V19d005a
Fecha: 20111219
Título: Creer que nuestro Dios es capaz de grandes cosas, aunque a veces nos parezca absolutamente imposible recibirlas
Original en audio: 4 min. 39 seg.
Algo muy hermoso que nos recuerdan las lecturas de este día es que en la Biblia hay más de un relato de anunciación. En el libro de los Jueces, por ejemplo, tenemos que se anuncia el nacimiento de un gran líder, ese hombre se llamó Sansón, y Dios le dio una fuerza prodigiosa parea vencer a los enemigos del pueblo de Dios. Ese fue un anuncio, una anunciación.
No es el único caso. Encontramos, por supuesto, el anuncio que el Ängel Gabriel hace a María Santísima, eso está en el capítulo primero e San Lucas.Pero no debemos olvidar que en ese mismo capítulo primero hay otro relato de anunciación; es el mismo Ángel Gabriel, pero esta vez no le habla a la mujer sino le habla al hombre, ese hombre era Zacarías.
Zacarías estaba casado con Isabel, Zacarías era de familia sacerdotal, y Zacarías tiene una oportunidad absolutamente única en su vida, y esa oportunidad es entrar al lugar más santo que conoció el Judaísmo, el lugar donde se ofrecía la sangre por la propiciación de los pecados, ese lugar era llamado el Santo de los Santos, a veces se recuerda incluso el nombre en latín: "Sancta Sanctorum".
Pero no cualquiera podía entra ahí, ni siquiera cualquier sacerdote podía entrar ahí, sólo podía entrar el sumo sacerdote, y el sumo sacerdote nopodía entra en cualquier momento, sólo podía entrar una vez al año, era una oportunidad totalmente única.
Si nosotros miramos la legislación de Moisés, lo que se estipulaba era que el sumo sacerdocio debía ser vitalicio, era lago de por vida. Llamábase sumo sacerdote aquel que sucedía a Aarón. Aarón, de familia levítica como Moisés, es el primer sumo sacerdote; y por supuesto, Aarón fue sumo sacerdote toda su vida.
Pero con el paso del tiempo ciertamente los judíos introdujeron cambios, y uno de los cambios que introdujeron fue que ese sumo sacerdocio se volvía rotativo; habían distribuido las familias sacerdotales en un total de veinticuatro turnos, ellos los llamaban veinticuatro turnos, y tenían que escoger a suertes quién, dentro de los sacerdotes de ese turno, de esos veinticuatro turnos, tenía que ofrecer el sacrificio.
Pero como ese sacrificio se ofrecía una vez al año, ese sacrificio de propiciación, y eran veinticuatro turnos, pues uno seda cuenta que para que le volviera a tocar a la misma familia, es decir, al mismo turno, tenían que pasar veinticuatro años. Es decir, que si tú pertenecías a una de esas familias, como era el caso de Zacarías, que era del turno de Abías, si a él le tocaba esa escogencia no había absolutamente ninguna otra posibilidad de que le volviera a tocar en toda su vida.
De modo que estamos ante un momento único en la vida de Zacarías, un momento en el que él va a exponer ante Dios oración por el pueblo, pero inevitablemente también oración por el drama que lleva dentro, y el drama que lleva dentro es muy fuerte, porque su vida carece de la alegría que él ha esperando hasta esa edad tan avanzada, lo mismo que su esposa. Son estériles. Fue demasiada para Zacarías, el anuncio fue demasiado gozoso, y él no alcanzó a creer lo que Dios le prometía.
Pidamos a Dios que nos dé no solamente apetito del bien sino capacidad de reconocerlo, capacidad de celebrarlo, capacidad de creer
Hermanos, hay que creer que nuestro Dios es capaz de grandes cosas, incluso, cuando parece absolutamente imposible recibirlas.