Vida santa de Juan Diego

Vida santa de Juan Diego. La Virgen comenzó a hacer milagros en el Tepeyac, y «toda la gente se admiró mucho y alabó a la inmaculada Señora del Cielo, Santa María de Guadalupe, que ya iba cumpliendo la palabra que dio a Juan Diego, de socorrer siempre y defender a estos naturales y a los que la invoquen.

«Según se dice, este pobre indio se quedó desde entonces en la bendita casa de la santa Señora del Cielo, y se daba a barrer el templo, su patio y su entrada…

«Estando ya en su santa casa la purísima y celestial Señora de Guadalupe, son incontables los milagros que ha hecho, para beneficiar a estos naturales y a los españoles y, en suma, a todas las gentes que la han invocado y seguido. A Juan Diego, por haberse entregado enteramente a su ama, la Señora del Cielo, le afligía mucho que estuvieran tan distantes su casa y su pueblo, para servirle diariamente y hacer el barrido; por lo cual suplicó al señor obispo, poder estar en cualquiera parte que fuera, junto a las paredes del templo y servirle. Accedió a su petición y le dio una casita junto al templo de la Señora del Cielo; porque le quería mucho el señor obispo».

«Inmediatamente se cambió y abandonó su pueblo: partió, dejando su casa y su tierra a su tío Juan Bernardino. A diario se ocupaba en cosas espirituales y barría el templo. Se postraba delante de la Señora del Cielo y la invocaba con fervor; frecuentemente se confesaba; comulgaba; ayunaba; hacía penitencia; se disciplinaba; se ceñía cilicio de malla; se escondía en la sombra, para poder entregarse a solas a la oración y estar invocando a la Señora del Cielo».

«Era viudo [en 1529, a los 55 años]: dos años antes de que se le apareciera la Inmaculada, murió su mujer, que se llamaba María Lucía. Ambos vivieron castamente: su mujer murió virgen; él también vivió virgen; nunca conoció mujer. Porque oyeron cierta vez la predicación de fray Toribio de Motolinía, uno de los doce frailes de San Francisco que habían llegado poco antes, sobre que la castidad era muy grata a Dios y a su Santísima Madre19; que cuanto pedía y rogaba la señora del Cielo, todo se lo concedía; y que a los castos que a Ella se encomendaban, les conseguía cuanto era su deseo, su llanto y su tristeza».

«Viendo su tío Juan Bernardino que aquél servía muy bien a Nuestro Señor y a su preciosa Madre, quería seguirle, para estar ambos juntos; pero Juan Diego no accedió. Le dijo que convenía que se estuviera en su casa, para conservar las casas y tierras que sus padres y abuelos les dejaron; porque así había dispuesto la Señora del Cielo que él solo estuviera».

En 1544 hubo peste, y murió Juan Bernardino, a los ochenta y seis años, especialmente asistido por la Virgen. Fue enterrado en el templo del Tepeyac.

«Después de diez y seis años de servir allí Juan Diego a la Señora del Cielo, murió, en el año mil quinientos cuarenta y ocho, a la sazón que murió el señor Obispo [Zumárraga]. A su tiempo, le consoló mucho la Señora del cielo, quien le vio y le dijo que ya era hora de que fuese a conseguir y gozar en el Cielo cuanto le había prometido. También fue sepultado en el templo. Andaba en los setenta y cuatro años. La Purísima, con su precioso hijo, llevó su alma donde disfrutara de la Gloria Celestial».


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

LECTIO 20160622

LECTURA ESPIRITUAL. #LectioFrayNelson para el Miércoles XII del Tiempo Ordinario

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Discrepancias en los relatos de los Evangelios

Cuando Jesús sana al sirviente del centurión, el relato entre el Evangelio de Mateo contraría lo que dice el Evangelio de Lucas, ya que en el de Mateo dice que el centurión se le acercó a Jesús y le pidió que sane a su criado pero en Lucas dice que el centurión mando a unos judíos notables para que le pidan a Jesús que sane al sirviente y ahí ellos le comienzan a decir a Jesús que le haga el favor y después le manda a otros amigos para decirle que no es digno de que vaya a su casa por eso no se sintió digno de acercarse a El. ¿Por qué no están de acuerdo los dos relatos? –BS.

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Hay varios casos en que los detalles no son los mismos. Ejemplos:

Mateo 20,21-22 nos dice que la madre de los Zebedeos, o sea, los apóstoles hermanos Santiago y Juan, le pide a Jesús que, como un favor especial, uno se siente a la derecha y el otro a la izquierda cuando Cristo asuma su reino. Marcos 10,35-37 describe la misma escena pero quienes hablan directamente son los apóstoles, y no la mamá.

En Lucas 18,35-43 leemos que, yendo hacia Jericó, Jesús cura a un ciego. Mateo 20,29-34 describe la misma escena pero con dos diferencias: esta vez parece que Jesús y sus discípulos están saliendo de Jericó, y se encuentra no con uno sino con dos ciegos.

Otros pasajes hablan de los mismos temas pero de manera diversa. Así por ejemplo, Mateo 5,1-12 contiene una versión de las bienaventuranzas, que geográficamente se sitúa en una montaña (v. 1). Lucas 6,20-26 presenta también bienaventuranzas de Cristo pero no en una montaña sino en un lugar llano, y no son ocho bienaventuranzas sino cuatro, seguidas además de cuatro advertencias o “malaventuranzas.”

¿Por qué sucede esto? ¿Afecta la credibilidad de la Escritura?

No es difícil entender el origen de las diferencias: la gente no tenía cámaras ni grabadoras en aquel tiempo y sin duda hubo un espacio de años entre los acontecimientos y la redacción de los Evangelios. Pregunta a dos amigas, ya adultas, que cuenten historias de cuando ambas eran compañeras de clase, y compara sus versiones: parece natural que surjan algunas variaciones, aunque uno espera que si son sinceras, habrá un área amplia de coincidencia en lo esencial. Eso es exactamente lo que sucede en los Evangelios: las tradiciones orales anteriores a la redacción de los textos evangélicos muestran a la vez que los hechos y las palabras esenciales han quedado bien grabados mientras que algunos detalles no coinciden por la comprensible fragilidad de la memoria humana.

Sobre el tema de la credibilidad, la primera impresión que uno tiene es que los “errores” debilitan la fuerza del testimonio bíblico. Pero quizás las cosas son al contrario. Una historia completamente fabricada es una historia donde todos los detalles estarían artificialmente controlados para que coincidieran. Las imperfecciones en la transmisión de la narración refuerzan nuestra convicción de que los hechos narrados sí sucedieron porque una ficción impuesta como relato no tendría falla alguna. Es lo que vemos en los evangelios apócrifos: se narran cuentos muy perfectos, claramente salidos de la cabeza de alguien y no de la realidad de la vida vivida.

Por eso podemos decir que las imperfecciones, siempre menores, de los relatos hablan del fondo sustancial de realidad sucedida y que esto, lejos de quitar credibilidad, la afianza.

LECTIO 20160621

LECTURA ESPIRITUAL. #LectioFrayNelson para la Memoria de San Luis Gonzaga, S.I., religioso

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Sudoku 007 de 100

El propósito en un sudoku es llenar todas las casillas con los números del 1 al 9, de modo que no haya números repetidos en ninguna fila, en ninguna columna o en ninguno de los nueve cuadros menores.

[Si buscas la solución al Sudoku 006, haz click aquí.]