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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20041215

Título: Lo maravilloso de la Navidad es descubrir que el llamado de la salvacion esta muy cerca

Original en audio: 5 min. 14 seg.


Hermanos Muy Queridos:

La expresión más repetida en la primera lectura de hoy, nos da como la clave y el sabor de esta liturgia cuando ya se aproximan los días santos de la Navidad.

¿Qué es lo que nos repite el Profeta? O, mejor, ¿qué es lo que nos repite Dios por boca del Profeta? "Yo soy el Señor y no hay otro" Isaías 45,6;Isaías 45,18.

Fíjate que en el fondo es el mismo contenido del primer mandamiento de la Ley de Dios: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas" San Mateo 22,37; Deuteronomio 6,5.

Ese amor que solamente Dios merece, proviene de lo que estamos oyendo el día de hoy: "Yo soy el Señor y no hay otro" Isaías 45,6; Isaías 45,18. ¡Y qué hermoso es lo que se nos dice!: "Vuélvete hacia mí para salvarte" Isaías 45,22; que es un sólo Dios y que sólo en Él está la salvación.

Porque, en efecto, si solamente Él es Señor, sólo hay una condenación, que es apartarse de Él, y sólo hay una salvación, que es volverse hacia Él.

"Vuélvete hacia mí y serás salvo. Vuélvete a mí y encontrarás salvación" Isaías 45,22. Ese lenguaje tan vigoroso en la palabra de Isaías, es el mismo lenguaje que vamos a encontrar, repleto de ternura y de humanidad, en el Pequeño, en el Niño pequeño y bello del pesebre, ese Niño que dentro de pocos días vamos a mirar con arrobo, con amor, con gratitud.

Ese Niño nos está repitiendo las palabras que dijo Isaías de parte de Dios. Ese Niño nos está diciendo: "Vuélvete a mí" Isaías 45,22.

Porque, ese Niño va a crecer; ese Niño, cuando sea grande, va a predicar en nuestras calles, y un día nos va a decir: "Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré" San Mateo 11,28. En Él está nuestro descanso, en Él está nuestra salvación.

Lo maravilloso de la Navidad, sin embargo, no es el anuncio de la Salvación, porque eso ya venía de antes. Fíjate que Isaías lo decía: "Vuélvanse a mí y serán salvados" Isaías 45,22. Ésa no es la parte nueva.

La parte nueva es, que ese llamado sea revestido, de tal manera sea revestido de dulzura, de humanidad, de humildad, de cercanía, que en este Jesús al que vamos a llamar con toda verdad, "Dios con nosotros" San Mateo 1,23; Isaías 7,14, el llamado de la Salvación está cercano, está muy cerca.

"Vuélvete a mí" Isaías 45,22, decía Dios. Pero, ese Dios lo sentíamos de pronto lejano. Ahora, ese Dios se ha hecho cercano. Por eso lo llamamos, "Dios con nosotros" Isaías 7,14, que fue el nombre que precisamente Él se dio en el libro del Profeta Isaías.

Y eso es lo nuevo: no que se anuncie la Salvación, sino que se anuncie tan cerca de nuestro oído, tan cerca de nuestros ojos, tan cerca de nuestras manos.

Es lo mismo que nos va a decir el Apóstol San Juan al comienzo de su primera carta: "Lo que vimos, lo que oímos, lo que palpamos" 1 Juan 1,1.

No podíamos haber palpado, si Él no se hubiera hecho palpable. No podíamos haber visto, si Él no se hubiera hecho visible. Y no podíamos haberlo escuchado, si Él no se hubiera hecho audible para nosotros.

Este es el misterio de la Navidad: descubrir la verdad del Dios que es único, el Dios que merece todo nuestro amor, y sentir que su llamado es tan cercano, que a través de su presencia en nuestra tierra, nos está verdaderamente invitando con la fuerza irresistible que llamamos la gracia.

A Él sea el honor y la gloria.

Amén.