VÍSPERAS 20180927

#VisperasFrayNelson para la Memoria de San Vicente de Paúl, presbítero

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LAUDES 20180927

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LECTIO 20180927

LECTURA ESPIRITUAL.

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San Martín de Porres, orante y penitente

Orante y penitente

La oración y el trabajo fueron las coordenadas en las que siempre se enmarcó la vida de San Martín. En aquel inmenso ámbito conventual, en claustros y capillas, en escaleras y celdas, en talleres y enfermería, siempre estaban a la vista las imágenes del Crucificado, de la Virgen y de los santos. En aquella silenciosa colmena espiritual dominicana el estudio y el trabajo se desarrollaban en una oración continua.

Fray Martín se veía especialmente atraído por la capilla de la Virgen del Rosario, y allí se recogía por la noche y en el tiempo de silencio por la tarde. Al paso de los días, la celebración de la eucaristía, que solía ayudar en la capilla del Santo Cristo, el Rosario, la celebración en el coro de las Horas litúrgicas y del Oficio Parvo, eran para nuestro santo fraile tiempos de gracia y de gloria.

Junto al Crucifijo y la Virgen María, su devoción predilecta era la eucaristía. Le fue dado permiso, cosa rara entonces, de comulgar todos los jueves, y para no llamar la atención, esos días recibía la comunión fuera de la misa. En el coro había hallado un rincón donde podía ver la eucaristía, escondido de todos, en adoración silenciosa, durante horas del día y de la noche. Su amigo don Francisco de la Torre, oficial de la guardia, que le estaba buscando, le encontró allí una vez en oración extasiada, de rodillas, alzado a unos palmos del suelo. Según muchos testigos, fray Martín tuvo numerosos éxtasis y arrobamientos en la oración, y con frecuencia fue visto, estando en oración, levantado del suelo, envuelto en luz y abrazando al Crucificado.

Su devoción a Cristo crucificado fue inmensa. En el convento de Santo Domingo hay un tríptico en el que el pintor representó a Cristo llevando la cruz y a San Martín de rodillas. De la boca de Jesús salen estas palabras: «Martín, ayúdame a llevar la Cruz», y de la de Martín: «¡Dios mío, Redentor, a mí tanto favor!». Llevaba normalmente cilicio y se ceñía con una gruesa cadena. Ayunaba casi todo el año, pues la mayor parte del tiempo se limitaba a pan y agua, y en cuarenta y cinco años de vida religiosa nunca comió carne. El domingo de Resurrección, «como gran regalo, comía algunas raíces de las llamadas camotes, el pan de los negros. El segundo día de Pascua tomaba un guisado y algo de berzas, sin nada de carne».

No tenía celda propia, sino una de la enfermería, en la que su catre era de palos con una estera o piel de borrego y un trozo de madera como cabezal. Dormía muy poco tiempo, y las más de las veces pasaba la noche en un banco del Capítulo, junto a la cama de algún enfermo, tendido en el ataúd en el que depositaban a los religiosos hasta el momento de su entierro, o en el coro, donde sus hermanos le encontraban al alba cuando venían a rezar las Horas.

Otras penitencias suyas fueron tan terribles que apenas pueden ser descritas sin herir la sensibilidad de los cristianos de hoy. Él siempre quiso mantener sus mortificaciones en el secreto de Dios, y cuando era preguntado acerca de ellas, sufría mucho y salía por donde podía. De todos modos, sabemos bastante de sus disciplinas por información de Juan Vázquez, un chicuelo que llegó de España con catorce años -como tantos otros, que iban a las Indias como grumetes o polizones, y que allí desembarcaban sin oficio ni beneficio-, y que él recogió por compasión como ayudante.

Por testimonio de este Juancho, que vivía con él como ayudante y recadero, sabemos que San Martín se disciplinaba con una triple cadena después del Angelus de la tarde, uniéndose así a Cristo, azotado en la columna del pretorio. A las doce y cuarto de la noche se azotaba con un cordel de nudos, ofreciéndolo por la conversión de los pecadores. La tercera disciplina era en un sótano, poco antes del alba, y la ofrecía por las almas del Purgatorio. Para esta disciplina pedía a veces el concurso de Juan o de algún indio o negro de sus beneficiados. Y cuando alguna vez el chico Vázquez le ayudaba a curar las heridas causadas por tan duras disciplinas, fray Martín le consolaba asegurándole que esto era muy bueno para la salud.


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

VÍSPERAS 20180926

#VisperasFrayNelson para el Miércoles XXV del Tiempo Ordinario

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LAUDES 20180926

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LECTIO 20180926

LECTURA ESPIRITUAL.

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¿Puede uno formarse una opinión sobre el acuerdo entre la Santa Sede y el gobierno chino?

Padre Nelson, usted que es una persona con tantos seguidores, ¿por qué no se ha pronunciado sobre el acuerdo entre la Santa Sede y China? ¿Al fin eso es bueno o es malo? — J.L.

* * *

La verdad es que no me veo a mí mismo como una agencia de periodismo, con todo respeto, y por eso tampoco estimo que yo deba pronunciarme sobre cada acontecimiento de nuestra Iglesia Católica.

Pero es que además hay muchas dificultades para obtener información suficiente sobre muchos temas, sobre todo temas de candente actualidad, que son ciertamente los que despiertan mayor expectativa.

Y hay otro factor: esos mismos temas afectan, a favor o en contra, los intereses de muchas personas o grupos. Hablando claramente: hay gente que considera que debe defender a como dé lugar cualquier cosa que haga o diga el Papa, mientras que otros tienen ya un prejuicio terriblemente negativo que se nota en el hecho de que NUNCA tienen nada bueno que decir del Papa. Estamos en una lamentable atmósfera enrarecida y mi criterio es que uno no ayuda si no tiene mejor información que otras personas.

Pero esa información no está disponible en realidad. Un portal tan serio como Aceprensa (distinto de Aciprensa, que también presta su propio servicio) decía hace poco que el texto mismo del acuerdo no ha sido hecho público. Grandes personalidades se pronuncian a favor, como el Card. Parolin, o en contra, como el Card. Zen. ¿De verdad es responsable tomar una postura radical, a favor o en contra, con esos solos datos? ¿No será que mucho comentarista católico lo que está haciendo es exhibir sus propios dolores o esperanzas, más que trayendo luz sobre estos hechos?

Mi postura, pues, es que si uno no tiene elementos razonablemente completos para dar una opinión, es más sensato callar y orar.

VÍSPERAS 20180925

#VisperasFrayNelson para el Martes XXV del Tiempo Ordinario

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