Unidad de Cristo 13
De Wiki de FrayNelson
Tema 13 de 13: ¿Qué consecuencias trae para la teología aplicada el estudio de la unidad de Cristo?
Contenido
Puntos básicos
Espiritualidad y Liturgia
Diversos teologúmena relacionados con la unidad de Cristo y la acción del Espíritu:
- Cristo y el Espíritu: los dos "brazos" del Padre.
- La Eucaristía, unidad de los cristianos y unidad del universo.
- La espiritualidad del cuerpo y la teología del soma pneumatikós.
- El Desposorio Místico.
Evangelización y Catequesis
- La Trinidad no es un "objeto" de conocimiento/disección. No nos es posible conocer realmente lo que no amamos, como tampoco podemos amar aquello que no conocemos. ¿Cómo podríamos conocer a una persona sólo de oídas o porque leyó algo sobre ella? Para poder amar, es preciso primero conocer, y conocer bien. Sólo el amor hace que alguien revele a otra su intimidad, lo que hay en su corazón.
- Hablar del gran "tú"[1]de Dios es seguir la dinámica de la revelación:
- Dios es "para" nosotros (el Padre);
- Dios es "con" nosotros (el Hijo);
- Dios llega a habitar "en" nosotros (el Espíritu Santo).
- La predicación puede muy bien seguir ese movimiento, ayudando a que cada oyente:
- Se descubra distinto/distante y a la vez fascinado/atraído por Dios (Padre);
- Se descubra acompañado/sostenido y a la vez llamado/convocado por el Lógos (el Hijo);
- Se descubra ungido/poseído y a la vez santificado/enviado por el Pneuma (el Espíritu Santo).
Lecturas Recomendadas
- Curso: «EL CREDO» de la Renovación Carismática Católica del Perú
- Benedicto XVI y la Eucaristía con insistencia en Cristo como centro de la Liturgia, y desde ahí, como centro del universo.
- ¿Dónde encontramos hoy a Cristo Resucitado?: un texto inspirador de Leonardo Boff.
- El Cristo Reconciliador por el Card. Alfonso López Trujillo.
- La resurrección de Cristo, centro del misterio del tiempo y recapitulación de la historia salvífica hasta la parusía, por Joaquín Ferrer Arellano.
Notas
- ↑ Sobre las acciones referidas a la esencia o las Personas Divinas véase De Veritate, q. 4, a.2