Fe, palabra y Nueva Evangelizacion

Ponencia para el X Congreso de la Nueva Evangelización, celebrado en Cali, Colombia, en Agosto de 2012.

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Conocer, Amar y Proclamar a JESUCRISTO

Predicación para los miembros de SANCTUS Juan Pablo II, en la ciudad de Cali, Colombia.

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* Sin conocimiento de Dios no hay vida. Los “zombies” ya existen: andan por nuestras calles, sin saber todo lo que valen para Dios, ni qué esperanzas les ha concedido, ni cuánto y cómo han sido amados.

* El amor es proporcional a ese conocimiento íntimo y personal del Hijo de Dios. Un amor pequeño es que se detiene por obstáculos pequeños. Los amores grandes se muestran venciendo grandes obstáculos y pasando por penalidades inmensas sin detenerse.

* Este es el tiempo para ser generosos con Jesucristo. Las necesidades de la hora presente son inmensas, y a menudo parece que dejamos a Cristo solo, mientras que cualquier desaire o incomodidad nos sirve de pretexto para devolvernos a una vida de confort y de indiferencia hacia el prójimo.

* Pero Dios en su providencia ha querido que cada uno de nosotros sea un instrumento de salvación para otros, a través del testimonio o de la palabra. Nuestro pobre y mezquino modo de amar sólo puede conducirnos a la horrible confusión que tendremos al llegar ante la mirada de Aquel que nos eligió para que fuéramos sus aliados y ayudantes, no sus traidores perezosos.

* Por eso este es el tiempo para implorar fuego grande y amor inmenso, que se irradie a otros. ese es exactamente el amor que confiamos recibir de la Cruz de Cristo porque allí fuimos amados hasta el extremo.

En el mundo sin ser del mundo

[Contiene las dos partes de un encuentro con miembros del Carmelo seglar en Santa Fe, Argentina.]

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* Ser seglar como vocación, no como el residuo de no ser sacerdote o religioso.

* Toda vocación nace de la sintonía con aquel que nos ha creado, redimido y amado. A la escucha del Espíritu, percibimos, a cada paso, la voz de aquel que nos llama.

* En el caso del seglar, esa llamada implica el paso del mismo Espíritu Santo que no sólo quiere obrar en nosotros sino a través de nosotros.

* Con otras palabras, ser seglar es proclamar el reinado de Jesucristo en las realidades de este mundo, y obrar en consecuencia, desde nuestro ámbito propio, para que así suceda.

* La vocación del seglar es irreemplazable: sólo quien está en el lugar donde se discuten y deciden asuntos de cultura, ciencia, arte, política o literatura puede alcanzar en profundidad esas realidades y orientarlas en acuerdo con el mensaje de Cristo y para su gloria.

* Ello implica, a menudo, una labor paciente de siembra generosa, escucha caritativa de las necesidades de otros, y observación atenta a la “hora de Dios” en que quizás estarían mejor dispuestos a recibir la Palabra y la gracia del Señor.

* Pero además, es preciso que el seglar sepa que le corresponde en primera línea defender la dignidad de toda vida humana. Periodistas, escritores, literatos, filósofos, médicos, abogados y jueces, entre otros, tienen en esto una gran responsabilidad. Sus palabras y decisiones pueden efectivamente abrir las puertas de una “cultura de la vida.”

* Ha de tenerse en cuenta, sin embargo, que en todos estos empeños, además de los argumentos y razones, hace falta creatividad, espíritu de sana militancia, buen humor y trabajo en equipo, y aquella originalidad que da el Espíritu.