Unidad de Cristo 12

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Unidad de Cristo

Tema 12 de 13: ¿Cómo se relacionan los problemas de la unidad y de la unicidad de Cristo?

Puntos básicos

¿Hay término medio entre ser ignorante y ser acomplejado?

  1. Una especie de modestia lleva a muchos católicos a sentir que ofenden la sensibilidad de otras personas si hablan demasiado elogiosamente de Cristo. Tal modestia va unido a un sentimiento, muy postmoderno, que puesto en palabras equivale a: "Yo sí tengo fe, pero a la vez sé que si enfatizo mucho en lo que yo creo o tú enfatizas en lo que tú crees vamos a discutir; y es mejor no discutir sino compartir."
  2. Esa "modestia" es en parte una reacción a la arrogancia con que muchas veces los cristianos se plantaron sobre el mundo, tratando claramente de inferiores a las culturas consideradas paganas, como por ejemplo, las tribus aborígenes en los procesos de evangelización / colonización de los siglos XVI al XIX.

Propuesta de Juan Pablo II en Redemptoris Missio, nn. 7-8[1]

  • La urgencia de la actividad misionera brota de la radical novedad de vida, traída por Cristo y vivida por sus discípulos. Esta nueva vida es un don de Dios, y al hombre se le pide que lo acoja y desarrolle, si quiere realizarse según su vocación integral, en conformidad con Cristo. El Nuevo Testamento es un himno a la vida nueva para quien cree en Cristo y vive en su Iglesia. La salvación en Cristo, atestiguada y anunciada por la Iglesia, es autocomunicación de Dios: « Es el amor, que no sólo crea el bien, sino que hace participar en la misma vida de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. En efecto, el que ama desea darse a sí mismo ».[2] Dios ofrece al hombre esta vida nueva: ¿Se puede rechazar a Cristo y todo lo que él ha traído a la historia del hombre? Ciertamente es posible. El hombre es libre. El hombre puede decir no a Dios. El hombre puede decir no a Cristo. Pero sigue en pie la pregunta fundamental. ¿Es licito hacer esto? ¿Con qué fundamento es licito? ».[3]
  • En el mundo moderno hay tendencia a reducir el hombre a una mera dimensión horizontal. Pero ¿en qué se convierte el hombre sin apertura al Absoluto? La respuesta se halla no sólo en la experiencia de cada hombre, sino también en la historia de la humanidad con la sangre derramada en nombre de ideologías y de regímenes políticos que han querido construir una « nueva humanidad » sin Dios.[4] Por lo demás, a cuantos están preocupados por salvar la libertad de conciencia, dice el Concilio Vaticano II: « La persona humana tiene derecho a la libertad religiosa... todos los hombres han de estar inmunes de coacción por parte de personas particulares, como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que en materia religiosa ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, solo o asociado con otros dentro de los limites debidos ».[5] El anuncio y el testimonio de Cristo, cuando se llevan a cabo respetando las conciencias, no violan la libertad. La fe exige la libre adhesión del hombre, pero debe ser propuesta, pues « las multitudes tienen derecho a conocer la riqueza del misterio de Cristo, dentro del cual creemos que toda la humanidad puede encontrar, con insospechada plenitud , todo lo que busca a tientas acerca de Dios, del hombre y de su destino, de la vida y de la muerte, de la verdad. Por eso, la Iglesia mantiene vivo su empuje misionero e incluso desea intensificarlo en un momento histórico como el nuestro ».[6] Hay que decir también con palabras del Concilio que: « Todos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas, es decir, dotados de razón y de voluntad libre y, por tanto, enaltecidos con una responsabilidad personal, tienen la obligación moral de buscar la verdad, sobre todo la que se refiere a la religión. Están obligados, asimismo, a adherirse a la verdad conocida y a ordenar toda su vida según las exigencias de la verdad ».[7]

La Recapitulación en Cristo: un tema olvidado

  1. Ya en el Nuevo Testamento es claro que el sentido último de la redención va mucho más allá de persuadir a las personas de que se porten bien.[8]
  2. El extraordinario precio visible en el sacrificio del Hijo de Dios en la Cruz hace suponer que todo ello implica mucho más que lograr que la gente tenga empatía y obedezca las leyes del tránsito, el código civil y una cierta urbanidad. La pregunta es: ¿Qué más quería Cristo aparte de volvernos seres humanos decentes?
  3. La respuesta sobrepasa pronto a nuestra imaginación: en él se cumplen las promesas hechas a Israel; en él se hacen nuevas todas las cosas; en él se descubre la razón de ser de todo el universo; hacia él tiende el cosmos entero.[9]

Lecturas Recomendadas

  1. Declaración Dominus Iesus sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, y Discurso de Juan Pablo II a la Congregación con motivo de esa Declaración.
  2. Noosphère, Christ Cosmique et Point Oméga dans la pensée de Teilhard de Chardin.
  3. Apocatastasis: restoration to the original condition.

Notas

  1. Texto oficial.
  2. Enc. Dives in misericordia (30 de noviembre 1980), 7: AAS 72 (1980), 1202.
  3. Homilía de la celebración eucarística en Cracovia, (10 de junio de 1919): AAS 71 (1979), 873.
  4. Cf. Juan XXIII, Enc. Mater et magistra (15 de mayo de 1961), IV: AAS 53 (1961), 451-453.
  5. Declar. Dignitatis Humanae,sobre la libertad religiosa, 2
  6. Pablo VI, Exh. Ap. Evangelii Nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 53: AAS 68 (1976), 42.
  7. Declar. Dignitatis Humanae,sobre la libertad religiosa, 2
  8. Texto señero: "Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no sólo ella , sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza hemos sido salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve?" (Romanos 8,18-24)
  9. Leer por ejemplo, el Himno del Universo de Teilhard de Chardin.