junio 2008

Ejercicios sobre el perdón, 34

SANACIÓN POR LA CRUZ

Vamos a reflexionar sobre un elemento humano, una fuerza terrible que se opone y resiste al plan de Dios, a su amor. Es una enfermedad hereditaria que es sanada por la muerte de Jesús en la cruz. Esta enfermedad es el egoísmo, alimentado por el orgullo, que nos llevan a centrarnos en nosotros mismos, no importarnos los demás y convertirnos así en el centro del universo. Todo tipo de injusticia, odio, guerra, violencia están motivados por un egoísmo y un orgullo exagerados. Por la propia experiencia podemos afirmar que muchas enfermedades físicas son originadas por nuestro egoísmo. Cuántas úlceras, depresiones, tensones, dolores de cabeza, gastritis y otro tipo de dolencia brotan en nosotros debido a nuestro egoísmo.

El egoísmo: El egoísmo, que nos lleva a buscar la seguridad en nosotros mismo, tratando de ser el centro del universo, es un cáncer que va destruyendo completamente a quien lo padece. El egoísta no sabe darse, porque a nadie ama, ni siquiera a sí mismo. No puede ver a lo lejos, por eso nunca se fija en los otros, sino para sacar provecho de ellos. Sólo se ve, se escucha, se sirve a sí mismo y a sus intereses personales. La gratitud no existe en el corazón del egoísta. Más aún, el egoísmo es el causante de la miseria, adulterios, guerras, violencia que hay en el mundo, en la familia del egoísta y aún dentro de sí mismo.

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121. La Iglesia Sacramento

121.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

121.2. Hay quienes no saben cambiar sin destruir. Deberían aprender de los árboles. Un árbol no destruye su raíz para hacer más vistosas las hojas, o más perfumadas las flores o más sabrosos los frutos. Un árbol tampoco entierra sus flores para que sufran lo que ha sufrido la raíz, ni sepulta las hojas esperando que se vuelvan tronco. Un árbol crece y se hace distinto sin hacerse otro.

121.3. En la Iglesia de tu tiempo hay personas que quieren que nada cambie y personas que quieren que la verdad sea deformada, ocultada o burlada. Duras tensiones sufre y sufrirá la Iglesia peregrina, pero esto no debe desanimarte. Ten en cuenta que ningún ser humano de quienes viven hoy sobre la tierra conoce la “versión definitiva” de la Iglesia.

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Divertimento Tecnológico

Gran Empresa de Internet (GEI): Querido usuario, le estamos ofreciendo este nuevo servicio. Se llama un Mensajero. Con él ud. puede salir de su aislamiento y comunicarse con sus amigos, siempre que ellos instalen en sus computadores el mismo programa–nuestro maravilloso programa, el Mensajero.

Usuario Inocente (UI): ¡Me interesa mucho! Voy a decir a todos mis amigos que lo utilicen.

Tres meses después…

GEI: Como usuario fiel del Mensajero, ud. estará muy feliz de saber que ahora puede conectarse y ponerse invisible, de modo que nadie sepa que ud. está conectado.

UI: ¿Y no se supone que uno se conecta para que los demás se conecten?

GEI: Sí, pero algunas veces ud. quiere saber quién está conectado antes de que ellos sepan que ud. está conectado, así ud. puede conectarse solo cuando quiere conectarse.

UI: Y si mis amigos están usando este mismo programa, ¿no será que ellos se ponen invisibles también, esperando que yo me ponga visible, a ver si quieren conectarse conmigo? En todo caso, voy a instalar Mensajero 2.0 porque creo que me puede servir.

Seis meses después…

GEI: Siendo como somos una gran empresa en Internet, hoy queremos ofrecerle un nuevo y revolucionario producto. Se llama Detéctalos 1.0.

UI: El nombre es muy atrayente. ¿Y en qué consiste?
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Ejercicios sobre el perdón, 33

Jesús sana hoy
(Lc 4,16-19; Mc 7,14-23)

AmorLes invito a reflexionar sobre un tema fundamental para quien ha sido herido en su interior. Jesús vino a curar al hombre de sus pecados, de sus heridas y a darle vida en abundancia: “¿Acaso olvida una madre a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ellas llegasen a olvidar, Yo nunca te olvido. Míralo, te tengo tatuado en la palma de mis manos” (Is 49,15-16). Dios-amor se preocupa de nosotros, de nuestra salud corporal o física y espiritual o interior. Cuida de nosotros mejor que una madre cuida de su hijo pequeño. El tema de la sanación interior es un tema central en el ministerio de Jesús, poco manejado hoy por nuestra pastoral. Jesús ha venido a sanar los corazones destrozados por el desamor y nos ofrece un corazón nuevo. Necesitamos ponernos en contacto con el poder sanador de Jesús, que nos quiere completamente sanos.

Testimonios: Un sacerdote sufrió durante varios años de dolores de cabeza persistentes, gripas y sinusitis. Lo agravaba el clima tropical donde vivía y el trabajo que tenía que realizar. En un momento de diálogo con el Señor, el le dijo: “Tu vida está llena de tensiones innecesarias, que destruyen tu salud. La fuente de esas tensiones no es ni el clima, ni el trabajo, sino tu espíritu desconfiado y negativo. Cuando trabajas, lo haces como si yo no estuviese contigo. ¿Porqué no confías en mí? Ahí está ese sacerdote al que no acabas de aceptar. ¿Porqué no lo perdonas y aceptas, como yo te perdono y acepto a ti?”. Y Jesús, médico divino, no solo hace el diagnóstico a fondo, receta el tratamiento, sino también nos sana. Por eso, con su ayuda comencé a mirar a mi hermano sacerdote, con amor y comprensión, perdonándolo. Me fue fácil perdonarlo más de siete veces. Comencé a visualizar el trabajo, no como mi trabajo, sino como algo del Señor, que yo realizo bajo su dirección y con su fuerza. El Espíritu de alabanza vino a reemplazar mi espíritu de queja. A los pocos días sufrí un ataque fuerte de gripa y sinusitis. Pero, seguí confiando en el Médico divino y alabándole. Desde entonces, -hace ya doce años- no he vuelto a tener gripa fuerte, ni sinusitis, ni dolores de cabeza.

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Marking the 2000th Anniversary of St. Paul’s Birth

A Meditation for the Monthly Meeting of the Bethlehem Curia of the Legion of Mary

San PabloTo mark the 2000th anniversary of the apostle St. Paul’s birth, our well-loved pope Benedict has decided to celebrate the “Year of St. Paul,” starting next June 28th, 2008. An extensive quotation from a catechesis of his, given in Octuber, 2006, is a fitting introduction to this great opportunity we all share:

[Early in his life, Paul] went to Jerusalem to study the roots of Mosaic Law in the footsteps of the great Rabbi Gamaliele (cf. Acts 22: 3). He also learned a manual and common trade, tent making (cf. Acts 18: 3), which later permitted him to provide personally for his own support without being a weight on the Churches (cf. Acts 20: 34; I Cor 4: 12; II Cor 12: 13).

It was decisive for him to know the community of those who called themselves disciples of Jesus. Through them he came to know a new faith – a new “way”, as it was called – that places not so much the Law of God at the centre but rather the person of Jesus, Crucified and Risen, to whom was now linked the remission of sins. As a zealous Jew, he held this message unacceptable, even scandalous, and he therefore felt the duty to persecute the followers of Christ even outside of Jerusalem.

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120. Amor Carnal y Amor Espiritual

120.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

120.2. El amor acerca pero no confunde; une pero no mezcla; consolida sin disolver a nadie, armoniza sin apabullar a nadie, complementa sin anular a nadie. Me refiero al amor que es de Dios, porque el amor humano, dejado a sus solas fuerzas, cuando se acerca al otro lo confunde consigo mismo y por ello no es raro que lo utilice, lo burle o lo irrespete.

120.3. Ese amor, que es el de la carne, no sabe unir sin mezclar; sólo se siente fuerte cuando ha desaparecido aquello que es irreductible del otro, es decir, del supuestamente “amado.” Para “amarlo” le cancela en su individualidad y lo integra sólo como conveniencia, esto es, como la pura negación de su ser personal. Donde más crudamente se ve esto es en los pecados contra la sexualidad, y particularmente en la prostitución.

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Ejercicios sobre el perdón, 32

Jesús y el Límite del Perdón:
(Mt 18, 21-35)

Veamos hasta dónde necesitamos perdonar, cuál es el límite. Ya sabemos que es preciso perdonar. Pues, como dice un proverbio árabe: “el hombre que perdona se parece al incienso que embalsama el fuego que le consume”. Perdonar es complicado, porque no siempre somos conscientes de toda la rabia, la amargura y el resentimiento que se ha acumulado en nuestro corazón. Pero, se sabe también que el resentimiento produce efectos nocivos. El estrés causado por el resentimiento ataca el sistema inmunológico. Entre las mejores ayudas contra esos efectos nocivos algunos médicos recomiendan la práctica habitual, diaria del perdón. Para descubrir cuál es el límite de entrega de nuestro perdón les invito a encontrarnos con detenimiento con una parábola que nos propone Jesús en el llamado sermón de la comunidad.

El límite del perdón: En cuanto al límite de nuestro perdón los rabinos, con fundamento en las Escrituras decían que se podía llegar a perdonar hasta tres veces. Pedro, en su experiencia al lado de Jesús, creía que se debía perdonar siete veces. Jesús, en su escuela, propone un perdón sin medida, siempre. Así se desprende del diálogo que se da entre Pedro y Jesús en relación con el perdón de las ofensas. Dice el evangelista que Pedro, dialogando con Jesús: “se acercó y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?¿hasta siete veces?’ Jesús le dijo: ‘no te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18,21-22). Después de esta enseñanza añadió una parábola que trata sobre la actitud de perdón continuo y de corazón, específica de los miembros de toda comunidad cristiana.

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