Suma Conversación 004
Predicación original en video o audio
El Artículo, célula básica de la Suma
En nuestras anteriores ediciones, hemos visto algo sobre el contexto social y cultural de la Edad Media, y también sobre las motivaciones e intenciones que Tomás de Aquino podía tener en la redacción de la Suma.
Sobre todo hemos visto, que este término Suma, Suma de Teología, alude a una presentación esquemática, una presentación sistemática, o si lo queremos decir con otro lenguaje, una presentación razonada de la Fe. Pero cuando decimos una presentación razonada, no estamos diciendo que la Razón va a crear la Fe. La Razón podría ofrecer demostraciones, pero las demostraciones de la Razón no crean la Fe. Lo que puede hacer la Razón es, organizar, ayudar a presentar de un modo que sea orgánico, lógico, no repetitivo el contenido de la Fe, pero la Razón no crea ese contenido.
Teniendo esta claridad, subsiste sin embargo un gran problema y es ¿cómo organizar ese depósito tan grande que es lo que nosotros creemos? Porque la Fe es sencilla, en el sentido del acto directo de confianza en Dios, pero la Fe es inmensa, en sus afirmaciones y contenidos, cuando pensamos que tiene que ver con toda la historia, de todos los seres humanos para toda la eternidad. ¿Cómo organizar entonces el contenido de la Fe?
Hay varias posibilidades. Uno podría tomar el texto del Credo, por ejemplo, el símbolo de lo apóstoles, es la profesión de nuestra Fe, de hecho Tomás tiene un comentario sobre el Credo. Uno podría tomar también la Biblia misma, al fin y al cabo nuestra Fe brota del testimonio de la escritura, entonces uno podría tomar la Biblia y Tomás tiene comentarios sobre la Biblia como hemos visto. Uno podría tomar también colecciones de frases, pensamientos, inspiraciones de los antiguos escritores, de los grandes escritores y predicadores de la antigüedad que llamamos los Padres de la Iglesia, a estas interpretaciones, frases de los Padres, se les suele llamar sentencias.
Y por eso, hubo un hombre llamado Pedro Abelardo, que intentó un método llamado dialéctico, el método dialéctico es, tratar de averiguar con qué opinión debe quedarse uno, cuando las sentencias, es decir estas frases de los Padres de la Iglesia, parecen que no coinciden en un punto. Y hubo otro Pedro, Pedro Lombardo, que escribió uno que se llamó libro de las sentencias. Su nombre completo debería ser algo como libro de las sentencias de los Padres de la Iglesia. Y lo que se propone Pedro Lombardo en su obra es tomar los distintos contenidos de la Fe, ver lo que han dicho los Padres de la Iglesia y llegar a algunas conclusiones. Pero en esa parte, la parte de las conclusiones, Pedro Lombardo no era muy fuerte, él fue sobre todo un recopilador.
Entonces fíjate cuál es el contexto intelectual y teológico en el que se va a mover Santo Tomás. Está claro que hay una fuente Bíblica, está claro que hay una síntesis en el Credo, está claro que hay toda una tradición, de interpretación y de asimilación, de esos contenidos de la Biblia, y de ahí vienen las sentencias de los Padres de la Iglesia, y está claro también que éstas interpretaciones no siempre coinciden completamente, a veces porque los pasajes Bíblicos tampoco son diáfanos, no hay absoluta claridad.
Por ejemplo, cuando Jesús dice en el Evangelio según San Juan: “Yo y el Padre somos Uno” (Véase Juan 10,30) ¿Cómo hay que interpretar la palabra Uno? Significa “Yo y el Padre somos ¿el mismo?”, como quien dice “¿Se trata de un mismo sujeto que toma distintos vestidos, o que se muestra de distintas maneras?”. ¿Qué quiere decir somos Uno? Cuando Jesús dice: el “Padre es Superior” (Véase Juan 14,28) ¿Quiere eso entonces decir que Cristo no es Dios? Pero también leemos en el Evangelio de Juan, el mismo Evangelio donde se habla del Padre como superior a Cristo, ahí leemos que “en el Principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios” (Véase Juan 1,1).
Entonces la lectura da origen a preguntas. Lectura en latín se dice lectio, y la pregunta en latín se dice Quaestio, y uno ve que ya en los textos Bíblicos y mucho más cuando se trata de las interpretaciones de los Padres de la Iglesia, necesariamente se avanza desde la lectio hacia la Quaestio, y la Quaestio entonces da origen a la disputatio, y la disputatio no es una disputa simplemente en el sentido de pelea, pero sí es, la confrontación de sentencias, y sí es la búsqueda de ¿en qué sentido hay que entender esto?, ¿cómo esto es compatible con esto otro? Esa es la disputatio.
Uno ve que después de Pedro Abelardo con su dialéctica ¿Qué es esto? ¿Qué dice este otro autor? ¿Con qué me quedo? Y después de la colección de sentencias de Pedro Lombardo, había que llegar a la disputatio, con el ideal de alcanzar una determinada conclusión. Esto nos va dando ya, el rostro de la unidad fundamental de pensamiento en la Suma Teológica, y esa unidad es el artículo.
Una Quaestio, en la práctica, cuando ya nos acercamos al texto de Santo Tomás, es lo que hoy llamaríamos un tema. Realmente no corresponde a una sola pregunta, sino que más bien una Quaestio, es como un área, como una zona, dentro del inmenso mar de la doctrina de la Fe, dentro de todo lo que contiene la Fe, yo tomo un aspecto y ese aspecto se convierte en el tema.
Por ejemplo, yo voy a preguntarme sobre si Cristo es una persona o es dos personas, ¡eso es un tema!, porque eso tiene muchas preguntas. Hay muchas preguntas que gravitan en torno a esa pregunta. Yo me puedo preguntar, por ejemplo, si Cristo era una persona junto al Padre; yo me puedo preguntar si Cristo era dos personas mientras estaba en esta tierra; me puedo preguntar cuando murió Cristo, si murió una persona o dos personas. Entonces la Quaestio, termina volviéndose como, un racimo de preguntas y la pregunta misma pasa a ser el artículo.
En la Suma de Santo Tomás lo que encontramos son cuestiones y cada cuestión contiene familias de preguntas. Esas preguntas son los artículos. Entonces, así como en un organismo vivo, hay una unidad mínima que llamamos la célula, así en la Suma de Santo Tomás, hay una unidad mínima que es el artículo. El artículo es una pregunta, una pregunta específica, en la cual es posible discernir opiniones contrarias.
Y lo que hace cada artículo de la Suma, es examinar las dos posibilidades: Cuáles son las posibles respuestas a esta pregunta. Un caso típico sería si existe Dios. Ahí hay dos posibilidades: o sí existe o no existe; entonces cada artículo dentro de cada cuestión, ya dijimos que la cuestión era como un área problemática, dentro de cada artículo se aborda una pregunta específica ¿Existe o no existe Dios?
Y así se va haciendo este edificio, así se va haciendo esta catedral del conocimiento teológico. Se examinan preguntas muy puntuales, se miran las dos posibilidades y se entra a dar una respuesta. Si uno mira un artículo de la Suma Teológica, empieza por decir videtur Quod, parece que y entonces se presentan una serie de argumentos. Por ejemplo, parece que Dios no existe, por una parte, pero por otra parte pues, hay éstos otros argumentos. Esa otra parte, esa segunda parte, dentro del artículo en la Suma Teológica empieza con las palabras sed contra que en latín quiere decir pero en contra está.
Fíjate cómo va el artículo: primero parece que esto y esto, pero en contra está esto y esto, y luego se ofrece una respuesta, que empieza en la edición latina empieza con la palabra respondeo. Y después de responder, no sólo hay que dirimir el problema sino también hay que aclarar porque parecía lo que parecía. Por ejemplo, si alguien dice parece que Dios no existe, pues da unas ciertas razones para decir por qué cree que Dios no existe, porque esa es su opinión y una vez que la persona ha dicho por qué esa es su opinión, viene el análisis de Tomás y viene la respuesta, pero luego hay que aclarar y ¿por qué parecía que Dios no existía? Y ésta es la respuesta a las objeciones que normalmente en el texto en latín empieza con las palabras ad primum dicendum, que significa a la primera de las objeciones hay que responder de la siguiente manera, a la segunda objeción tal cosa.
Esa es la unidad fundamental en la Suma Teología, el artículo; cuestiones que son como áreas problemáticas, temas que uno quiere estudiar, cada cuestión es como un tema, vamos a estudiar este tema, y dentro de este tema hay un racimo de preguntas que gravitan alrededor del tema central. Y cada uno de los artículos toma una pregunta específica, mira qué posturas hay en un sentido y en otro sentido, da una respuesta después de analizar y sopesar las razones, da una respuesta, y esa respuesta es lo que se llama el cuerpo del artículo, para luego empezar a resolver las objeciones. En la gran mayoría de los artículos, y son más de dos mil artículos los que tiene la Suma Teológica, en la gran mayoría de los artículos, la primera parte, es decir, la de: parece que, videtur quod, esa primera parte es la que no va a ganar.
Por ejemplo, en el caso de la existencia de Dios, Tomás dice videtur quod Deus non est, que traducimos parece que Dios no existe. Casi siempre, pero hay excepciones, la opinión que se presenta primero es la opinión que va a ser rebatida, luego viene el sed contra que suele ser breve, a veces es una sola frase, una sola autoridad, es decir, una afirmación hecha por la Biblia o por un autor que tenga especial reconocimiento, pero no para que sea un simple argumento de autoridad, Tomás en ninguna parte en la Suma dice: ¡esto es así porque la Biblia dice que es así, o esto es así porque el Papa dijo que es así! Hay que ir al cuerpo del artículo que es la parte del respondeo y en esa parte aparecen las razones, es ahí donde están los argumentos, es ahí donde está la esencia del trabajo teológico. Una vez que se llega una conclusión sustentada, razonada, hay que responder a lo que parecía, hay que explicar ¿por qué parecía como parecía?, y una vez que sea hecho esta tarea, ese ladrillo ya está firme y ya con él se puede construir. Entonces junto a él, otro ladrillo, que será otro artículo, y otro artículo, y otro artículo hasta completar toda un área temática, es decir toda una cuestión.
Cuando una cuestión ya ha sido resuelta (resuelta significa, se han examinado todos sus artículos), esa cuestión constituye como una columna, y se pueden hacer otras columnas, otras y otras. Y sobre esas columnas ya se puede uno apoyar y se puede construir otras columnas, y así se hace la catedral del pensamiento, así se hace la Suma Teológica.
Artículos que son herederos del trabajo acucioso, el trabajo tenaz de hombres como Pedro Lombardo, con toda la inspiración, con toda la riqueza intelectual y espiritual de los Padres de la Iglesia, de la Biblia misma y también de algunos autores no cristianos, en particular Aristóteles y sus comentaristas árabes.
Se toma todo ese tesoro y se transforma ¿en qué? Se transforma en artículos. Cada artículo respondiendo a una determinada pregunta hasta que quede completamente clara. Entonces ya es firme para unirla con otra, con otra y con otra, hasta tener claro un tema, y ese tema, esa área problemática, ya no es problemática ya está aclarada, es una columna. Con ella se puede construir algo más, uno puede apoyarse en algo más, esa la manera como se construye la Suma.
Pero nos falta por resolver ¿De dónde salen las cuestiones? Hemos dicho que las cuestiones son como los temas que se van tratando, pero esos temas pueden salir del Credo, esos temas pueden salir de los Evangelios, esos temas pueden salir como comentario a lo que otro ha escrito. De hecho Santo Tomás escribió un comentario a las sentencias de Pedro Lombardo. ¿Por qué él quiere hacer una obra diferente? ¿Por qué no le basta hacer comentario al Credo, comentario a la Biblia, o tal vez a las sentencias de Pedro Lombardo? ¿Por qué no le basta hacer sólo comentarios?
La razón la da el mismo Tomás. Es que él quiere que no sólo lo que se vaya a decir sea razonable, sino quiere que la presentación, la organización del material también sea razonable. Él quiere que también en la estructura haya una razón, no sólo en el contenido que se ofrece sino en la manera de ofrecerlo.
Y esto es lo que vamos a ver en nuestro siguiente programa, en nuestra siguiente edición de esta serie. Vamos a ver ¿Cómo organizó él ese material? Seguramente hemos escuchado algo que la Suma Teológica tiene partes: primera parte, segunda parte, tercera parte…
¿Cuáles son los criterios? ¿Cuáles son los grandes contenidos de esta obra?, es decir ¿Cuáles son las cuestiones? ¿Cuáles son los temas? Porque ya sabemos que después cada tema va a ser analizado en todo el conjunto de las preguntas que le son propias.
Como se ve, se trata de una obra magna realmente, una obra que habla de una gran inteligencia pero también de un inmenso corazón.