Catheriniana – 13, Maternidad Espiritual, parte 4

[Catheriniana es una serie de reflexiones sobre aspectos de la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Para sacar mayor provecho de estas conferencias es muy recomendable revisar primero la serie sobre su vida, y después la serie sobre los fundamentos de su doctrina espiritual. Si se quiere acceder a todas las publicaciones de este blog sobre la Santa Doctora, hacer click aquí.]

Tema 13: Dónde sucede la maternidad espiritual

* Si el egoísmo, en sus diversas formas, es señal típica de nuestro tiempo, la capacidad de dar, de ser “Iglesia en salida,” como dice el Papa Francisco, es claramente una señal clara de la irrupción del Reino de Dios.

* ¿Dónde sucede esa irrupción? ¿En dónde acontece el Evangelio? Tres textos bíblicos nos orientan:

(1) Lucas 4,18-21 nos presenta el “programa” del ministerio público de Cristo: anunciar la Buena Nueva a los pobres.

(2) Juan 4,34-36 nos presenta a Jesús invitando a sus discípulos a reconocer que la cosecha está madura. La misión de ellos, entendemos por el contexto, es ante todo, descubrir a tantas “samaritanas” que padecen severa desorientación en sus vidas, y que mueren de sed.

(3) En 1 Corintios 1,26-28 el apóstol Pablo subraya cuál es la composición de la comunidad de Corinto, mostrando que la fuerza del Evangelio prospera primero en los que el mundo desprecia.

* Se puede bien decir, como ya lo afirma el dominico Felicísimo Martínez, que la evangelización, y ello cobija la obra de la maternidad espiritual, sucede en las fronteras: entre al vida y la muerte; entre la creencia y la increencia; entre la pertenencia visible a la Iglesia y la afirmación de un cristianismo genérico. Es en las fronteras donde sucede primero la gracia.

* Lo cual permite una lectura poco usual de Juan 12,1-12: aquello de que siempre tendremos necesitados no es tan mala noticia, si recordamos que en las fronteras de pobreza renace sin cesar la obra del Evangelio, y la maternidad espiritual.

Catheriniana – 12, Maternidad Espiritual, parte 3

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Tema 12: Rasgos propios de la genuina maternidad espiritual

* El deseo de ser fecundos para Dios es un criterio central de discernimiento en nuestra vida cristiana y en particular en la vida consagrada actual. En nuestro tiempo , el egoísmo, la comodidad y el libertinaje pueden llevar a una vida en soltería pero en la elección de ese camino Dios en realidad no cuenta.

* Rasgos principales de la verdadera maternidad espiritual:

(1) Lo que una madre es para sus hijos, lo vive en términos espirituales quien vive una vocación de maternidad espiritual: unión con su Divino Esposo, fecundidad que viene de Él, deseo de ser fecunda para Él. La semilla de la Palabra y de la Caridad es participación en los intereses de Cristo. Su pregunta es: “¿Mi amado cómo queda aquí?”

(2) En la gestación, la maternidad espiritual consiste en enviar alimento: con la oración, la penitencia, la enseñanza. El parto llega cuando la persona le da un sí real y resuelto a Cristo.

(3) La lactancia consiste en no abandonar a los recién convertidos sino afianzar en ellos los elementos esenciales de la fe, los que le ayudarán a rechazar los insidiosos retornos de los ídolos. De esto habla la Carta a los Hebreos 5,12–6,3.

(4) Nacer supone un choque térmico que hace que la persona eche de menos su ambiente anterior. Es allí donde una buena madre sabe que hay que proveer de recursos y de calidez que permitan sobrevivir a los pequeños. Por supuesto, esto implica dar más cuidado a quien más lo necesita.

(5) Las mamás han de “primerear,” según la expresión del Papa Francisco, dando las vacunas que son más necesarias, por medio de advertencias saludables y oportunas.

(6) Pero también lo positivo: ¿cuáles son las lecturas, las conversaciones, los lugares adonde debo remitir al que todavía es débil? Deshacerse de una persona débil es ponerla en la ruta para que sea trofeo de Satanás.

(7) Finalmente: las mamás no crían a sus hijos para que estén siempre con ellas. Hay que saber entregar, como María al pie de la Cruz.

* Por supuesto, todo esto supone una renovación y ensanchamiento del corazón y de nuestra caridad.

Curso de Mariología 2015, Tema 1: Programa del Curso

[Curso ofrecido en la Universidad Santo Tomás de Bogotá, en el segundo semestre de 2015.]

2015-08-13 09.37.05

Tema 1: Programa del Curso

1. Introducción: motivaciones e inquietudes
1.1. Relación entre acción divina y voluntad humana
1.2. Verdad de la Encarnación
1.3. Carne de Cristo como entronque dentro de la historia humana
1.4. Nuestra respuesta ante el plan de Dios
1.5. Conexión secreta entre María y su Pueblo
1.6. Pregunta sobre el papel de la mujer en la Iglesia

2. Fuentes:
2.1. En la Biblia,
2.1.1. María es nexo entre el Antiguo y Nuevo Testamento.
2.1.2. María, como parte de los Pobres de Yahvé.
2.1.3. Anticipaciones de la Virgen en el Antiguo Testamento, proporcionadas por las alegorías que enriquecen una mirada integral bíblica.
2.1.4. Pasajes del Nuevo Testamento que señalan la figura de la Virgen como el Magnificat.
2.2. Los Padres de la Iglesia
2.2.1. Concilio de Efeso: María proclamada como “Madre de Dios”, (Theótokos)
2.2.2. San Efrén de Siria, diácono
2.2.3. Himno Akáthistos, texto de la tradición Mariológica de Oriente
2.2.4. San Bernardo: el lugar de María en sus escritos
2.3. Testimonios de los santos
2.3.1. Santo Tomás de Aquino
2.3.2. San Francisco de Asís y la Escuela Franciscana
2.3.3. Oración de Santa Catalina de Siena
2.3.4. San Luis María Griñón de Momfort
2.3.5. San Juan Eudes
2.4. Magisterio
2.4.1. Constitución dogmática Lumen Gentium (cap. 8)
2.4.2. Catecismo de la Iglesia Católica
2.4.3. Carta Redemptioris Mater de San Juan Pablo II
2.4.4. Carta Apostólica Marialis Cultus de Pablo VI

3. Elaboración Sistemática
3.1. Ubicación del Tratado Mariológico
3.1.1. Mariología en el conjunto de la Teología Sistemática
3.1.2. Implicación de la Mariología en la vida cristiana
3.2. Desarrollo y despliegue
3.3. Recapitulación de los dogmas marianos:
3.3.1. La Maternidad Divina
3.3.2. La Inmaculada Concepción
3.3.3. La Perpetua Virginidad
3.3.4. La Asunción de María
3.3.5. La Virgen como Medianera de todas las gracias.

4. Aproximación Pastoral
4.1. Religiosidad popular
4.1.1. Santuarios, Peregrinaciones, Devociones
4.1.2. Dos posturas extremas en la Devoción Mariana
4.2. Testimonio Litúrgico
4.3. Cuestiones abiertas:
4.3.1. Teología Feminista
4.3.2. Teología de la Liberación
4.3.3. Teología Mística

Catheriniana – 11, Maternidad Espiritual, parte 2

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Tema 11: La familia espiritual de Santa Catalina de Siena

* La primera experiencia de familia que tiene Catalina proviene de su propio hogar; incluso desde su vida eremítica, la realidad cotidiana de aquella familia numerosa impacta su corazón de niña y de adolescente.

* Viene luego la Orden Dominicana, a la que ella se asocia por sus penitencias y oraciones, y también a través de los sacramentos, pero sobre todo, a la cual ingresa como “mantellata,” esto es, como virgen seglar dominica.

* Nuestro Señor había dicho a Catalina: «Deseo unirme más contigo por la caridad hacia el prójimo». De hecho, la vida de apostolado de la santa no interfería su unión con Dios. El beato Raimundo de Cápua dice que la única diferencia era que «Dios no se le aparecía únicamente cuando estaba sola, como antes, sino también cuando estaba acompañada». Catalina era arrebatada en éxtasis, lo mismo mientras conversaba con sus parientes, que cuando acababa de recibir la comunión en la iglesia.

* Poco a poco, la santa reunió a un grupo de amigos y discípulos que formaban como una gran familia y la llamaban «Mamá». Los más notables de entre ellos, eran sus confesores de la Orden de Santo Domingo, Tomás della Fonte y Bartolomé Domenici; el agustino Tantucci, el rector del hospital de la Misericordia, Mateo Cenni; Mateo Vanni, el artista a quien la posteridad debe los más hermosos retratos de la santa, el joven aristócrata y poeta, Neri de Landoccio dei Pagliaresi, Lisa Colombini, cuñada de Catalina, la noble viuda Alessia Saracini, el inglés Guillermo Flete, ermitaño de San Agustín, y el P. Santi, un anacoreta al que el pueblo llamaba «El Santo», que frecuentemente iba a visitar a Catalina porque, según decía, al charlar con ella alcanzaba mayor paz del alma y valor para perseverar en la virtud de los que había conseguido en toda su vida de anacoreta.

* Catalina amaba tiernamente a su familia espiritual y consideraba a cada uno de sus miembros como a un hijo que Dios le había dado para que le condujese a la perfección. La santa no sólo leía el pensamiento de sus hijos, sino que, con frecuencia, conocía las tentaciones de los que se hallaban ausentes. El motivo de sus primeras cartas fue el de mantenerse en contacto con ellos.

Catheriniana – 10, Maternidad Espiritual, parte 1

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Tema 10: Nacer de nuevo

* Nacer de nuevo: tal es la descripción que el Nuevo Testamento da a la obra del Espíritu que nos renueva y transforma, gracias a la predicación del Evangelio.

* La evangelización abre a una vida nueva: toda evangelización implica una forma de paternidad / maternidad espiritual. Todos somos llamados a esta forma de fecundidad espiritual.

* Cada amor tiene su forma de fecundidad. El nuevo amor no suprime al amor según la carne y la sangre sino que le quita el protagonismo.

* Relación con el santo deseo: la maternidad espiritual siempre mira hacia Cristo: que Él sea concebido, qué Él nazca, crezca y reine en cada uno.

* Aunque la palabra “padre” se puede aplicar a quien evangeliza, es más propio reconocernos todos como “madres,” sobre todo por el dolor del “dar a luz” para la vida de Dios, y porque Cristo nos recuerda que tenemos un solo Padre, el del Cielo.

* El propósito último de la evangelización es engendrar para el Cielo.

Otros matrimonios santos

“Los nuevos Santos Louis Martin y Marie Zélie Guérin, padres de Santa Teresita de Lisieux, conforman la primera pareja de esposos que es canonizada en la misma ceremonia. Sin embargo, no son los primeros esposos en alcanzar la santidad y aquí enumeramos algunos ejemplos…”

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La Virgen mostró a la Madre Teresa de Calcuta el poder del rosario en familia

En 1947 la Madre Teresa de Calcuta tuvo una visión en tres partes.

En la primera escena, vio la difícil y dolorosa de los pobres y la aún mayor pobreza interior que estaba escondida detrás de su pobreza material… ellos estaban tratando de llegar hasta ella.

En la segunda escena, la Madre Teresa vio la misma multitud de pobres… La Virgen estaba allí en medio de ellos y la Madre Teresa estaba de rodillas a su lado; le oyó decir:

“Cuida de ellos… ellos son míos… llévalos a Jesús… llévalos a Jesús… No temas…enséñales a rezar el rosario… el rosario en familia, y todo estará bien… sin miedo… Jesús y yo estaremos contigo y tus hijos”.

En la tercera escena era la misma gente de nuevo y estaban cubiertos con tinieblas. Allí, en medio de una multitud angustiada que no parecía darse cuenta de su presencia, estaba Jesús en la Cruz. Nuestra Señora estaba delante de Él… y Jesús dijo a la Madre Teresa:

“Yo te lo he pedido… ella, mi madre, te lo ha pedido. ¿Vas a negarte a hacer esto por mí… cuidar de ellos, traerlos a mí?”

Luego de esto, toda la vida de la Madre Teresa estuvo dirigida a devolver el amor inconmensurable que el Padre derramó en Jesús crucificado, presente en la Eucaristía, que moraba en su corazón y se encontraba escondido en los más necesitados.

“La bofetada que recibió, el escupir en su cara, la coronación de espinas, la flagelación, quitarle su ropa, la crucifixión… poner su cruz en el centro, mostrando que Él era peor que los otros dos. El entierro en la tumba de otra persona, todos estos gestos y muchos otros, especialmente el terrible anhelo de ser amado, la terrible soledad, el terrible sentimiento de dolor de Su Madre. Todas estas son muestras del amor con que Él te amó, a ti y a mí”. (Madre Teresa)

Podemos notar en estas visiones el papel central y decisivo que jugaría Nuestra Señora en cada aspecto de la vida y trabajo de la Madre Teresa. La Virgen se convirtió en un puente entre la Madre Teresa y los pobres que clamaban a ella y entre los pobres y Jesús crucificado quien tenía sed de ellos, que anhelaba amarlos y ser amado por ellos.

(Extracto del libro “Madre Teresa: A la sombra de la Virgen” de Joseph Langford, MC; publicado en Catholic Exchange, adaptado al español en PildorasdeFe.net, tomado de CariFilii.es )