Ejercicio de Lectio Divina sobre la presentación que el apóstol Pedro hace del misterio de nuestra redención.
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Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
Ejercicio de Lectio Divina sobre la presentación que el apóstol Pedro hace del misterio de nuestra redención.
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Las Cartas Pastorales nos permiten asomarnos al celo del apóstol Pablo por el futuro de los evangelizados, más allá de su partida de esta tierra.
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Esperamos el retorno de Cristo, que está en su solo designio; pero a la vez lo apresuramos en cuanto sabemos que no es indiferente a nuestro anhelo.
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Aunque hay esfuerzo intelectuales notables y válidos para acercarse al misterio trinitario, el camino bíblico parece el más accesible y seguro a la vez.
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“Et in meditatione mea exardescit ignis” -Y, en mi meditación, se enciende el fuego. -A eso vas a la oración: a hacerte una hoguera, lumbre viva, que dé calor y luz. Por eso cuando no sepas ir adelante, cuando sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos, echa las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que sigan alimentando la hoguera. -Y habrás aprovechado el tiempo.
Te ves tan miserable que te reconoces indigno de que Dios te oiga… Pero, ¿y los méritos de María? ¿Y las llagas de tu Señor? Y… ¿acaso no eres hijo de Dios? Además, El te escucha “quoniam bonus…, quoniam in sæculum misericordia ejus”: porque es bueno, porque su misericordia permanece siempre.
Se ha hecho tan pequeño -ya ves: ¡un Niño!- para que te le acerques con confianza.
Habla Jesús: “Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Haz oración. ¿En qué negocio humano te pueden dar más seguridades de éxito?
No sabes qué decir al Señor en la oración. No te acuerdas de nada, y, sin embargo, querrías consultarle muchas cosas. -Mira: toma algunas notas durante el día de las cuestiones que desees considerar en la presencia de Dios. Y ve con esa nota luego a orar.
Después de la oración del Sacerdote y de las vírgenes consagradas, la oración más grata a Dios es la de los niños y la de los enfermos.
En hermosa síntesis, el apóstol San Judas relaciona fe, esperanza, caridad, oración, acción del Espíritu, misericordia divina y deseo de la vida eterna.
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Los enormes bienes recibidos de Dios nos liberan de la baja ambición que lleva finalmente a corrupción en el mundo presente.
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“La Congregación para la Doctrina de la Fe se siente en el deber de recordar que la Iglesia, por fidelidad al ejemplo de su Señor, no se considera autorizada a admitir a las mujeres a la ordenación sacerdotal, y cree oportuno, en el momento presente, explicar esta postura de la Iglesia, que posiblemente sea dolorosa, pero cuyo valor positivo aparecerá a la larga, dado que podría ayudar a profundizar más la misión respectiva del hombre y de la mujer…”
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SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Gracias a la redención, tenemos en nosotros huella cierta de lo que Dios es.
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Padre,
que enviaste al Espíritu de Verdad
para que reconociéramos en tu Hijo
a tu propia Sabiduría Increada;
Padre,
que derramaste el Espíritu de Caridad
para que amáramos a tu Hijo
con algo del amor que Tú le tienes;
Padre,
que nos enviaste a tu Hijo
para que conociéramos el aroma del Cielo
en la Unción de Gracia
que él esparció con tanta bondad;
Padre,
que nos diste a tu Hijo
para que renaciendo en Él por el Espíritu
conociéramos algo mejor que el amanecer
del primer día de la Creación;
Padre,
¡qué bello eres, qué santo,
qué justo, qué sabio,
qué bueno!
Padre,
te da gloria tu Hijo en el Espíritu Santo,
como era en el principio
ahora y siempre
por los siglos de los siglos.
Amén.
Las autoridades judías creían tener conocer y tener bajo control a todas las demás autoridades, pero se olvidaban de la autoridad de Dios.
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Sobre la misión intelectual de los Dominicos de Colombia hoy.
Por solicitud del Provincial, esta es una charla que dirigí como Regente de Estudios a los prenovicios, novicios y estudiantes de filosofía de nuestra Provincia Dominicana de Colombia. Puede ser de provecho para otros.
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Algunas ideas centrales:
¿Cuál era el límite de la Antigua Alianza, si parece tan bueno eso de que Dios nos muestre caminos de libertad y bien, como son sus santos mandamientos?
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Thomas Byles, sacerdote inglés, converso del anglicanismo a la Iglesia Católica, viajaba para celebrar la boda de su hermano William en Nueva York. Rezaba el «breviario» en cubierta cuando el Titanic chocó con el iceberg.
Agnes McCoy, superviviente, relató los últimos momentos del sacerdote:
Cuando el Titanic se fue a pique, el Padre Thomas Bayle estaba de pie en cubierta rodeado de católicos, protestantes y judíos arrodillados a su alrededor. Byles rezaba el rosario y oraciones por el eterno descanso de las almas de aquellos que estaban a punto de perecer. Administró los últimos sacramentes a mucha gente. En la primera fase de la catástrofe escuchó muchas confesiones.
Se me ponen los pelos de punta. Rechazó por dos veces el bote salvavidas, en los que también ayudó a embarcar a otros. Pío X lo describió como «un mártir de la Iglesia».
En «Los Diez del Titanic», la historia bien documentada de los españoles en el buque, el P. Byles también tiene una mención en boca de una de las supervivientes, Fermina, sirviente de una pareja de «luna de miel»
A la una y cinco de la madrugada, el bote 8, cargado solamente con damas de primera clase y sus sirvientas, además de los marinos, empieza a ser arriado. Fermina no ha conseguido localizar a Víctor y, orientándose con dificultad entre el gentío, logra acceder a las inmediaciones de la embarcación cuando ésta ya ha comenzado a bajar por el costado del Titanic. «A mí me dejaron fuera. Pero empecé a gritar desesperada, y no tuvieron más remedio que llevarme. Me echaron como un saco de paja desde más de un metro de altura, cuando ya bajaba la barca —rememoraba con horror—. Fue el momento más terrible de mi vida. Cada vez que me acuerdo, me parece que acaba de ocurrir y acabo de salvarme de milagro».
En cubierta, el sacerdote católico Thomas Byles está dirigiendo el rezo de un rosario. Muchos se unen a la oración postrados estrechando entre las manos sus crucifijos, la mayoría son mujeres de tercera clase a las que el clérigo ha ayudado a ascender desde las dependencias inferiores del barco. «Dios te salve, María, llena eres de Gracia
», invoca el padre Byles. «Ruega por nosotros», súplica un coro de voces. Hasta las barcas en el agua llega el sonido de la plegaria mezclado con los acordes de la orquesta y el bullicio ronco de los pasajeros que deambulan por los corredores. Desde el bote 8, la condesa de Rothes contempla emocionada cómo Víctor Peñasco cae de rodillas sobre cubierta en actitud de orar.