Suma Conversación 003
Predicación original en video o audio
Contexto social y cultural de la Summa Theologiae
Ésta es nuestra tercera entrega en el recorrido por la vida y el pensamiento de Santo Tomas de Aquino, lo hemos llamado Una SUMA Conversación.
Y hay un doble sentido en la palabra Suma, porque puede referirse a un acopio, de conocimiento, o puede referirse también a la altura o la especialidad de algo. Por ejemplo cuando se dice una suma de números, pues, estamos claramente reuniendo; mientras que cuando se dice con sumo interés, nos estamos refiriendo al nivel más alto de interés.
Yo creo que ambas cosas tienen que ver con esta manera de acercarnos al pensamiento de Santo Tomás, porque él buscó ambas cosas: él buscó aquello que es tesoro común de la Iglesia, tesoro común del pensamiento humano incluso, y en ese sentido hay una reunión, hay una suma; pero también buscó la altura, es decir, buscó ofrecer esa perspectiva, ese ángulo general, que nos permite reconocer en toda su extensión, en toda su profundidad, el Misterio de Dios.
Así pues vamos a hablar de la Suma de Teología, usualmente se le llama Suma Teológica, el título más apropiado sería Suma de Teología. Es un fenómeno de la edad media, llegados a los mil y tantos años de cristianismo, los creyentes y los pensadores cristianos se plantean una pregunta muy sencilla ¿Cómo presentar el conjunto de la fe cristiana?
Hay unos autores que para esa época son reconocidos como autoridades. Hemos hablado por ejemplo del Gran San Agustín de Hipona, igual podríamos mencionar a San Bernardo de Claraval. Están también documentos de tipo canónico como las llamadas decretales, que dieron origen a lo que hoy es nuestro derecho canónico.
Es decir, hay una serie de materiales dispersos pero falta una palabra y esa palabra es sistematización. La palabra sistema tiene que ver con una estructura ¿Cómo presentar de manera estructurada, de manera lógica, y no repetitiva el conjunto de nuestra Fe? Porque resulta que, cuando se trata de docencia, cuando se trata de enseñanza, pues un buen profesor quiere seguir un método, que por supuesto será ordenado y tratará de evitar la repetición.
Pues la época grande de la escuela en nuestra la Iglesia Católica es, la Edad Media. Y de ahí viene una palabra que ha adquirido una connotación muy peyorativa, la palabra: escolástica. Sé que es una palabra que puede despertar sospechas y prejuicios en muchos, pero si vamos a su origen no sólo tiene, unas buenas cartas de presentación, sino que es algo que hacemos todo el tiempo. La escolástica, se refiere a esa mentalidad, a ese ambiente cultural y social que está abierto a la escuela, que está abierto a la enseñanza.
Entonces, Santo Tomás de Aquino es el gran escolástico. Es el hombre que tiene una gran preocupación, una gran vocación también, la vocación de ofrecer a manera de escuela, a manera de método, el conjunto de la Fe Cristiana.
Y de ahí surgen Las Sumas, porque, no sólo está la Suma de Santo Tomás. También San Buenaventura tiene escritos en forma de Suma. Alejandro de Ales tiene su propia Suma. También Duns Escoto, un poco después, tiene su conjunto de escritos y tratados teológicos. Es decir, era algo que estaba en el espíritu del tiempo, era algo que se necesitaba y por eso Tomás detecta esta necesidad, la siente concorde con su vocación y se empeña generosamente en construir esa especie de catedral.
Se ha comparado a la Suma Teológica con una catedral, porque ésta es también la época de las grandes catedrales medievales. Lo que es la arquitectura, para las piedras, eso es la escolástica para la enseñanza de la Fe. Cada piedra tiene su propia belleza, estructura y fortaleza. Pero indudablemente la piedra se vuelve mucho más elocuente, si puedo usar esa palabra, cuando junto con otras muchas, cientos, miles de piedras, constituye un enorme edificio.
Es lo mismo que sucede aquí, cada una de las verdades, cada uno de los pensamientos, tiene su valor, pero cuando se estructuran entonces se construye como una especie de casa. Esa es una buena manera de describir la labor de Tomás. Se trata de darle casa al pensamiento. Se trata de que la razón humana pueda habitar en el conjunto de la Fe.
Con mucha frecuencia, se oponen y se presentan casi como enemigas la Razón y la Fe. Pero en el pensamiento, en la experiencia, y en el trabajo de un Tomás de Aquino, esta distinción, y esta oposición son completamente ficticias. Muy al contrario, la Razón y la Fe son vistas como dones que vienen de Dios. De hecho la Razón y la Fe, son fuentes de conocimiento para Tomás.
Y aún más, cuando se refiere al papel de la Fe, dice que la Fe es “la máxima perfección del entendimiento humano, mientras estamos en esta tierra”. La Fe no es el apagarse de la Razón, sino que, la Fe es la potencia máxima. La última y máxima potencia del entendimiento humano, cuando toma sus recursos no solamente de sí mismo, sino también de Aquél que por Amor le ha creado, que por Amor se ha revelado a él, y por Amor lo ha redimido y rescatado. Y Ése es Dios.
Entonces desde esta perspectiva escolástica, la Fe y la Razón, no son enemigas. La Fe y la Razón, son regalos preciosos de Dios, que vienen a completarse, si podemos usar esa expresión. Porque resulta que, la Fe le da su máxima penetración a la Razón; y la Razón ayuda a la Fe a presentarse de modo orgánico. Es decir, es la Razón la encargada de esa palabra que hemos mencionado antes: la sistematización.
Esta es la motivación que está detrás de las Sumas. Se trata de hacer una arquitectura, se trata de lograr una estructura. Una estructura que es racional en su intención, pero que en su “racionalidad” no pretende oponerse a la Fe, ni arrasar con la Fe, ni despreciar la Fe, sino que quiere presentar la Fe. Incluso quiere defenderla. No demostrarla pero sí defenderla.
Yo creo que, esta es una aclaración que vale la pena hacer. La Razón evidentemente no puede demostrar lo que es objeto de Fe, pero la Razón sí puede demostrar que las objeciones, los ataques que se hacen contra la Fe no son justificados. Y cuando la Razón cumple ese papel, ese papel bendito, ese papel maravilloso, entonces la Fe es protegida y sin embargo, sigue siendo completamente un don, sigue siendo un regalo.
No es que la Razón, va a demostrar lo que dice la Fe, pero la Razón sí puede defender la Fe. Porque las objeciones que se hacen contra la Fe, pueden abordarse y pueden muchas veces desarticularse, desarmarse, a partir del trabajo de la Razón.
Bueno, estos son los elementos básicos, éste es el contexto, en el que se escribe la Suma: estamos en la edad media, hay una gran cantidad de material, si podemos hablar así, pero esas piedras maravillosas cada una valiosa en sí misma, quieren encontrar su lugar, entonces surge la idea de crear sistemas. Y, esos sistemas, que ya asoman en los escritos de Alejandro de Ales, o de Pedro Lombardo o de Duns Escoto, o de Buenaventura, esos esfuerzos también tienen su parte en Tomás de Aquino.
De hecho él escribió dos Sumas. Una que se llama la Suma de Teología, que es de la que más vamos a ocuparnos y otra que es la Suma llamada Contra Gentiles. Esta expresión, yo creo amerita una breve explicación.
Los autores medievales, en una época que suele ser criticada como oscurantista, llena de penumbras, en realidad obraban con bastante claridad. Las preguntas de Tomás, muchas veces nos parecen audaces, nos parecen casi agresivas.
Tomás es capaz de preguntarse ¿Por qué se encarnó el Hijo y no el Espíritu Santo? Es decir, si vamos a irnos a esta época de la historia humana tenemos que sacudir muchos prejuicios. Hay personas que creen que en la edad media no van a encontrar sino la inquisición, el terror, la persecución.
Es decir, un período espantoso de la humanidad en la cual, la razón estaba “ahorcada”, estaba asfixiada por la autoridad eclesiástica. Pero lo que vemos en los escritos de Tomás es muy al contrario, lo que vemos es que este hombre siente libertad para preguntar.
Por eso digo, llega hacer preguntas de ese tamaño ¿Por qué se encarnó el Hijo y no el Espíritu? ¿Si convenía o no que Cristo naciera de una virgen? ¡Esa clase de preguntas! Preguntas que recorren el cielo y la tierra, se hacen con enorme libertad. Yo no sé de dónde se saca que es una época en que la razón está “asfixiada”, cuando muy al contrario, el tamaño de las preguntas y la libertad del preguntar están a la orden del día.
Aún más, cada uno de estos autores tiene conciencia de que al tomar una determinada posición, se está oponiendo a otros. Es decir, ésta es la época en existe la libertad de decir: yo no pienso como tú, mi pensamiento es contrario al tuyo, no estoy de acuerdo contigo y mis razones son éstas y éstas y éstas.
Y eso es lo que da el título a la Suma Contra Gentiles. Cualquiera diría –¡Se trata de fanatismo, se trata de agresividad, ahí está la religión con toda su carga de violencia!– ¡Un momento! Lo que hay aquí son personas capaces de razonar; capaces de preguntar; capaces de estar en desacuerdo y, capaces de decir, abiertamente, en qué están en desacuerdo.
A mí me parece que eso es exactamente lo opuesto del oscurantismo. Oscurantismo es cuando no se puede preguntar. Oscurantismo más bien es lo que suele suceder hoy, cuando hay personas que quieren de un solo plomazo desaparecer la Fe de todo el resto de la humanidad. Entonces hay autores que dicen: “religión igual violencia”; pues si tú tomas esa frase, que no es sino una generalización abusiva y agresiva del fenómeno religioso en la historia de la humanidad, eso es oscurantismo. Oscurantismo es perder los matices. Oscurantismo es no darnos cuenta que, por ejemplo, en el fenómeno de la religión ha habido cosas maravillosas, así como también ha habido cosas vergonzosas, eso es hacer matices.
El nombre que le da Bernardo Lónergan a esto, es diferenciación de conciencia. Hay que saber matizar, hay que saber distinguir. Pero lo propio del que sabe distinguir y matizar, es aquel que tiene luz. Cuando se hacen generalizaciones como “la religión no sirve para nada”, “la Fe únicamente produce violencia”, “mejor sería el mundo si desapareciera la religión”, ¡eso!, eso es no hacer diferenciación de conciencia.
Eso es no hacer matices, eso es no distinguir, eso es no querer entender. ¡Eso, eso sí, es oscurantismo! Pero lo que yo veo en la edad media, que también tiene sus propias limitaciones, ni mas faltaba, es muy distinto. Lo que veo en la edad media son autores que son capaces de decir qué piensan, qué creen, por qué lo creen y con quién están y con quién no está su pensamiento. Por eso Tomás con mucha apertura escribe esa obra que se llama Suma Contra Gentiles.
Y hay otra serie de obras que son así también, contra. Contra los que están en desacuerdo con la vida religiosa, hay una obra de Santo Tomás. No se trata de una persona que lo resuelve todo a base de la autoridad del Papa, o la Fe, o ¡cállese que esto es lo que está mandado! O ¡cállese, que es lo que se acostumbra aquí!
Tomás es una persona que está acostumbrada y que nos acostumbra a hablar. Nos acostumbra a plantear nuestro pensamiento pero a plantearlo con razones. Plantearlo con argumentos. Él vivió así, enseñó así, y nos acostumbra también a vivir así y a expresarnos así, es uno de sus grandes servicios.
Entonces cuando Tomás le da ese título tan curioso a su obra, cuando él llama a esa especie de enciclopedia de la Razón y la Fe, que es la Suma Contra Gentiles, la llama así. Lo que está diciendo es –Oigan, yo creo que tengo razones suficientes para decir que el pensamiento pagano no es lo máximo, no nos lleva a nuestra plenitud, no es suficientemente humano, no hace justicia a la razón humana.
¡Que pretensiones las de un autor que llega a decir eso! Pero eso es lo que significa el título: esto no hace justicia a la razón humana, el ser humano es más que esto, nuestra sabiduría, la sabiduría que alcanza nuestra inteligencia, se queda corta si nos quedamos en el paganismo o si nos quedamos fuera de Jesucristo. Eso es lo que está diciendo Tomás.
Se trata de hacer un planteamiento, un planteamiento valiente, sobre Jesucristo, sobre la Fe Cristiana, pero lleno de razones. Ésa es una obra que se llama la Suma Contra Gentiles. Pero la obra que a nosotros nos va a ocupar más, es la Suma de Teología.
Y para eso tenemos que comentar ¿Cómo entiende él la teología? ¿Para quienes es la teología? Y ¿Cómo opina él, cuál es el criterio de él para organizar esas toneladas de información que ya existían en su tiempo y que indudablemente no han hecho sino crecer, desde el tiempo de Tomas hasta nosotros? Eso es lo que tendremos que ver en nuestros siguientes programas, en nuestras siguientes ediciones de esta serie de la Suma Conversación.
Tenemos que entrar a comentar ¿Qué significa teología? Y ¿Por qué hacer teología? Y ¿Qué papel cumple la teología habiendo la ciencia, habiendo la reflexión de la filosofía? Esas preguntas y el esquema general, lo que podríamos llamar, las grandes líneas de esta catedral del pensamiento, es lo que tendremos que examinar en nuestros siguientes encuentros.
Estuvo con ustedes Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.