ESCUCHA, El precio de la deshonestidad

[Conferencia en el 13er Encuentro de ACOLTÉS, que agrupa Empresas de Transportes Especiales (educativos, turísticos y empresariales) en Colombia. Julio de 2013.]

Encuentro de Transportadores

* Cuando se piensa en el costo y esfuerzo que tiene ser correcto y honesto, es fácil sentirse tentado de buscar atajos en la vida: creerse uno muy astuto y pensar que achicando a otros uno se vuelve más grande, o derribándolos uno es más alto.

* La verdad, sin embargo, es que la deshonestidad tiene un altísimo precio: en la salud que se arruina, los matrimonios que se acaban por desinterés y egoísmo; las familias que se destruyen; y sobre todo: en carga social de corrupción para la sociedad. Es verdad que luego creemos que con más cárceles o con más organismo de vigilancia todo se mantendrá en su cauce pero la experiencia muestra que eso no es así.

* El poderoso mensaje de Cristo, que revela la dignidad y valor de cada ser humano, es la clave de lenguaje que puede sustentar una propuesta de sociedad renovada en la solidaridad y la justicia. Tal propuesta es como entrar en aguas nuevas, y en ellas no nos faltará la inspiración y protección de la Virgen María.

Tal vez el mundo es Corinto, 10 de 10, Cruz y Resurrección

[Retiro espiritual en el Monasterio de Dominicas en Catamarca, Argentina.]

Tema 10 de 10: Cruz y Resurrección

* Como ya quedó patente cuando Pablo predicó en Atenas (Hechos 17), el pensamiento griego veía la resurrección como algo imposible, e incluso, ridículo. No es extraño entonces que incluso ya siendo cristianos, algunos corintios llevaran ese peso de incredulidad pagana, hasta el punto de negar que se pudiera resucitar. Quizás veían su nueva fe cristiana como un modo suficientemente racional y suficientemente grato de llevar esta vida y preferían no acariciar esperanzas más allá del sepulcro.

* ¿Por qué Pablo insistió tanto en la cruz y ahora insiste en la resurrección? La causa profunda está en el amor, en la calidad de amor que nos ha redimido y que es el sello de nuestro vivir como cristianos. En efecto, a la cruz llegó Cristo como expresión máxima de un amor que supera el amor puramente natural.

* Entendemos por amor “puramente natural” aquel que se basa en la transacción: yo trato bien a los que me tratan bien, y trato mal a los que así son conmigo. El amor de transacción parece razonable mientras uno tiene qué aportar, o sea: algo deseable o necesario para otros. Pero eso implica que en los momentos de mayor necesidad uno no tendrá nada ni a nadie porque en la mayor necesidad es cuando uno no tiene qué dar para poder recibir.

* Por eso el amor de Cristo, el del Evangelio, el que brilló con esplendor de cielo en la noche de la Cruz, es el amor de gracia, el amor de gratuidad. Este amor de gracia es el que puede salir al encuentro del ser humano en su indigencia ontológica y sobre todo, el único amor que puede hacer algo por el pecador. Sólo quien ha experimentado ese amor de gracia puede también amar así, y ese amor, que no es indiferencia estoica sino caridad que todo lo rebasa, es ya manifestación de la resurrección.

Tal vez el mundo es Corinto, 09 de 10, Ni pelagianos ni histéricos

[Retiro espiritual en el Monasterio de Dominicas en Catamarca, Argentina.]

Tema 9 de 10: Ni pelagianos ni histéricos

* Esta predicación tiene dos partes: primero, un análisis crítico de las deficiencias actuales en los procesos de formación en la fe en buena parte de nuestra Iglesia Católica. Segundo, un contraste con las reuniones litúrgicas de la comunidad corintia, y un breve análisis de qué sucedía y qué propone el apóstol.

PRIMERA PARTE. Quizás debemos calificar de lamentable la situación de la formación en la fe en nuestra Iglesia. Los padres de familia no se han enterado de que han de ser los primero catequistas de sus hijos. Así los envían a colegios supuestamente católicos que parecen basar lo más importante del conocimiento de la fe en la catequesis pre-sacramental, que deja en los niños y jóvenes la idea de que, superada la “meta” (o sea, recibido el sacramento), ya no necesitan saber más ni practicar más. A menudo los materiales pedagógicos equiparan la religión al mundo ficticio de los dibujos animados, o al mundo emocional reducido de la juventud.

* Muchos católicos avanzan por la vida sin haber tenido nunca en realidad una experiencia viva de Cristo como su salvador y como criterio fundamental de sus valores. Son de esa manera caldo de cultivo para las sectas protestante o de otro tipo.

SEGUNDA PARTE. Seguramente por la herencia de religiones mistéricas que habían conocido en su paganismo muchos de los miembros de la comunidad corintia, en sus reuniones litúrgicas, que al parecer eran frecuentes, se daban algunos excesos, en la línea de una mente exaltada que tiene un trance.

* Puede uno preguntarse si todo ha de ser racional en la vida cristiana, que es como preguntarse si la meta es llegar a un comportamiento óptimo. La respuesta es que ello reduciría el misterio cristiano a una simple preceptiva, en la cual el protagonismo lo tiene el esfuerzo de la voluntad humana y los recursos educativos de la comunidad, o sea: lo que propone el pelagianismo.

* La propuesta de San Pablo no es la supresión de lo racional para llegar a lo irracional, sino la apertura a lo supra-racional desde la óptica doble y complementaria de la búsqueda del bien de la Iglesia, y la primacía del don del amor.

Tal vez el mundo es Corinto, 08 de 10, Tres dimensiones de lo corporal

[Retiro espiritual en el Monasterio de Dominicas en Catamarca, Argentina.]

Tema 8 de 10: Tres dimensiones de lo corporal

* Por lo menos tres veces habla Pablo del cuerpo en su Primera Carta a los Corintios, refiriénose: (1) al cuerpo físico (del hombre o de la mujer); (2) al cuerpo eclesial, que somos todos los que estamos unidos por la fe y la caridad en Cristo; (3) al cuerpo eucarístico, aquel que se ofrece y recibe en la asamblea cristiana.

* Lo más bello y profundo de la enseñanza del apóstol está precisamente en la relación entre esos tres usas de la palabra “cuerpo” (soma, en griego), de modo que puede hablarse de una trinidad corporal, en el sentido de que el cuerpo físico, el cuerpo eclesial y el cuerpo eucarístico o se valoran juntos y se iluminan mutuamente, o son despreciados a la vez. Lo que suceda con el cuerpo humano, con el sacrificio eucarístico y con la comunidad creyente está profundamente relacionado.

* Se ve así también la novedad de la predicación cristiana, pues el modo cristiano de apreciar cada una de estas tres realidades el algo radicalmente nuevo para el mundo pagano. Todos, pero especialmente los esclavos y la gente más pobre, tenían que sentir que la fe en Cristo les abría los ojos hacia su verdadera dignidad humana y hacia el sentido de su existencia. Sobre todo para ellos el Evangelio era genuinamente “Buena Noticia” El inefable gozo de estos creyentes era también principio de fortaleza que tenían para soportar y superar el martirio.

* Particular mensaje hemos de tomar del capítulo 11 de Primera Corintios en cuanto a la necesidad de trabajar sin descanso y hacer nuestra tarea para que la unidad del Cuerpo de Cristo sea un realidad, y fuente de testimonio “para que el mundo crea.”