Tsan007a
Fecha: 20011101
Título: Estamos rodeados de santidad
Original en audio: 5 min. 10 seg.
Estamos tan acostumbrados a encontrar miserias y decepciones, y vivimos en unos tiempos tan duros, tan absurdos, que verdaderamente parece imposible. Sobrecoge nuestra mente sentir lo que nos dice la Carta a los Hebreos hacia el final: "Hay una nube de testigos que nos rodea" Carta a los Hebreos 12,1, sentir que estamos rodeados de santidad.
Y eso es lo que nos dice la fiesta de hoy. Un enunciado que desafía nuestra mente, un enunciado que casi no se lo puede creer el corazón. Estamos rodeados de santidad. El bien parece a veces tan escaso, el mal tan fuerte, el bien tan frágil, el mal tan contundente; el bien parece cosa de aficionados y el mal asunto de profesionales.
Nos parece tan desigual la vida; son tantas las diferencias, son tantas las flores que mueren sin abrirse, que la fiesta de hoy nos deja sin palabras.
Nos invita hoy la Iglesia a celebrar el milagro de la santidad, la presencia viva del Espíritu de Dios que ha tomado victoria de tantas vidas. Y nosotros sentimos admiración y sentimos gratitud, sentimos nuestra pequeñez, sentimos nuestra indigencia, pero tenemos derecho también a sentir felicidad.
Desde la otra orilla nos saludan los que ya llegaron al puerto. Y, por un momento, es bueno y bello abrir los ojos del corazón y pensar en todos esos que Cristo se llevó en su cortejo glorioso hacia los cielos; pensar en ellos, saludarlos con amor y con gratitud, saludarlos con esperanza.
Desde esta orilla, desde esta tierra, yo quiero saludar la Patria de los bienaventurados. Esos que por pobres, por mansos, por llorosos, por hambrientos, por perseguidos; esos que no servían, esos que estaban ahí ante los ojos de Cristo, estaban en su Corazón. Y porque entraron al Corazón de Cristo, se fueron con Cristo cuando Cristo se fue al cielo.
Ven, Señor, con la gracia de tu Espíritu, ven sobre nosotros, puebla de santidad esta tierra. Tú nos reuniste hoy aquí, Señor, no vayas a permitir que nadie te falte en la mesa del Banquete; tú nos ganaste a precio de tu Sangre, no vayas a permitir que nadie te quite lo que es tuyo.