Parroquias en estado de misión

20100914

[Reflexiones para un grupo de párrocos dominicos, de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia.]

* Centralidad de la homilía (ver Evangelii Gaudium). Pero la homilía no es lo único.

* Parroquia: centro vital dentro de una comunidad creyente. Por ello:
Lugar del kerigma
Lugar del crecimiento
Lugar de santificación

* Parroquia: lugar de la vida cristiana
Hogar
Hospital
Escuela

* Parroquia: corazón palpitante de la vida en Cristo
Recibe recursos, talentos, personas
Envía recursos, talentos, personas

* Parroquia, desde la simple legalidad
Es oficina pública de sacramentos
Es una notaria eclesiástica
Es un horario de misas
Es un calendario más o menos repetido

* Parroquia, desde la caridad y la evangelización
Permea la comunidad
Va mucho más allá del templo
Mira los sacramentos como puntos en una línea
Y su línea es llenarlo todo de Cristo
Por eso busca oportunidades

* Oportunidades son:
Grupos de formación bíblica y formación en la fe
Encuentros especiales: congresos, conciertos, retiros, jornadas de estudio
Encuentros tradicionales: procesiones, novenas, fiestas patronales
Publicaciones formales (libros, revistas) y menos formales (Internet, boletines, volantes)
Grupos particulares de fieles: Tercera Edad, enfermos, grupos vocacionales.

Hablemos de sanación

20060508

* A partir de algunos relatos de la vida real llegamos a un descubrimiento importante: en las circunstancias más adversas el ser humano busca en su interior–a menudo en su pasado–un recinto de verdad, de autenticidad, de trascendencia.

* Es importante darse cuenta que este espacio de libertad y verdad existe siempre porque es la puerta que Dios siempre deja abierta para que volvamos a Él. Podemos y debemos proclamar que Él ya nos está esperando ahí.

* Los monjes medievales hablaron de ese “lugar” de nuestro corazón como la “centella del alma” (scintilla animae). Podemos decir que es una luz que anuncia el camino hacia la conversión y hacia el encuentro pleno con el Señor.

* No importa lo que haya sucedido en nuestra vida, Cristo está presente ya, aquí y ahora, para brindarnos las luces, consuelos, gracia y fortaleza necesarios para reorientar nuestra vida de cara a Dios.

* Ese es el fundamento de la sanación interior: la acción real, profunda y transformante de Cristo, desde lo más hondo de nuestro ser y desde lo más profundo de nuestras raíces y nuestro pasado.