En el Credo afirmamos nuestra fe en la “Comunion de los Santos.” Cristo mismo es la fuente de esa comunión. Es él quien enseña, pero sobre todo quien hace posible la comunión a partir de un principio muy simple y profundo: dejarse afectar por el otro.
¿Por qué murió Jesús?
Para algunos, fue cuestión de economía o política. Para otros, una fatalidad inevitable para un personaje incómodo. Para el mismo Cristo, su muerte fue el acto supremo que da la vida y que revela el amor más grande.
