Suma Conversación 016
Predicación original en video o audio
¿Qué dice la razón sobre Dios?
Con el favor de Dios, vamos iniciando la cuarta sección de esta SUMA Conversación. En la tercera sección, que tuvo cinco capítulos, hablábamos sobre el quehacer de la teología y ahí es donde aparecen aquellas explicaciones sobre el objeto y el sujeto en teología.
Pero hay que dar un paso más y ahora se trata de la Existencia de Dios, es el tema que aborda Santo Tomás en la cuestión segunda de la Suma Teológica. Nosotros sabemos que cada cuestión agrupa un conjunto de preguntas y por eso tenemos ahora esa pregunta específica: si Dios existe.
Hay tantos malos entendidos sobre el planteamiento de Santo Tomás, que yo creo que es necesario primero despejar el terreno. Vamos a empezar diciendo qué es lo que Tomás no está haciendo.
Por ejemplo, hubo un filósofo y matemático llamado Leibniz (1646-1716) y él habló de una nueva forma de conocimiento: "La Teodicea". Para Leibniz, la Teodicea es el estudio racional de Dios; algo así como aclarar qué es lo que la razón humana puede llegar a afirmar sobre Dios. Es un tratado que pertenece a la filosofía, porque se trata precisamente del uso de la razón, no hay un recurso a la Biblia, no hay un recurso al texto revelado. Es únicamente un análisis que la razón hace y el conjunto de lo que la razón alcanza sobre Dios, sería la Teodicea.
Pero eso no es lo que busca Santo Tomás cuando se pregunta por la existencia de Dios, no es el puro recurso a la razón, entre otras motivaciones, porque a Tomás no le interesa que exista un Dios; lo que le interesa más bien es mostrar que lo que nosotros afirmamos de Dios, de nuestro Dios, y lo primero que afirmamos es que existe, que eso no entraña contradicción.
Recordemos lo que ya se ha dicho sobre el papel de la razón en la teología. Tomás lo tiene muy claro: la razón no demuestra los contenidos, la razón los defiende, la razón los organiza. Algo así como el mesero que ofrece las viandas pero ni las ha sembrado cuando se trata de vegetales, ni las ha preparado como lo hace el cocinero o el chef. La razón organiza, presenta, pero la razón no puede explicar el contenido de la teología.
La razón defiende y como el primer ataque que se puede hacer cuando se comienza a elaborar un discurso sobre nuestro Dios, es que ese Dios no existe entonces lo que está demostrando realmente Tomás es que la idea de la existencia de un Dios no es contradictoria.
En este sentido el propósito de Tomás es mucho más modesto que el de Leibniz, que vivió muchos siglos después por supuesto. Mientras que Leibniz quiere llegar a todo lo que se quiere y se puede demostrar a partir de la razón, para Santo Tomás en cambio, lo que interesa es demostrar que el ataque que se hace a nuestra fe diciendo que nuestro Dios no existe, ese ataque no se sostiene, porque racionalmente se puede demostrar que no hay contradicción en afirmar la existencia de nuestro Dios, ¡hasta ahí llega! Entonces Tomás no está haciendo teodicea.
De hecho, la razón humana no llega al Dios en el que nosotros creemos. Yo creo que esta afirmación es muy importante. La razón puede demostrar que no hay contradicción cuando nosotros afirmamos que nuestro Dios existe, eso lo puede logar la razón. Pero demostrar que el Dios en el que nosotros creemos es el que existe, eso no es lo que se propone Tomás o por lo menos no es lo que se propone en esta cuestión segunda de la Primera Parte de la Suma Teológica.
Tampoco Santo Tomás está demostrando que la razón puede llegar a firmar lo que nosotros sabemos de Dios como si hubiera dos caminos diferentes para llegar al mismo punto. Nosotros sabemos por ejemplo por revelación, por el testimonio de la Escritura que Dios es el Padre de Nuestro Señor Jesucristo ¿Es que eso acaso se puede demostrar racionalmente?
Y cuando decimos “demostrar” utilizamos ese verbo en su sentido fuerte. Demostrar quiere decir llegar a una conclusión que es irrebatible, a una conclusión que es necesaria, que se sigue necesariamente y ofrecer argumentos suficientes, argumentos que responden a todas las objeciones.
¿Está diciendo Santo Tomás que la razón permite llegar a afirmar todo lo que nosotros sabemos sobre Dios? ¡No! Simplemente –y otra vez lo repito– lo que está diciendo Tomás es que cuando nosotros creyentes (él se sitúa siempre en el punto de vista del creyente) afirmamos algo sobre Dios, lo primero que se le puede criticar es que ese Dios no existe. Y entonces lo primero que hace el creyente es demostrar racionalmente que no hay contradicción al afirmar que su Dios sí existe, pero eso no significa que la razón pueda decir todo sobre quién es Dios.
Finalmente aclaremos que Tomás tampoco está haciendo una propuesta de evangelización o una propuesta pastoral o devocional. Demostrar la existencia de Dios, es simplemente demostrar que cuando nosotros hablamos de Dios no hay contradicción desde el punto de vista racional. Pero eso por supuesto no es un llamado para orar, eso por supuesto no es un modo de evangelizar. Tomás en ninguna parte dijo que cuando uno vaya a tierras de paganos o cuando uno entre en diálogo con un ateo, entonces utilice esta clase de argumentos. Estos argumentos no son para avanzar, estos argumentos son para resistir.
En otro lugar nos va a decir Tomás refiriéndose a la fortaleza que esta virtud consiste, por una parte, en acometer grandes empresas, acometer en la lucha y en la batalla; pero hay otra parte de la fortaleza que consiste e resistir, en perseverar, en no dejarse.
Pues bien, cuando se habla de este estudio que hace Tomás sobre la existencia de Dios, realmente lo que él está diciendo es cómo resistir. Eso es lo que está planteando: la manera de resistir. Ése no es un camino de evangelización; a lo sumo, esta propuesta de Tomás se parece a lo que el Papa Benedicto ha llamado "El atrio de los gentiles", es decir, como un espacio de diálogo que ayuda a quitar prejuicios y que ayuda a preparar el lenguaje.
Entonces hablemos un poco sobre lo que sí es. Ya hemos dicho lo que no es. Hablemos de lo que sí es este estudio sobre la existencia de Dios. Una cosa que sí es, es una formalización progresiva del lenguaje propiamente teológico; es decir, a medida que se va estudiando este tipo de argumentos se van descartando prejuicios, se van descartando opiniones, que no corresponden con lo que nosotros realmente creemos.
Por ejemplo, nosotros no estamos diciendo que Dios sea causa del mundo en el sentido en que un artesano es causa de su arte, porque resulta que el escultor trabaja a partir de un material que ya tiene; en cambio, la manera como Dios es causa del mundo no es trabajando un material que ya existe, sino precisamente siendo causa, siendo origen último de todo el ser, no de una “forma del ser” sino de “todo el ser”.
Luego cuando se habla de causa, cuando se habla de causa eficiente, es muy importante aclarar qué es lo que estamos diciendo, porque aquí no estamos hablando de un dios demiurgo, de un dios artesano, sino estamos hablando de Aquél que causa todo el ser. Este tipo de precisiones sirven para depurar el lenguaje y por consiguiente pueden servir de preparación remota para la fe.
Pero una vez más decimos: la demostración de la existencia de Dios no es un manual de evangelización. La evangelización depende de otras cosas. Por ejemplo, la evangelización depende del testimonio, la evangelización depende del reconocimiento del pecado. Ése es el camino propio de la evangelización.
El servicio que presta esta clase de análisis, es más bien un servicio de resistencia y de preparación, pero preparación remota. Algunos llaman a esto los preámbulos de la fe. Los preámbulos de la fe no son la preparación inmediata para la fe, sino es simplemente el despejar el terreno, el quitar los prejuicios, el abrir un espacio, de manera que no vaya a ser el lenguaje de lo ridículo, no vaya a ser el lenguaje de la descalificación, el que se tome la escena. Sino que la discusión, el diálogo, se pueda plantear en un nivel apropiado.
Otra cosa que sí realiza Tomás, es responder a las objeciones. Y esto es muy importante dentro de ese tratado. Responder a las objeciones, a la vez que sirve para preparar el terreno en el no creyente, sirve también para comprender mejor la hermosura de lo que se cree en el creyente. La respuesta a las objeciones hace que lo que se cree se pueda creer de una manera más gustosa, de una manera más deleitable.
Finalmente, este planteamiento que hace Tomás, sirve para que nosotros descubramos de un modo todavía rudimentario, pero ya real, cómo se enlazan nuestros anhelos más profundos –anhelos de comprensión, anhelos de intelecto, que corresponden a las preguntas más básicas, más raizales de la mente humana– con la bondad de Dios, que se hace presente en nuestras vidas y que aparece no como un capricho, no como un absurdo, no como un simple acto de voluntad, sino que aparece también como una respuesta a esa hambre profunda de verdad.
Este aspecto de la propuesta de Tomás, indudablemente lo van a apreciar más, aquellos que tengan una inclinación un poco más filosófica. Así como el enfermo se alegra de modo particular cuando encuentra un buen médico, así también el alumno se alegra de modo particular cuando encuentra un buen maestro; y así también el que tiene una pregunta profunda se alegra profundamente cuando encuentra una respuesta profunda.
Hasta aquí el contexto de lo que nos plantea Tomás. El resumen es muy sencillo: no se trata de una evangelización, no se trata del reemplazo de la Biblia, no se trata de explicar cómo es Dios, no se trata de un recurso a la devoción o a la espiritualidad. Lo que tenemos en esta cuestión segunda de Tomás, es un planteamiento que muestra cómo creer en el Dios en el que creemos no es racionalmente contradictorio. Y eso, nos ayuda a ver cómo las preguntas más íntimas de nuestra mente, enlazan con las respuestas más profundas que trae la existencia misma de Dios.