V025006a
Fecha: 20101210
Título: No podemos oponer la misericordia y la justicia de Dios
Original en audio: 4 min. 11 seg.
Esta segunda semana de Adviento va acercándose a su final, ya este es el viernes de la segunda semana, y el profeta Isaías sigue siendo nuestra guía; por cierto, que esto sirva de invitación para que tomemos la Palabra de Dios en nuestras manos.
Isaías el gran maestro, tiene tanto para enseñarnos, no solamente en el contexto del Adviento, sino yo diría, en casi toda circunstancia de nuestra vida.
Pero vayamos a las lecturas de hoy. El primer texto está tomado del capítulo 48 de Isaías y es un regaño, devolvámosle a Dios el derecho de corregirnos, el derecho de regañarnos. Mira la frase que estoy diciendo: “Devuélvele a Dios el derecho de corregirte, el derecho de decirte que no está de acuerdo con todos tus caminos, ni con todas tus rebeldías".
Y muchas veces hemos sido rebeldes con el Señor, y luego pagamos las consecuencias de nuestras rebeldías, por eso dice el texto de hoy: “Si hubieras seguido mi camino, otro sería tu destino” Isaías 48,17. Es decir que Dios nos está recordando que nuestras opciones tercas, nuestra obstinación en el pecado está trayendo una consecuencia que es para daño nuestro.
Nuestros pecados, más que hacerle daño a Dios, nos están destruyendo a nosotros mismos; y los pecados que cometemos en nuestras familias, o el pecado que comete la pareja, o el pecado que comete la sociedad se convierte en destrucción de la misma sociedad. Es decir, el hecho de que Dios nos hable con misericordia, no significa que no sean graves nuestras acciones; y el hecho de que Él nos hable con paciencia, no significa que no son graves y no son urgentes las acciones que debemos tomar.
Que nadie interprete, por favor, la paciencia de Dios como si Él estuviera distante o distraído; y que nadie interprete la misericordia de Dios como si Él aprobara todos nuestros comportamientos o simplemente estuviera ahí para darnos palmaditas en la espalda.
Jesús en el evangelio, nuevamente del capítulo once de San Mateo, se queja también de nuestra rebeldía, cómo no hemos atendido la voz de Juan Bautista, el otro gran personaje del Adviento, ese otro gran maestro en la espera y la esperanza. El mensaje de Juan Bautista, el mensaje de conversión, el mensaje de justicia de Juan no ha sido atendido; y Jesús no es tonto, Jesús se da cuenta de la sordera y de la dureza de su pueblo; y por eso, invita a todos, y hoy nos está invitando a nosotros, a que acojamos ese mensaje de conversión.
Yo creo que estas palabras son importantes, estas palabras de la Escritura nos están recordando que no podemos oponer la misericordia y la justicia de Dios; porque hay personas en que insisten tanto en el castigo que es como si Dios ya no nos fuera a perdonar, y en cambio hay otras personas que hablan tanto de la compasión y de la misericordia de Dios que es como si no importara la espantosa maldad de nuestras culpas.
Dios conoce de qué estamos hechos, y precisamente por eso nos llama, con la seriedad del amor, a que nos convirtamos.