La única aparición de San José reconocida por la Iglesia

“El 7 de junio de 1660, un día de mucho calor, un joven pastor de Cotignac, Gaspard Ricard, conducía sus ovejas por la ladera este del monte Bessillon. Sediento, se tumbó para descansar en el suelo pedregoso. Se sorprendió de repente al ver cerca de él a un hombre de imponente estatura que señalaba hacia una roca y le decía: “léu siéu Joúsé; enlevo-lou e béuras”; o sea, “Yo soy José; levántala y beberás”. Era una piedra grande, ocho hombres apenas podrían moverla; ¿cómo iba él a levantarla? Gaspard no se movió, pero San José repitió la orden. El pastor obedeció, desplazó la roca, y encontró debajo agua fresca que empezó a manar. Bebió y, cuando se levantó, la aparición ya había desaparecido. Fue corriendo al pueblo a dar la noticia, y al llegar los curiosos al lugar, pudieron comprobar que fluía agua en abundancia en un sitio donde nunca había habido un manantial…”

Haz clic aquí!

Los pecados de la democracia

Los principales pecados que suelen cometerse en un sistema de gobierno democrático, en lo que atañe a los procesos electorales, son los siguientes:

POR PARTE DE LOS CANDIDATOS:

– Traicionar el orden moral sosteniendo lo que es popular aunque sea inmoral.
– Prometer lo que saben que no podrán cumplir.
– Desconocer las necesidades del pueblo que les elige.
– Ofrecer retribución en dinero o especie para que voten por ellos.
– Fomentar el odio hacia sus opositores para lograr así más votos.

POR PARTE DE LOS ELECTORES:

– Tratar como normal lo que se ha vuelto común aunque sea inmoral.
– Desconocer las propuestas o la trayectoria de los candidatos.
– Mirar sólo porlos intereses de la propia ciudad, región o país.
– Esperar o solicitar retribución por dar su voto.
– Fomentar el odio hacia quienes piensan distinto.

POR PARTE DEL GOBIERNO:

– Normalizar por medio de leyes o decretos lo que en sí mismo es inmoral.
– Impedir el acceso a la necesaria información sobre los candidatos, su trayectoria y sus propuestas.
– Ser incompetente, irresponsable o criminal en cuanto a la información de las bases de datos de quiénes están autorizados para votar en cada circunscripción.
– Ser ineficiente en la prestación del servicio logístico mismo de la votación en todas sus fases.
– No garantizar la seguridad, transporte urbano u otros factores externos que son indispensables para el ejercicio del derecho al voto.

Breve ordo para la semana del 13 al 19 de Marzo de 2022

Homilías breves para esta semana:


Lectura Espiritual para esta semana:


Liturgia de las Horas para esta semana:

13 de Marzo de 2022: Domingo II de Cuaresma, ciclo C

Lunes 14:

Martes 15:

Miércoles 16:

Jueves 17:

Viernes 18:

Sábado 19: Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María



¿Cuáles son los bienes de la oración vocal?

La oración es doble: pública y privada. Oración pública es la que los ministros de la Iglesia, en representación de la totalidad del pueblo fiel, ofrecen a Dios. Tal oración, por tanto, debe ser conocida por el pueblo en cuyo nombre se hace, lo que no podría lograrse si la oración no fuese vocal. De ahí el que se haya establecido razonablemente que los ministros de la Iglesia pronuncien en voz alta esta clase de oraciones, para que puedan llegar a conocimiento de todos.

La oración privada, en cambio, es aquella que, a título personal, ofrece cualquier orante por sí o por los demás. No es necesario que sea vocal. Pero, aun sin ser necesario, oramos en voz alta por tres razones. En primer lugar, para excitar la devoción interior con que nuestra mente se eleva hacia Dios. Y es que los signos exteriores, palabras u obras, son estímulos de la mente humana, no sólo en el orden del conocimiento, sino también, y como consecuencia, en el del afecto. A este propósito, escribe San Agustín, Ad Probam: Nos sirven de poderoso acicate las palabras y otros signos para acrecentar en nosotros el santo deseo. Por tanto, en la oración privada hemos de usar de tales palabras y signos en la medida en que sean convenientes para excitar interiormente nuestro espíritu. Pero si nuestra mente se distrae por este camino, o de cualquier modo se siente impedida, habrá que prescindir de tales recursos. Esto acaece principalmente en personas cuyo espíritu, sin necesidad de estos signos, se encuentran suficientemente preparadas para la devoción. Por esto decía el salmista (Sal 26,8): Te dijo mi corazón. Y también leemos que Ana (1 Re 1,13) hablaba en su corazón.

En segundo lugar, empleamos la oración vocal como pago de una deuda: para así servir a Dios con todo lo que de El recibimos, esto es, no sólo con el alma, sino también con el cuerpo. Compete esto especialmente a la oración en cuanto satisfactoria. Por eso se lee en Os, últ, 3: Quita de nosotros toda iniquidad y acepta lo bueno, y te presentaremos, como sacrificio de terneros, la alabanza de nuestros labios.

En tercer lugar, añadimos a la oración la palabra por cierto desbordamiento del alma sobre el cuerpo, causado por la vehemencia del afecto, según aquello del salmo 15,9: Se alegró mi corazón y saltó de gozo mi lengua. (S. Th., II-II, q.83, a.11 resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]