un don para reconocer lo divino cuando no es obvio, resulta indispensable en tiempos de confusión (cap. 8) e impotencia (cap. 9). El presente resulta repugnante, a fuerza de profanaciones, y por eso hay que hundir la mirada en el futuro, esperando sólo en Dios, de quien vendrá la novedad: un nuevo corazón, una nueva alianza, un nuevo espíritu.

* Ezequiel valora lo ritual y cultual pero en ningún sentido aprueba el culto formalista e hipócrita. Lo mismo que Jeremías, ve que la religión alcanza verdad sólo cuando alcanza el corazón (36,22-28).

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Retorno del Destierro, 5 de 8, Jeremias, 2a. parte

Retorno del Destierro

Tema 5: La denuncia de Jeremías, 2a. parte

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Resumen

* Jeremías usa un lenguaje fuerte, tratando una y otra vez a Judá de adúltera y de prostituta. Anuncia con vigor el desastre que ya se acerca. reclama arrepentimiento sincero, conversión profunda del corazón. Quiere poner al pueblo en la ruta de una religión que sea interior, colmada de humildad, verdad y celo por la causa de Dios.

* Hay que destacar que se trata de una calamidad para todo el pueblo, incluyendo al rey y sus nobles, y también a los sacerdotes y profetas. La rebelión contra YHWH ha sido total y el castigo viene para todos: 6,13.15; 9,1-7.

* El profeta lanza sus palabras como latigazos que primero le golpean a él mismo. El incendio del fuego de Dios primero lo ha consumido a él, y por eso su vida es dramática, hasta el límite de volverse un martirio prolongado e insoportable: 15,10-21. En vísperas ya del destierro, Jeremías aún tiene que disputar contra los falsos profetas, como lo cuenta el dramático capítulo 28.

* El castigo, sin embargo, no es aniquilación total, sino una poda de proporciones gigantescas. De lo que se trata es de renovar al pueblo “desde dentro.” Se trata de apoyarse sólo en Dios, y descubrir en Él la firmeza que no engaña, y la verdad detrás de todas las apariencias. Véase el cap. 31.

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Retorno del Destierro, 4 de 8, Jeremias, 1a. parte

Retorno del Destierro

Tema 4: La denuncia de Jeremías, 1a. parte

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Resumen

* Jeremías es de familia sacerdotal. Conoce el “funcionamiento” del templo, como le sucederá también a Ezequiel. Su ministerio profético cubre unos 40 años, desde finales del siglo VII hasta comienzos del siglo VI a.C. Se trata de la época misma anterior al destierro, y luego, el destierro mismo. Jeremías lo predice y le toca vivirlo.

* Lo que detecta Jeremías es que el pueblo ha abandonado a Dios, pero el culto sigue realizándose y el lenguaje sigue siendo religioso, aunque cada vez más vacío de contenido. El formalismo estéril y la vana confianza en el templo han ocupado el lugar que debería tener una fe madura y robusta.

* El abandono de Dios consiste en siete cosas: (1) Ignorancia de la Ley de Dios (2,6.8) y uso torcido de la inteligencia: “son sabios sólo para el mal” (4,22); (2) Desobediencia a sus mandamientos (por ejemplo, no matar: (2,34-35); (3) Avance de la idolatría (2,10-13.28-29); (4) Recurso a las potencias paganas (básicamente, Egipto y Asiria: 2,18-19.36-37) como si la alianza con ellas pudiera reemplazar la protección que sólo Dios puede brindar; (5) Obstinación y contumacia: sordera voluntaria a la palabra de Dios que reclama conversión (2,30); (6) Uso burlesco de la misericordia divina, cual si Dios estuviera obligado a perdonar (3,2-5); (7) Arrepentimiento a medias, no “de todo corazón” (3,10; 6,14).

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Retorno del Destierro, 3 de 8, Templo

Retorno del Destierro

Tema 3: Templo

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Resumen

* Mi tierra es el lugar donde yo habito pero ¿dónde habita Dios? La Biblia es muy renuente a señalar lugares “especiales” pues era costumbre de las naciones paganas sacralizar las cosas, volviéndolas fetiches, o sacralizar lugares, como si fueran pasajes al mundo de los dioses.

* Las primeras manifestaciones de actos de culto en lugares específicos corresponden a la ofrenda de Abraham junto a la encina de Mambré, y luego la piedra que Jacob unge como lugar de revelación.

* Aunque Israel no usa imágenes religiosas, ya en el desierto hay puntos específicos que atraen la mirada: la Tienda del Encuentro, el rostro de Moisés, la serpiente de bronce y sobre todo, la preciosa Arca de la Alianza. Consta que desde el principio hubo tentación de usar el Arca a modo de amuleto (1 Samuel 4–6).

* Lograda, gracias a David, la paz en las fronteras, el Arca debe tener un lugar, y así surge el proyecto de hacer un templo. El papel de David en ese proyecto es discutido: los libros de los Reyes dan a entender que todo lo hizo Salomón; los de las Crónicas presentan a David como dejando todo listo, de modo que Salomón simplemente sigue instrucciones.

* El Deuteronomio (12,2-7) pide que todo sacrificio se haga en el templo, con intención evidente de diferenciar el culto a Yahvé de los cultos a los baales, que se hacían en toda clase de estelas y altozanos. Este ideal del único sitio de culto es impracticable, si se piensa que todo un país debería reunirse en una ciudad para las grandes fiestas.

* De todos modos, el templo único hizo de su ciudad, Jerusalén, la ciudad “santa.” En tono negativo, sirvió también para fomentar una falsa seguridad (véase Jeremías 7,1-10) y para fomentar un culto formalista, de labios para afuera (véase Amós 5,21-25).

* Ezequiel anuncia un nuevo templo, en el que sí puede morar la gloria divina, pues en el antiguo templo las sacristías servían para las prácticas mágicas de los sacerdotes.

* Tiempo después, el templo fue también moneda falsa con la que Herodes el Grande, a pesar de ser un rey usurpador, quiso ganarse, y se ganó, el favor de los judíos.

* Pero al final, será la tendencia anti-templo la que prevalecerá, pues el Apocalipsis describe la ciudad santa como carente de todo santuario, ya que el Cordero es su templo.

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