Retiro Espiritual con las Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth, del 26 al 31 de Diciembre de 2011. Tema 4: Virginidad Consagrada.
Consagrarse alude, o al sacramento del orden, o a la decisión de dedicarse sólo a Dios. Esta dedicación es ante todo visible y real, como dedicación del corazón.
Ser virgen para Dios es establecer una relación esponsal con Cristo, de modo que los intereses de Cristo, la gloria de cristo, y el amor que Cristo reciba pasen a ser el centro del ser y hacer de la persona consagrada.
Retiro Espiritual con las Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth, del 26 al 31 de Diciembre de 2011. Tema 3: Disculpas que alejan de la Cruz.
Toda evangelización es como una especie de traducción, pues debe expresar un mensaje en las categorías y el imaginario de nuevos oyentes. Sin embargo, a veces la traducción no es fiel. Eso sucede con lamentable frecuencia cuando se trata del misterio de la Cruz de Cristo. A menudo este misterio se disimula usando variados pretextos que pueden resumirse en cuatro:
(1) La Cruz es real pero quedó ya en el pasado; debemos centrarnos sólo en el Cristo vivo y resucitado (disimulando incluso, en la iconografía, las huellas de la Pasión).
(2) Si hablamos mucho de la Cruz alejaremos, asustados, a los que nos escuchan; hay que tratar de ofrecer a un Cristo más atractivo y, por ejemplo, cercano a los jóvenes.
(3) En la vida real lo que interesa es que las Hermanas (o los frailes) puedan convivir unos con otros, y para eso lo que importa es manejar los temperamentos.
(4) El apostolado hay que hacerlo evaluable, y en los indicadores de presupuesto o de cartera morosa es difícil hacer entrar la Cruz.
Estas disculpas causan gran daño al alejarnos del camino por el que Dios ha querido que seamos capaces de superar las adversidad y heridas que siempre se presentan en el camino de la vida.
Retiro Espiritual con las Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth, del 26 al 31 de Diciembre de 2011. Tema 2: Tres grandes olvidos.
Cambios recientes, globales y acelerados, han creado una mentalidad que es como una atmósfera que uno se acostumbra a respirar, y que modela el modo de pensar, a veces de forma inconsciente.
Entre esos cambios hay que destacar: (1) El individualismo rampante. (2) La lógica del mercado (crear frustración, crear deseo, otorgar satisfacción efímera). (3) La primacía de la tecnología.
En parte como consecuencia de esos cambios, se generan tres grandes olvidos: (1) Ha desaparecido la abnegación. (2) No sabemos cómo “perder tiempo” juntos, es decir: cómo tener convivencia no utilitaria. (3) Se ha dormido nuestra sensibilidad para la poesía como lenguaje supremo.
Retiro Espiritual con las Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth, del 26 al 31 de Diciembre de 2011. Tema 1: Tentaciones de los Superiores.
Leyendo los libros de 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, y 1 y 2 Crónicas, encontramos que tres son principalmente las tentaciones de quienes gobiernan en Nombre de Dios:
(1) Ser tan pastor que me olvide que soy oveja.
(2) Aguardar secretamente el pago de parte de Dios, en compensación por los esfuerzos.
(3) Mirar la relación con los súbditos como si creara un vínculo de trueque con ellos–lo que implica esperar de ellos la propia alegría o bienestar.
No son dos madres, una de la cabeza y otra del cuerpo del bebé. Así también en Cristo: la misma Madre de Cristo cabeza es Madre del Cuerpo de Cristo, y quiere formar a Cristo en nosotros, de modo que seamos santos, imágenes de la gloria del Resucitado.
Eres una maravilla del amor de Dios. Lo puedes descubrir en los prodigios de tu cuerpo; en los misterios de la mente; en al capacidad para la empatía, la solidaridad, la capacidad de vivir en sociedad. Y aún hay más: es el misterio de la conversión, que puede cambiar incluso un corazón tan espantosamente duro como el del centurión que a los pies de la cruz llegó a reconocer a Cristo como “Hijo de Dios.”
El propio yo es como un monstruo que, cuanto más alimentamos, más exige y más fuerte se hace. La gran paradoja del que no aprende a servir a otros es que se vuelve siervo y esclavo de ese monstruo.
La sanación de la afectividad requiere experimentar libertad, según Gálatas 5. No es libertad para el egoísmo ni para el pecado pero sí es libertad del dominio de los “faraones” que no nos dan vida y si nos roban la vida. Al faraón se le encuentra siguiendo tres hilos: los miedos, los deseos (manipulados por la publicidad) y las alegrías (porque quien sea dueño de mi alegría me maneja).
¿Para qué quieres sanarte? Cuando Jesús pregunta al ciego: ¿Qué quieres que haga por ti? La respuesta del ciego lo deja limitado a su propio deseo. Él recibe a la escala suya, no a la escala de Dios. La más profunda sanación es entrega de la propia voluntad para que Dios obre según su designio, su inmensidad y su sabiduría.