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Fecha: 20100128

Título:

Original en audio: 21 min.04 seg.

                                                            REVISANDO EN AUDIO

Yo pienso, mis hermanos, que si somos miembros de nuestra Iglesia Católica, por ese solo hecho, tenemos una deuda de gratitud con Santo Tomás de Aquino, a quien la Iglesia recuerda en este día.

Santo Tomás escribió varias obras llenas de sabiduría, entre las cuales la más conocida es la Suma Teológica, aunque una traducción mejor del título sería: “Suma de Teología”. La palabra "Suma" quiere decir como un compendio, como un estudio completo, amplio.

La Suma de Teología de Santo Tomás es como un recorrido por toda la fe; en ella, en esa obra, Santo Tomás estudia la existencia, los atributos, el misterio de Dios, su obra creadora, lo que nosotros somos como imagen de Dios, la providencia de Dios que sostiene el mundo; y luego, las obras humanas en cuanto son respuesta a Dios o negación de la obra de Dios.

Y ahí estudia Santo Tomás el fin de la vida humana, que es la felicidad en Dios; y luego estudia lo que son los hábitos, las virtudes, los vicios, las llamadas virtudes humanas, o sea:,la justicia, la prudencia, la templanza y la fortaleza; y las virtudes teologales, es decir, la fe, la esperanza y la caridad.

Estudia qué clase de influencia puede tener el demonio en nuestra vida y también cómo nos ayuda la Ley de Dios para superarnos y en qué consiste la obra de Dios cuando decimos que Dios nos da su gracia.

Y después de todo eso, estudia la vida de Nuestro Señor Jesucristo, empezando por el misterio más grande: la Encarnación, qué quiere decir que Cristo es Dios y hombre; y después de recorrer la vida de Cristo, sus misterios y qué significa eso para nosotros, mira cómo Cristo llega a nuestra vida a través de los sacramentos, entonces estudia el Bautismo, la Confesión, la Eucaristía. Pero ahí queda incompleta la obra.

Santo Tomás no alcanzó a terminar su obra, su obra más grande, la Suma de Teología quedó incompleta, avanzó bastante en el tema de los sacramentos pero quedó incompleto. Según el plan original, después del tema de los sacramentos seguramente venía el estudio de el final de la historia humana: el juicio final, el purgatorio, el cielo, el infierno.

Como nos damos cuenta en este rápido recorrido, la Suma de Teología, realmente, es todo un camino, todo un caminar por la fe nuestra. Santo Tomás estuvo trabajando en esa obra hasta el año 1273; pero la Suma de Teología no se volvió conocida ni popular en esa época. Nosotros, los dominicos, pronto empezamos a valorarla y a utilizarla, pero la Iglesia en su conjunto esperó mucho más.

Santo Tomás murió en 1274 y la Iglesia empezó a utilizar más y más de Santo Tomás, unos tres siglos después, en el siglo XVI. Para aquella época, en la segunda mitad del siglo XVI, se celebró una importantísima reunión de los obispos de todo el mundo de entonces, una reunión que tiene el nombre de Concilio, ese fue el Concilio de Trento, y ya en el Concilio de Trento hay una presencia notable de las enseñanzas de Santo Tomás.

También en el siglo XVI vivió un Papa muy santo, el Papa que instituyó la fiesta del Rosario, por cierto, ese Papa se llamaba Pio; ha sido canonizado y por eso es San Pío, pero como ha habido varios papas con el nombre Pío, este es Pío V. Curiosamente, en Colombia, eso se volvió un nombre, hay personas que se llaman “Píoquinto” así como en una palabra.

Pero ese Papa se llamaba Pío, el Papa Pío V, él fue quien instituyó la fiesta del Rosario con ocasión de la batalla de Lepanto. Como esa batalla sucedió un 7 de octubre, por eso la fiesta del Rosario cae el 7 de octubre ,y por eso octubre es el mes del Rosario.

Bueno, ese Papa era dominico, y cuando él fue elegido Papa, tomó varias decisiones, les voy a recordar tres. La primera, Pio V decidió conservar el vestido blanco que utilizamos nosotros los dominicos, y de ahí viene la manera como se visten los Papas, la sotana que utiliza el Papa es una versión modificada del hábito que tenemos nosotros, los dominicos, y esa costumbre viene desde el siglo XVI, la empezó Pio V.

Otra decisión que tomó este santo Papa fue llevar una vida de extrema sencillez y de mucha oración, precisamente por eso la gente reconocía su santidad. Pio V fue un hombre que vivió con extrema sencillez y con mucha oración. Es admirable por ejemplo, que con todas las ocupaciones que puede tener un Papa, él nunca dejaba de rezar el Rosario. Todos los días rezaba el Santo Rosario. Imagínese todo lo que tiene que hacer un Papa, pero este hombre siempre tenía tiempo para su Rosario.

En tercer lugar, Pío V es importante, porque él mandó a hacer una edición completa de las obras de Santo Tomás. Pío era, como ya dije, dominico, y nosotros los dominicos habíamos conservado y aprovechábamos las enseñanzas de Santo Tomás, pero eso quedaba como un tesoro únicamente para nosotros.

San Pío se dio cuenta que eso no podía ser así, que era necesario que estos tesoros de luz, que esta claridad de Santo Tomás iluminara a todos, y entonces él mismo ordenó que se hiciera una edición lo más completa posible y lo más segura posible de las obras de Santo Tomás, y se hizo una edición en el siglo XVI llamada “Piana”, por San Pío.

Ahí estaban los comentarios bíblicos de Santo Tomás, ahí estaban sus comentarios al gran filósofo Aristóteles, ahí estaban sobre todo la Suma de Teología, de la que ya he hablado, y también otra obra que se llama la “Suma Contra Gentiles”, que es también como una presentación de la fe pero en diálogo con los que no creen. Esa fue la edición que hizo San Pio, una edición muy completa.

Y a partir de ahí fue creciendo la importancia de Santo Tomás, porque una de las decisiones que tomó el Concilio de Trento es que los se iban a formar para sacerdotes, tenían que tener lugares especiales llamados desde entonces seminarios. Nosotros oímos hablar hablar aquí del seminario de Tunja. Por ejemplo, la mayor parte de los jóvenes que quieren ser sacerdotes en esta diócesis de Chiquinquirá, van al seminario de Tunja.

Sabemos que existen grandes seminarios, pues los seminarios no han existido siempre en la Iglesia, empezaron a existir con el Concilio de Trento. Entonces fue una cosa muy importante, una obra de la providencia divina que se le diera esa importancia, ese relieve a la formación, sacerdotal, y a la vez se destacara la enseñanza de Santo Tomás. Entonces Santo Tomás se vino a convertir como en maestro de muchos seminaristas, y así ha sucedido hasta nuestros días.

La mayor parte de los sacerdotes tienen un conocimiento, unos más profundo, otros no tanto sobre Santo Tomás, pero ha habido épocas en la Iglesia en que prácticamente toda la formación teológica de un sacerdote viene de Santo Tomás, por eso se le llama “el maestro de todos”. Imagínese el bien que ha hecho este santo que recordamos hoy, que ha sido como el formador de incontables, centenares, seguramente miles y miles de sacerdotes.

Santo Tomás de Aquino es prácticamente el único teólogo cuya enseñanza ha sido recomendada una y otra vez por los Papas, incluyendo Benedicto XVI, actualmente reinante, y su predecesor Juan Pablo II. En la época de uno de los anteriores, Pablo VI, se cumplieron los 700 años de la muerte de Santo Tomás, en ese entonces, en 1974, el Papa era, como dije, Pablo VI, y Pablo VI escribió un hermoso documento que se llama “Luz de la Iglesia”, Lumen Ecclesiae", en latín; y en ese documento Pablo VI recomienda, siendo Papa él, recomienda a todos la lectura, el estudio de Santo Tomás.

Algo así como un siglo antes, otro papa, -el nombre les va a resultar familiar-, León XIII, recomendaba también a Santo Tomás. Lo que hizo San Pío V en el siglo XVI, eso quiso hacer León XIII en el siglo XIX, ya casi llegando al XX.

León XIII declaró a Santo Tomás de Aquino Patrono de la educación católica; recomendó una vez más el estudio de Santo Tomás y ordenó que se hiciera una nueva edición, mucho más crítica, mucho más estudiada, de las obras de este santo; y de ahí viene una edición, la más segura que tenemos hasta este momento, una edición de las obras de Santo Tomás que se llama “La Edición Leonina”, por León XIII, en esa edición se está trabajando todavía.

Imagínese que León XIII vivió a finales del siglo XIX, ya vamos en el siglo XXI y todavía se sigue preparando tomo por tomo, página por página, la edición crítica de las obras de Santo Tomás, porque la Iglesia considera que ese tesoro tiene que quedar abierto a todos.

15....Yo sé que ustedes, la gran mayoría conocen y tienen acceso a Internet. En Internet se pueden consultar muchísimas cosas de Santo Tomas, no tengamos miedo a acercarnos a las grandes luces que Dios nos ha dado. Es verdad que hay pasajes de Santo Tomás que son difíciles de entender sobre todo los que tienen que ver con el misterio de Dios uno y trino, o sea, el misterio de la Santísima Trinidad y los pasajes que tienen que ver con la unión hipostática, es decir, con el hecho de que Cristo es una sola persona en dos naturalezas.

Esos pasajes, esas cuestiones son sumamente densas, son difíciles, pero no toda la obra de Santo Tomás es así: los comentarios bíblicos son de muy fácil lectura. Usted puede ir por ejemplo, a una colección de comentarios bíblicos que hizo el mismo Santo Tomás que se llama “La Catena Aurea”, es una hermosura, no es tanto una obra de él sino una recopilación que él hizo. Vaya a Internet y ponga entre comillas las palabras “Catena Aurea” y ahí encontrará ediciones en latín, en inglés, en español.

Hay que conocer a Santo Tomás, nosotros no podemos seguir siendo un pueblo que tiene una fe maravillosa pero que no la estudia ni la conoce y lo mismo la Suma Teológica, ustedes la consiguen fácilmente por lo menos en estos idiomas: latín, inglés, francés, español. Y eso está ahí en Internet y usted lo puede ver gratis allá en su casa y usted puede deleitarse… usted puede saborear esta gracia especialísima que Dios le dio a Santo Tomás.

El Catecismo de la Iglesia Católica, que fue promulgado por mandato de Juan Pablo II, ese que venden en todas las librerías católicas, utiliza abundantísimamente los escritos de Santo Tomás, ahí también está este hombre. Así que si usted lee, si usted utiliza el Catecismo de la Iglesia Católica, ahí también hay mucho de Santo Tomás.

Piérdale miedo a eso, uno no tiene por qué vivir asustado de la luz, asustado del estudio, de la formación, a veces uno como que se descalifica uno solito y uno dice: uy! Yo no voy a entender nada! Quien le dijo?. Vaya tomando algunos pasajes de Santo Tomás, y vera que lo puede leer, sobre todo esos los estudios que él hace de las virtudes humanas, de los vicios, de los dones del Espíritu Santo, la mayor parte de esas páginas las podemos leer y entendemos mucho y eso nos ilustra y eso nos permite vivir con mayor provecho nuestra fe.

Yo, mis hermanos, soy un gran deudor de Santo Tomás. Cuando ustedes escuchen algo que sea útil en mis palabras, casi con seguridad se debe a la Biblia por supuesto, a Santo Tomás de Aquino, dominico, o si no a una dominica que ustedes me la oyen mencionar mucho: Santa Catalina de Siena, que es también doctora de la Iglesia. La mayor parte de nosotros los sacerdotes no somos originales ni pretendemos serlo. Uno mismo ha recibido mucho y yo he recibido muchísimo de Santo Tomás y por eso lo recomiendo.

Que Dios Nuestro Señor, por intercesión de este gran santo, lumbrera de la Iglesia, nos permita apreciar mejor nuestra fe, conocerla y defenderla, porque si hay algo que me da pesar a mi es cuando la gente vende su fe por un plato de lentejas.

Cuando la gente deja la fe católica y se va a cualquier secta, o se vuelven ateos sin haber conocido nunca los tesoros que están dejando atrás… conoce tu fe, reactiva tu capacidad de leer. Leer no es únicamente para leer el periódico o para leer novelas o para leer la farándula; la lectura es sobre todo para que tu mente se ilumine, para que tu mente reciba la sabiduría de Dios a través de la Biblia, a través de santas lecturas y entre ellas, todo el mundo recomienda a Santo Tomás de Aquino. Que él interceda por nosotros para que nuestra fe brille con mayor claridad, y esa luz le haga bien a muchos más hermanos. Amén.