Diálogos sobre Género, 2 de 6: Igualdad y complementariedad

[Retiro “Católico Soy” versión 2015. Advertencia: la naturaleza del tema de este retiro y el lenguaje directo propio de estas discusiones puede no ser apropiado para menores de edad sin acompañamiento de sus padres o responsables.]

Tema 2 de 6: Igualdad y complementariedad

* Una de las palabras preferidas cuando se trata de argumentar, por ejemplo, en favor del matrimonio de personas del mismo sexo es “igualdad.” En muchos lugares se habla de “matrimonio igualitario” para referirse a este tipo de unión.

* Lo interesante es que esas afirmaciones de igualdad, impuestas culturalmente, no resisten análisis científico. Desde la embriología hasta la psicología evolutiva, lo que encontramos entre hombres y mujeres son numerosas diferencias, y a la vez, una vocación de complementariedad.

* En particular, no resulta difícil descubrir, desde la estructura neuronal misma del cerebro masculino, en qué sentido y con cuánta intensidad necesita de lo femenino, en cuanto apoyo, descanso y anticipación de su meta.

* Un poco más difícil es descubrir en qué sentido hay una base biológica que enseña cómo la mujer necesita del hombre. Al final se descubre que la “abundancia” que caracteriza el mundo sensorial, afectivo e intelectual de la mujer, halla en el varón, si este es admirable, un cauce para realizarse a sí misma.

* Pero todo este hermoso balance de igualdad en la dignidad, y de complementariedad en sus caminos de vida, se pierde cuando se afirma, con tremenda irresponsabilidad, que da lo mismo uno que otro sexo.

Diálogos sobre Género, 1 de 6: La guerra semántica no ha cesado

[Retiro “Católico Soy” versión 2015. Advertencia: la naturaleza del tema de este retiro y el lenguaje directo propio de estas discusiones puede no ser apropiado para menores de edad sin acompañamiento de sus padres o responsables.]

Tema 1 de 6: Recordemos que estamos en guerra semántica

* Las persecuciones son de distintas clases. El Estado Islámico te quita la cabeza; la guerra semántica te la cambia.

* Caso típico es el de la palabra “meditación” que para la mayoría de la gente hoy se asocia con dejar la mente en blanco y practicar alguna variante de yoga o de budismo zen. Para el cristiano, meditar era una cosa muy distinta: reflexionar pausadamente sobre la Palabra de Dios o sobre la predicación de la Iglesia, típicamente en el contexto de un retiro espiritual.

* Una parte importante de la guerra semántica es usar determinadas palabras como clichés, lemas o eslógans que tienen mucha fuerza en el imaginario colectivo. Su valor es de símbolo de una causa, y por eso funcionan como “palabras-bandera” Entre esas palabras actuales tenemos términos como “igualdad,” “inclusión,” “tolerancia” y algunos otros. La gente no los analiza ni cuestiona más sino que los asume ingenuamente y forma bloque para defenderlas sin darse cuenta de los muchos matices que esas mismas palabras requieren.

* Otras palabras, en cambio, quedan convertidas en “palabras-dragón,” es decir, términos con los que se pretende atacar, marginar o incluso “demonizar” a quienes se atrevan a pensar de modo distinto a como se supone que todos debemos pensar. Entre esas palabras-dragón están “discriminación,” “hipocresía,” y “estás juzgando.”

Más sobre Guerra Semántica aquí.