Breve ordo para la semana
del 20 al 26 de Febrero de 2022

LA GRACIA: Homilías breves para esta semana:


LECTURA ESPIRITUAL para esta semana:


Liturgia de las Horas para esta semana:

Domingo, 20 de Febrero de 2022: Domingo VII del Tiempo Ordinario, ciclo C

Lunes 21:

Martes 22: Fiesta de la Cátedra de San Pedro

Miércoles 23: Memoria de San Policarpo, obispo y mártir

Jueves 24:

Viernes 25:

Sábado 26:



Formar en vez de ser alarmistas

“Repetimos que no se trata de validarlo todo, ni de darles un acceso fuera de control o de ignorar que la realidad actual requiere otro tipo de guiones y producciones, pero lo cierto es que encerrar a una persona en un algoritmo de contenidos piadosos no es la solución, porque cuando salga al mundo real terminará por entrar en crisis y destramparse…”

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La enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad

LA IGLESIA Y EL HOMOSEXUAL

Varias veces, hablando con homosexuales, me han dicho que la Iglesia los margina.

Esto no es cierto.

La Iglesia ama a los homosexuales lo mismo que a los heterosexuales; pero les exige que dominen su tendencia.

Lo mismo que exige que se domine al casado que le atrae su vecina.

No siempre podemos hacer lo que nos gusta.

Si al cleptómano le gusta robar, no por eso se lo aprobamos.

A veces no podemos hacer lo que nos gusta; y otras veces tenemos que hacer lo que no nos gusta.

Las inclinaciones no son pecado, pues son instintivas; no son responsables.

Pero los actos voluntarios para satisfacer esas inclinaciones, sí son responsables.

La realización de tendencias desordenadas es pecado; pero su dominio es virtud.

Un homosexual que se vence puede llegar a los altares, que es la cumbre de lo que podemos ser en este mundo.

JORGE LORING, S.I.

«Dolores de parto» (Gal 4,19)

«Dolores de parto» (Gal 4,19)

San Pablo ha entendido y ha vivido todos estos padecimientos no sólo como algo que debía soportar coherentemente por fidelidad a su misión, sino como algo valioso y fecundo en sí mismo.

Escribiendo a los gálatas -en plena crisis judaizante- tiene esta exclamación que le sale de lo más hondo del corazón: «¡hijos míos!, por quienes sufro de nuevo dolores de parto hasta ver a Cristo formado en vosotros» (Gal. 4, 19). Una ráfaga de luz en su interior le ha hecho comprender que las luchas y sufrimientos por el Evangelio y por sus discípulos eran fecundos; dolores, sí, pero dolores de parto. Lo mismo que la mujer sufre hasta dar a luz, pero luego se goza por haberle dado un hijo al mundo (Jn. 16,21), así el apóstol sufre lo indecible, pero el resultado final es impagable: «ver a Cristo formado en vosotros».

Este es el secreto del misterio de la cruz en la vida del apóstol, un misterio de vida y fecundidad en medio del dolor y del aparente fracaso. Por eso escribirá a los de Corinto: «Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor.4,10).


El autor de esta obra es el sacerdote español Julio Alonso Ampuero, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.