marzo 13, 2004

Una nueva forma de guerra

Lo más exasperante del terrorismo es su falta de rostro. El terrorista ni mira ni se deja ver. No sabe a quién matará su artefacto. Se emboza, a su vez; se vuelve anónimo para escabullirse entre la multitud, burlar el control y sembrar su semilla de infierno allí donde proyecta dañar con más fuerza.

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