V025004a
Fecha: 20061215
Título: Si hemos sido obstinados en resistirnos al amor de Dios, Dios es obstinado para salvarnos
Original en audio: 3 min. 55 seg.
Las lecturas de hoy nos hablan de la rebeldía que a veces tiene la gente, y eso es cierto, ¿no? Por ejemplo, aparte de los detalles técnicos de publicidad y todo eso que se puede mejorar, ¿ustedes no sienten que tengamos tantas sillas vacías el día de hoy?
¿Ustedes no sienten pesar cuánta gente le hubiera podido hacer bien venir? ¿Y a cuántas personas ustedes invitaron y no quisieron venir? Tenían de pronto imposibilidad algunos, otros en cambio, no quisieron, en el momento no quisieron.
El ser humano tiene esa rebeldía, y a veces uno trata de desanimarse un poco. Parece que Jesús también pasó por momentos así de desánimo, porque el evangelio nos cuenta que alguna vez Él dijo: "¡Hasta cuándo tendré que soportarlos!" San Marcos 9,19. refiriéndose a los Apóstoles.
Y también dijo en otra oportunidad: "Esta es una generación malvada, pervertida; no se le va a dar ninguna a señal, sino es la señal del profeta Jonás" San Mateo 16,4.
En todo caso, si es verdad que hay rebeldía, recordemos dos cosas: primero, que Dios tiene su hora para cada persona; y segunda, que nosotros mismos hemos sido muy rebeldes muchas veces.
Seguramente esta no es la primera vez que nos invitan, seguramente nos han tenido que invitar muchas veces, hasta que al fin hemos dicho: "Oye, eso puede seer interesante para mí".
Con esto quiero decir: creamos en la terquedad de Dios; si el ser humano es terco, Dios es más terco; y si el ser humano es obstinado en resistirse al amor, el amor de Dios es obstinado para seguir amando. Y un día es capaz de descongelar el frío que se apodera del corazón humano.
Sigamos esta celebración. Vamos a hacer una oración, una oración breve, sencilla, por las personas que quisieran recibirlo. El Señor me ha puesto en el corazón que es bueno que hoy hagamos un momento de imposición de manos, va a ser muy sencillo, yo voy a estar ahí sentado. Los hermanos, por favor, del ministerio de música nos ayudan con uno o dos cantos de petición del Espíritu Santo.
Y lo que yo le voy a pedir al Señor al poner un momento mi mano sobre cada una de las personas que quieran acercarse, es simplemente: "Dale a esta persona el regalo que está esperando y más". Porque ustedes, viniendo aquí, ustedes se merecen un buen regalo.
Yo le voy a pedir al Señor que les dé un gran regalo. Le voy a pedir al Señor que los confirme en la fe que ustedes tienen, y que a todos nos haga tercos en proclamar la Buena Noticia, así la gente sea obstinada, como dice el evangelio.
Si nosotros estuviéramos aquí contando: "Oye, mira que si no te conviertes, vas derecha al infierno". "-Ah, ese es un padre que asusta a la gente"; y si nuestro mensaje es: "-Mira que Dios es amor, Dios te ama, Dios es misericordia". "-Ah, eso ya lo he oído muchas veces"; siempre hay un pretexto.
Pero si la gente, si nosotros mismos a veces hemos sido obstinados, creemos en el poder obstinado de Dios para salvarnos.
Y por eso yo le voy a pedir al Señor que bendiga de modo particular las vidas de ustedes; que las personas que quieran acercarse en este momento, una breve oración por ellos.
Ayúdenos con un canto y procedamos a esa oración. Sobra decir, esa oración no reemplaza nada, o sea, no reemplaza la confesión, si tienes que confesarte; no reemplaza ninguna otra práctica que tú tengas. Simplemente es una oración, que con mucho cariño, hago por ti, pidiéndole a Dios que atienda tus peticiones y que te dé incluso más de lo que estás esperando.