* Otra manera de responder a la pregunta “¿qué contiene la vida?” es tomar un enfoque existencial, en el sentido de mirar a la existencia. Lo que descubrimos es que la vida es una sucesión de “aconteceres;” es una secuencia en la que aparecen, aveces de modo vertiginoso, hechos, percepciones, esbozos, cuestiones que despiertan en nosotros alegría, tristeza, esperanza, duda, y mil cosas más.
* Ese torrente de sensaciones puede dejarnos completamente exhaustos y vacíos. O podemos preguntar como hacía San Agustín: “¿Esto qué tiene que ver con la eternidad?” (Quid hoc ad aeternitatem?). La práctica de hacerse esa pregunta nos ayuda a relativizar y apreciar en su justa medida cada cosa.
* También esa pregunta sirve para devolverle a Dios sus derechos sobre nuestra vida. En tiempos del profeta Isaías hubo un rey, llamado Ezequías, que cayó inesperada y gravemente enfermo, de modo que su final parecía cercano. Su lamento va en esta línea: “Como un tejedor devanaba yo mi vida, ¡y me cortan la trama!” (Isaías 38,12). Es claro que Ezequías se creía dueño de su hilo y que entonces ve a Dios como un intruso que le daña su plan. por el contrario, quien vive en la presencia divina le da por anticipado permiso a Dios para quite o ponga, para que plante o arranque.
* Vivir así es descubrir la armonía que lleva de unos aconteceres a otros. es hacer de la vida una sinfonía. Lo cual nos invita a pensar cómo debemos aprender a recibir inspiración y a ofrecer inspiración a nuestros hermanos, para que la melodía divina, que no se agota en cada uno, aparezca en todo su esplendor en todos.
[Predicación en la Fundación MOCE en Palmira, Valle – Colombia, Noviembre de 2012.]
Tema 3 de 3: ¿Cómo conseguir discípulos para Jesús?
* Ser evangelizador es el fruto natural y propio de ser evangelizado. La renovación que Cristo hace EN nosotros prepara el camino para lo que Él quiere, sabe y puede hacer CON nosotros. Y eso que hace CON nosotros es propagar la Buena Nueva a muchos hermanos.
* Pero evangelizar no es un pasatiempo. Es quitarle su presa al demonio: una bestia enloquecida por el odio. Debemos esperar combate–y victoria!
* La clave de la victoria empieza cuando descubre que la primera víctima de la explotación es el explotador y no el explotado. La primera víctima de la mentira es el mentiroso y no el engañado. Por eso Jesús ora por los que le crucifican: le hacen daño a Él pero a precio de dañarse mucho más ellos mismos.
* Y por eso vamos a evangelizar cargados de paciencia, sabiendo cuánto nos ha esperado el Señor, y de misericordia, entendiendo que el pecado daña sobre todo al pecador.
[Predicación en la Fundación MOCE en Palmira, Valle – Colombia, Noviembre de 2012.]
Tema 2 de 3: ¿Qué es ser discípulo de Jesús?
* En el encuentro con Cristo, y luego en la vida cristiana, uno suele seguir un proceso que puede relacionarse con tre spreposiciones de la lengua castellana: por, en y con.
* Lo primero que a uno le interesa es: ¿Qué puede hacer Cristo POR mí? Esta es la etapa en que se buscan y se disfrutan los favores divinos de sanación, serenidad, prosperidad. La persona ve claramente el contraste entre lo que era y lo que está empezando a ser, y se goza en esa diferencia, pero a la vez sigue conservando el timón de su propia vida. Quiere que Cristo haga algo por ella pero luego quiere seguir obrando según su parecer, criterio y gusto.
* En un cierto momento uno descubre que se necesita más. Uno puede estar sano de salud y de finanzas y sin embargo ser una persona egoísta o mediocre. Cuando uno ve que los problemas van más al fondo, entonces se pregunta: ¿Qué puede hacer Cristo EN mí? Es el momento de la renovación interior, menos espectacular pero mucho más necesaria. Es el tiempo para implorar y recibir un nuevo corazón.
* Una vez sanados interiormente, la pregunta que sigue es: ¿Qué puede hacer Cristo CON mi vida? Es aquí donde descubrimos que somos o podemos ser instrumentos útiles en la búsqueda de la gloria divina, y en el compartir del Evangelio a otros que han de empezar su propio ciclo.
[Predicación en la Fundación MOCE en Palmira, Valle – Colombia, Noviembre de 2012.]
Tema 1 de 3: ¿De quién he sido discípulo?
* Aquellos que despiertan nuestra admiración, atención o interés de alguna forma se convierten en nuestros “maestros.”
* En este sentido, uno ha tenido muchos maestros, a veces sin darse cuenta. Los jefes de pandilla, las codicias del consumismo, y la tiranía de la opinión pública, son ejemplos notables.
* Pero muchos de esos maestros son monstruos de egoísmo que desgastan y debilitan, hasta producir la muerte.
* Por eso es maravilloso descubrir al Maestro que da la vida por sus amigos. Y frente a tantos engaños e idolatrías de este mundo, la consigna debe ser: “Yo me merezco un maestro mejor.”
[Predicación en el Congreso de los Custodios de los Dos Corazones, versión 2012.]
Tema 2 de 2: Pronóstico de la fe
* El futuro de nuestra fe lo podemos intuir a partir del diagnóstico de la fe. Pero ese pronóstico cambiará si seguimos adecuado tratamiento.
* Ante todo, no confundamos la fe con otras cosas:
(1) No es simplemente “pensamiento positivo.” El pensar positivamente sirve para educar el cerebro en buscar más soluciones que problemas, pero tiene limitaciones: fácilmente nos hace ciegos a los propios pecados, y duros para juzgar a los que son débiles o están agotados.
(2) La fe tampoco es aquella propuesta pragmática de seguir lo que cada quien piensa o aplicar lo que a uno le sirva. de hecho, esa forma de mentalidad lleva pronto a la brujería, la Nueva Era y otros males.
(3) La fe tampoco equivale a la acumulación de información religiosa, o incluso bíblica. Hay “teólogos” sin fe; y hay muchos que no se acercan al Dios vivo porque se sienten confortables y arrogantes en sus conocimientos o erudición. Puede haber mucho conocimiento y mucha fe, o a veces no.
(4) La fe tampoco es la certeza apacible de quien se siente cobijado por prácticas piadosas o devociones propias de su entorno y cultura. Puede haber mucha religiosidad y muchas fe, o a veces no.
* Nuestra fe viene del testimonio. Es un saludable contagio que empezó el día de Pentecostés, y que tiene por consiguiente su hogar en la comunidad creyente. Cada uno de los que ha experimentado el eco de la resurrección recibe también la certeza interior, que viene del Espíritu, para transmitir esa voz y testimonio a otros.
[Predicación en el Congreso de los Custodios de los Dos Corazones, versión 2012.]
Tema 1 de 2: Diagnóstico de la fe
* Siguiendo una analogía con la labor que hacen los médicos, conviene hacer un diagnóstico de nuestra fe, pues tal ha de ser uno de los propósitos del Año de la Fe.
* El reflejo de la pupila. Si ante la luz de la Palabra Divina la persona siente deseo de acercarse y crecer, es un buen síntoma. Si por el contrario, se aparta, como un vampiro, es algo grave. Pero aún más grave es la indiferencia, que a menudo es el fruto del cinismo.
* La respiración. El acto de inspirar es instintivo y señala ganas de vivir. Si hay anhelo de silencio, oración, sacramentos, formación, es buen síntoma. Si por el contrario la persona no extraña ni buscan las fuentes de la fe hay que preocuparse. El acto de espirar equivale al dar de nosotros. Debemos preguntarnos qué rastro estamos dejando, y cuánto nos interesa atraer a otros hacia Dios.
* El pulso. El ritmo cardíaco hace posible el recorrido de la sangre, que ha de llegar a cada célula viva de nuestro cuerpo. ¿Está llegando la Sangre de Cristo a todo lo que yo soy? ¿He permitido a Dios que renueve mis costumbres, amistades, finanzas, según su evangelio de salvación?
[Predicación en la Parroquia de Blessed Trinity, Waukegan, Illinois, EEUU, con ocasión del Año de la fe. Noviembre de 2012]
Tema 6: Somos Iglesia Católica
* El pecado lleva división; la redención debe definirse, entre otras cosas, como camino hacia la unidad.
* En su Carta a los Efesios el apóstol Pablo destaca esa nueva unidad, que es cohesión en Cristo Sólo en él puede cumplirse que hay “Un solo Señor, una sola fe; un solo bautismo.”
* Unirse a Cristo porque uno ha acogido su llamado es algo que tiene nombre: IGLESIA. Nuestra fe es desde el principio, e indisolublemente, fe de Iglesia, fe en la Iglesia, fe con la Iglesia. No existe una fe individual pues esta sería fantasía.
* Ser Iglesia es una buena noticia: es ser de la Casa de Dios; es acercarse a la morada eterna y la ciudad de sólidos cimientos.
[Predicación en la Parroquia de Blessed Trinity, Waukegan, Illinois, EEUU, con ocasión del Año de la fe. Noviembre de 2012]
Tema 6: Nuestras comunidades de fe
* Tal vez era una época en que era suficiente, ara una vida cristiana, decir: “Mi familia es católica, y vamos a la parroquia. Eso basta.” Entre la familia y la parroquia hay un nivel intermedio: las Pequeñas Comunidades de Fe.
* ¿Por qué se necesitan las Pequeñas Comunidades? Para vencer ella tentación del egoísmo de familia, es decir, el peligro de encerrarse sobre sí mismos. Además, ese encierro no sólo es egoísta sino asfixiante: necesitamos ver nuestras historias en otros.
* Las fortalezas de las comunidades son: formación, corrección fraterna, proyectos comunes.
* Debilidades y riesgos de las comunidades: asoman por el manejo del dinero, desorden en los afectos, ansias de poder, murmuración.
* Sobre el futuro de las Pequeñas Comunidades: claramente están en el centro de la nueva evangelización. Hermoso ideal: que la parroquia sea “comunidad de comunidades.”
[Predicación en la Parroquia de Blessed Trinity, Waukegan, Illinois, EEUU, con ocasión del Año de la fe. Noviembre de 2012]
Tema 4: La fe en la familia
* Esta predicación empieza con un amplio resumen de las tres conferencias anteriores.
* La familia es el primer lugar donde se recibe la fe, donde se construyen las bases para el futuro.
* Descubran los papás las múltiples oportunidades que tienen para “escribir” muy profundamente en el corazón y la mente de sus hijos. El aprendizaje empieza desde el vientre materno.
* El amor de familia transforma en primer lugar a los papás si son sensibles a esta verdad: Cada niño es una manifestación de la confianza que Dios deposita en la mujer, que por ello debe ser llamada “ministra de la vida.”
* Los papás pueden y deben educar sobre todo en la escucha de la Palabra de Dios, y en la práctica del amor solidario y compasivo. Los papás, como jefes de hogar, tienen esa hermosa responsabilidad. Ni la parroquia ni la escuela católica reemplazan la tarea única que Dios ha encomendado a los papás.
[Predicación en la Parroquia de Blessed Trinity, Waukegan, Illinois, EEUU, con ocasión del Año de la fe. Noviembre de 2012]
Tema 3: La fe y el amor de pareja
* Es muy distinto decir que se ama solamente porque se desea, que decir que se ama porque se comparte el amor que viene de Dios. Las parejas de creyentes son una referencia necesaria para la sociedad entera porque en ellas se hace visible de manera especial el amor divino.
* La fe se vive en la pareja especialmente a través de la oración. Es muy grave error dejar de orar porque es como bajarle el volumen a la voz de Dios. Y ese es el peor error porque es someterse al poder de las muchas otras voces que quieren llevarnos a idolatría, destrucción y muerte.
[Predicación en la Parroquia de Blessed Trinity, Waukegan, Illinois, EEUU, con ocasión del Año de la fe. Noviembre de 2012]
Tema 1: La Puerta de la Fe
* No queremos ser cristianos que se quedan “en la puerta” ni cristianos que escogen lo que quieren creer, como quien va a un supermercado.
* Cruzar la Puerta de la Fe es dar el paso a una vida que aprovecha los sacramentos, que los vive a fondo.
* El Año de la Fe es entonces un año de renovación, de escucha más profunda de la Palabra de Dios, y de afianzamiento en nuestras bases de vida cristiana.
* El barro necesita la presencia de la mano del alfarero: no sólo un toque, no sólo un momento; necesita la presencia. También la viña necesita el cuidado y la presencia de la mano del viñador. Cada poda es como una redirección en los recursos de la planta (su savia); así también Dios, al tomar lugar firme en nuestra vida, hace posible que nuestras fuerzas se multipliquen al concentrarse en lo que es bueno y no estéril.
* Pero, ¿qué es la vida? ¿Cómo medirla? La vida puede medirse por el amor que aprendemos a descubrir y que vamos dando a nuestro paso. Puede medirse por el tiempo que no dejamos perder. Puede medirse también por qué hacemos con las oportunidades que se nos presentan. Quien es consciente del amor que puede dar, del tiempo que puede aprovechar, y de las oportunidades que no puede dejar perder, se hace también consciente de la presencia de Dios.
* No es posible vida cristiana sin aquel que la concede, es decir, el Espíritu Santo.
* La vida que da el Espíritu, que es don, se expresa en sus múltiples dones, que la Iglesia suele agrupar en siete, siguiendo textos de Isaías y de San Pablo.
* Cuatro de los siete dones tienen más relación con la inteligencia: son los dones de sabiduría, entendimiento, ciencia y consejo: los otros tres tienen que ver más con la voluntad: fortaleza, piedad y temor de Dios.
[Curso a las Monjas Dominicas del Monasterio de Santa Ana, en Murcia, España.]
Tema 6 de 6: Juan Pablo II y la circularidad entre fe y razón
Esquema de Fides et Ratio, del Beato P.P. Juan Pablo II (1920-2005)
Introducción (Conócete a ti mismo)
Capítulo I: La revelación de la sabiduría de Dios
Jesús revela al Padre
La razón ante el misterio
Capítulo II: Credo ut intellegam
“La sabiduría todo lo sabe y entiende” (Sb 9,11)
“Adquiere la sabiduría, adquiere la inteligencia” (Pr 4,5)
Capítulo III: Intellego ut credam
Caminando en busca de la verdad
Diversas facetas de la verdad en el hombre
Capítulo IV: Relación entre la fe y la razón
Etapas más significativas en el encuentro entre la fe y la razón
Novedad perenne del pensamiento de santo Tomás de Aquino
El drama de la separación entre fe y razón
Capítulo V: Intervenciones del magisterio en cuestiones filosóficas
El discernimiento del Magisterio como diaconía de la verdad
El interés de la Iglesia por la filosofía
Capítulo VI: Interacción entre teología y filosofía
La ciencia de la fe y las exigencias de la razón filosófica
Diferentes estados de la filosofía
Capítulo VII: Exigencias y cometidos actuales
Exigencias irrenunciables de la palabra de Dios
Cometidos actuales de la teología
Conclusión
Sobre la Circularidad de Fe y razón, Filosofía y Teología
73. A la luz de estas consideraciones, la relación que ha de instaurarse oportunamente entre la teología y la filosofía debe estar marcada por la circularidad. Para la teología, el punto de partida y la fuente original debe ser siempre la palabra de Dios revelada en la historia, mientras que el objetivo final no puede ser otro que la inteligencia de ésta, profundizada progresivamente a través de las generaciones. Por otra parte, ya que la palabra de Dios es Verdad (cf. Jn 17, 17), favorecerá su mejor comprensión la búsqueda humana de la verdad, o sea el filosofar, desarrollado en el respeto de sus propias leyes. No se trata simplemente de utilizar, en la reflexión teológica, uno u otro concepto o aspecto de un sistema filosófico, sino que es decisivo que la razón del creyente emplee sus capacidades de reflexión en la búsqueda de la verdad dentro de un proceso en el que, partiendo de la palabra de Dios, se esfuerza por alcanzar su mejor comprensión. Es claro además que, moviéndose entre estos dos polos —la palabra de Dios y su mejor conocimiento—, la razón está como alertada, y en cierto modo guiada, para evitar caminos que la podrían conducir fuera de la Verdad revelada y, en definitiva, fuera de la verdad pura y simple; más aún, es animada a explorar vías que por sí sola no habría siquiera sospechado poder recorrer. De esta relación de circularidad con la palabra de Dios la filosofía sale enriquecida, porque la razón descubre nuevos e inesperados horizontes.
74. La fecundidad de semejante relación se confirma con las vicisitudes personales de grandes teólogos cristianos que destacaron también como grandes filósofos, dejando escritos de tan alto valor especulativo que justifica ponerlos junto a los maestros de la filosofía antigua. Esto vale tanto para los Padres de la Iglesia, entre los que es preciso citar al menos los nombres de san Gregorio Nacianceno y san Agustín, como para los Doctores medievales, entre los cuales destaca la gran tríada de san Anselmo, san Buenaventura y santo Tomás de Aquino. La fecunda relación entre filosofía y palabra de Dios se manifiesta también en la decidida búsqueda realizada por pensadores más recientes, entre los cuales deseo mencionar, por lo que se refiere al ámbito occidental, a personalidades como John Henry Newman, Antonio Rosmini, Jacques Maritain, Étienne Gilson, Edith Stein.
[Curso a las Monjas Dominicas del Monasterio de Santa Ana, en Murcia, España.]
Tema 5 de 6: Pablo VI y el valor de creer
Breve perfil biográfico
* Trabajó en la Secretaría de Estado del Vaticano de 1922 a 1954, cuando fue nombrado Arzobispo de Milán (sede de San Ambrosio y San Carlos Borromeo, entre otros).
* Continuó el Concilio (1963-1965), fue el primero en aplicarlo e interpretar sus enseñanzas, rodeado de presiones, sospechas e incluso acusaciones.
* Papa de gran espiritualidad mariana, escribió tres encíclicas sobre el Rosario y sobre la Virgen, a la que dio por primera vez el título de “Madre de la Iglesia.”
* Valiente y a la vez deseoso de acoger a todos, le correspondió una época de profundos cambios y un tiempo muy convulso: Llegada del hombre a la Luna, Guerra Fría, Guerra de Vietnam, auge de las Brigadas Rojas; fue el primer pontífice en dirigir la palabra a las Naciones Unidas. No menores fueron las tensiones en la Iglesia: extremismos postconciliares, publicación del catecismo holandés, levantarse de la rebeldía lefebvriana, y sobre todo: desobediencia cínica frente a su Encíclica Humanae Vitae.
* Escribió así cuando fue elegido Papa el 21 de Junio de 1963: “Según palabras del mismo Montini, él sabía lo que venía. Escribió en su diario: “La posición es única. Me trae gran soledad. Yo era solitario antes, pero ahora mi soledad llega a ser completa e impresionante…” Pero no tenía miedo a la nueva soledad que se esperaba de él. Reconoció que sería inútil buscar ayuda fuera, o de confiar todo a los demás. Se veía tan solitario, con Dios. La comunicación con Él debía ser completa e inconmensurable.
El Credo del Pueblo de Dios
* Pablo VI convocó el Año de la Fe (1967-1968), con ocasión de los XIX siglos del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo, y ante las desviaciones doctrinales que ya asomaban, como en el Catecismo Holandés. Jacques Maritain, filósofo, católico convencido, y amigo personal del Papa, le sugirió que el Papa expresara en lenguaje sencillo, para todos, la fe de la Iglesia. La redacción del texto estuvo a cargo, primero, del mismo Maritain y pasó el examen del Card. Charles Journet. La versión final fue revisada y cuidada por el mismo Papa Pablo VI, que la proclamó el 30 de Junio de 1968. Sigue la parte pertinente del texto:
* Queremos que esta nuestra profesión de fe sea lo bastante completa y explícita para satisfacer, de modo apto, a la necesidad de luz que oprime a tantos fieles y a todos aquellos que en el mundo —sea cual fuere el grupo espiritual a que pertenezcan— buscan la Verdad.
* Por tanto, para gloria de Dios omnipotente y de nuestro Señor Jesucristo, poniendo al confianza en el auxilio de la Santísima Virgen María y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, para utilidad espiritual y progreso de la Iglesia, en nombre de todos los sagrados pastores y fieles cristianos, y en plena comunión con vosotros, hermanos e hijos queridísimos, pronunciamos ahora esta profesión de fe…