Fray Francisco de Vitoria (1492-1546)

A mediados del XVI, con el padre Las Casas, fueron el padre Vitoria y Ginés de Sepúlveda las figuras más importantes en el tema de la justificación de la presencia y acción de España en las Indias.

Francisco de Vitoria, nacido en Burgos en 1492, ingresó muy joven en los dominicos, dando muestras extraordinarias de inteligencia. A los 18 años fue a París para estudiar filosofía y teología. Regresó en 1523, enseñó teología en Valladolid, y a partir de 1526 tuvo la cátedra de prima en Salamanca, en torno a la cual se formó aquella Escuela de Salamanca, que tan notable influjo habría de tener en el concilio de Trento y en la renovación de los estudios teológicos a la luz de Santo Tomás. Apenas dejó obras escritas, pero sus Relectiones, apuntes exactos tomados para las repeticiones escolares, que se conservaron cuidadosamente, permiten reconocerle como el fundador del Derecho Internacional, y su doctrina tuvo gran influjo sobre el holandés Hugo Grocio.

Pues bien, en la Relectio de Indis, dictada a los alumnos salmantinos en 1539, enseñó Vitoria sobre la duda indiana tesis de mucho interés, que sólo podremos desarrollar aquí en síntesis brevísima. Distingue Vitoria entre los títulos que pueden legitimar la conquista de un pueblo, y aquellos otros que son inválidos. Y entre los títulos válidos, distingue también entre seguros y probables. Comienza por afirmar que la fundamentación clásica de la conquista -la donación pontificia- no es válida, opinión que ya entonces era frecuente en los ámbitos universitarios de España:

«El Papa no es señor civil o temporal de todo el orbe, hablando con propiedad de dominio y potestad civil», y si no tiene autoridad civil sobre los bárbaros, «no puede darla a los príncipes seculares». Tampoco los bárbaros están obligados a creer al primer anuncio de la fe, ni es lícito declararles la guerra porque la rechacen. En cambio, «los españoles tienen derecho a andar por aquellas provincias», para comerciar y tratar con los indios y sobre todo para predicarles el evangelio. Pueden lícitamente defenderse de los indios si son atacados, «guardando moderación en la defensa». Otro título legítimo para una conquista «puede ser por la tiranía, o de los mismos señores de los bárbaros, o también de las leyes tiránicas que injurian a los inocentes, sea porque sacrifican a hombres inocentes o porque matan a otros sin culpa para comer sus carnes»… (Céspedes n.33; R. Hernández).

Es toda una construcción de argumentos complejos y matizados, que apenas pueden ser sintetizados aquí sin deformarlos, y que manifiestan una inteligencia sumamente lúcida.

El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

Ejecutivas, las nuevas madres a tiempo completo

“Mientras la Unión Europa discute estos días con sus países miembros si las cuotas es el mejor sistema para elevar el número de directivas en los consejos de administración de las empresas, muchas de ellas recorren el camino inverso. Los expertos no se atreven a hablar de tendencia, pero la última encuesta del Movimiento Mundial de Madres sobre lo que «Le importa a las madres en Europa» señala que el 63% de las mujeres europeas prefiere un trabajo a tiempo parcial para poder dedicarse al cuidado de los hijos mientras éstos son pequeños e incluso el 26% opta por ocuparse a tiempo completo del hogar…”

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¿Hacer cosas mayores que las que hizo Jesús?

Fray Nelson, tengo una pregunta: El Señor dice: Me voy pero les dejo el poder de hacer cosas extrordinarias, mayores a las que EL hizo. En mi grupo salió esta pregunta. Gracias por tu respuesta. Monica Napuri (Perú).

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El texto bíblico dice así: “En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.” (Juan 14,12-14).

De inmediato hay que destacar algo: Las obras que relaiza el cristiano no las realiza por su propio y solo poder sino por la presencia y acción de Cristo en él. No es una competencia ni una comparación entre Cristo y el cristiano, a ver quién hace obras mayores, sino más bien la afirmación de una certeza: cuando un cristiano está unido a Cristo hace obras realmente grandes. Es el mismo pensamiento que aparece en el capítulo 15 de San Juan: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador… Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15,1.4-5).

¿Por qué esas obras llegan a ser “mayores” que las que hizo Cristo? Se entiende que al hablar de las obras que él hizo, estamos aludiendo a lo que él hizo mientras estaba en nuestra tierra. La vid está viva; los sarmientos crecen, no compitiendo con la vida, sino precisamente en cuanto son sarmientos de la vid. Lo que afirma Cristo al hablar de obras “mayores” es que ese crecimiento no se detiene con su proia muerte, sino que, cerca del Padre sin dejar de estar cerca de nosotros, Él mismo es nuestra fuerza y la razón de fecundidad de nuestras obras.