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Fecha: 19970823
Título: La doble belleza de Santa Rosa de Lima
Original en audio: 14min. 35 seg.
Queridos Amigos:
Celebramos hoy con toda la Iglesia, especialmente con la iglesia de América latina, a una santa: Rosa.
Ella se llamaba Rosa por nacimiento, y cuando quiso consagrarse a Dios, tomó el nombre de Rosa de Santamaría; era una mujer bien bella; la sociedad limeña de la época, indudablemente era reducida, como todas la poblaciones de la colonia, y en medio de esa pequeña población, sobresalía la belleza de Rosa de Lima.
No todos los santos son bellos, cosa que sirve de consuelo a muchos de nosotros, por ejemplo, el santo cura de Ars, no sólo tenía problemas intelectuales, sino tenía dificultades con su cara, pero esa cara resultó embellecida por la presencia de Dios, y por la obra de Dios, y siendo un rostro feito, tenía una gracia extraordinaria.
Santa Catalina de Siena tampoco era bonita, parece que tenía unos ojos grandes y bellos, pero el resto de la cara no ayudaba demasiado, no era muy bella, pero tenía otro género de belleza.
En cambio, en el caso de Rosa de Lima, parece que Dios quiso hacer una obra que fuera bella de cuerpo y alma. Una muchacha simplemente preciosa, en la cual el candor hacía lo que otros tienen que buscar a fuerza de maquillaje y cremas; la inocencia hacía lo que otros tienen que perseguir a base de joyas, y el amor a Dios hacía lo que otras tienen que adquirir con costosos perfumes. Esta es Rosa de Lima.
Rosa de Lima fue una seglar. Ella se consagró a Dios virginalmente, pero ella no vivía en un convento, ella vivió en su casa, llevó una vida extraña a nuestros ojos, conocida más bien de Dios.
Una vida de bastante penitencia, de mucha soledad y de mucha oración en su casa; pero como Dios cumple sus palabras y Él dijo: “El que se humilla será ensalzado; y el que se ensalza, será humillado” (véase San Lucas 10,14), pues, esta Rosa de Santamaría quiso esconderse, quiso ocultarse en su casa, y Dios quiso mostrarla, y bien pronto la santidad de su vida se dio a conocer en aquella sociedad.
Desde luego, sobra decir que las proposiciones afectivas, las proposiciones de noviazgo y de matrimonio abundaron, sobre todo, porque esta santa dejó esta tierra en la pura flor de la juventud.
Tenía la belleza candorosa de una quinceañera, o menos años; y sin embargo contaba, ya treinta y un abriles; murió muy jovencita, treinta y un años. Ella se consagró virginalmente a Cristo, de un modo particular, un modo que pertenece a la comunidad religiosa, a la que yo también pertenezco, por bondad de Dios, y en parte para vergüenza de mis ingratitudes y de mis incoherencias.
Rosa de Lima fue dominica, perteneció a la Orden de Predicadores. Esta familia religiosa nació en el siglo XIII por la predicación, la santidad, la oración, los sudores y las lágrimas de un sacerdote español llamado Santo Domingo de Guzmán.
Desde el principio de la obra en Santo Domingo hubo de todo; hubo sacerdotes, como por bondad de Dios, lo soy yo; hubo hermanos, es decir, religiosos no sacerdotes; hubo monjas de clausura, y hubo también personas, como lo fue Catalina de Siena, y como hoy estamos recordando a Rosa de Lima, que se consagraron a Dios en sus hogares, se ofrecieron virginalmente a Dios algunas de ellas, y constituían lo que en tiempo de Catalina de Siena se llamaban las mantellatas, y en tiempos de Santa Rosa de Lima se llamaban las terciarias, eran terciarias dominicas, porque pertenecían a la Orden Tercera seglar de Santo Domingo de Guzmán.
Cuando se reflexionan estas vidas, se sienten como una ráfaga de viento perfumado, qué bello pensar en una vida que sea bella y pura; que sea bella y santa, póngase a pensar usted, por ejemplo, ¿dónde encuentra uno belleza limpia, es difícil.
Un rostro bello en nuestra sociedad, ¿a qué suele estar unido? A mí me da un pesar, me da un dolor ver cómo, por ejemplo, la gran mayoría de las personas bellas, por citar una referencia, las llamadas reinas de belleza, vemos que las coronaron, y que la reina de belleza del año mil novecientos y tantos, pasa un año, pasa dos años, y que la reina no sé quién, posó desnuda no se dónde.
¡ayyy!, ¿para qué, hacen eso? Y que la reina no sé quién firmó contrato con no sé dónde; para eso te servía tu belleza, ¿por qué la belleza tiene que estar siempre vendida al comercio? ¿Por qué siempre tiene que ser la puerta para la pornografía, para la revista de no sé dónde, para la película de no sé dónde? ¿Por qué eso? ¿Por qué las bellas, por qué las bonitas, por qué se llenan de esa soberbia, de esa vanagloria? ¿Por qué será que son tan débiles ante las tentaciones del mundo?
¿Dónde encuentra uno personas bellas, que sean ese festejo de pureza? Resulta que Rosa de Lima era una de esas vidas, una de esas extrañas vidas. Decía, que uno siente como una especie de ráfaga de viento cálido y perfumado cuando se encuentra con una santa de estas, porque es difícil encontrar una santidad de este género, es muy difícil encontrar una persona que viva verdaderamente una vida virginal, una vida como esposa de Cristo.
En este sentido, la Iglesia tiene que mejorar mucho, mucho, y en muchos otros sentidos; resulta que en los orígenes de la vida religiosa, cada religioso vivía la espiritualidad de esposa de Cristo. Esto se acabó, en buena parte, hoy la mayoría de las religiosas sienten que simplemente es práctico el no casarse, práctico para poder dedicarse a trabajar con toda la gana; bien hermoso, ver una religiosa que trabaja, y que trabaja, y además, da trabajo.
Bueno, muy linda. Hermoso ver una religiosa que trabaje, pero la espiritualidad de esposa de Cristo, ¿quién la tiene? Hoy a las religiosas se les olvidó, a la mayoría de las religiosas se les olvidó eso, y qué hablar de nosotros religiosos, que en buena parte, parece que nos hubiéramos dedicado al oficio ministerial, y se nos ha olvidado que Cristo tiene también delicadezas en su Corazón, que tiene mensajes para decir a cada alma, y que esos mensajes se pierden.
En el mejor de los casos, muchos de nosotros somos como obreros de Cristo, obreros; y aquí ya no hablo solamente de sacerdotes y religiosos, la mayoría de los bautizados funcionamos como obreros de Cristo.
Oiga, ¿quién tiene tiempo para oír el palpitar del Corazón de Jesús? ¡Pero, tiempo para eso! Es que orar no es solamente decirle al Señor, “Señor, protégeme y que me salga bien este negocio, y que no me tumben aquí”, eso no es solamente, ni tampoco es, aunque ya sería mejor, "Señor, te agradezco mucho todo lo que me haz dado, te agradezco…", sí sí, pero la conversación que se tiene con un amigo, ¿quién la tiene con Cristo? Voy a ser una pregunta fea: ¿quién le pierde tiempo a Cristo?
Perderle tiempo a Cristo, pasar las horas con Él, con Él. ¿Quién le pierde tiempo a Él? Estar con Él, conocer qué le duele a Cristo, Por qué sufre, qué le alegra.
Rosa de Lima vivió esto intensísimamente, se llegó a convertir en casi un espectáculo en Lima, casi un espectáculo. Los días que se exponía el Santísimo Sacramento, allá en la iglesia, por ejemplo, en la iglesia de los dominicos de Lima, Rosa de Lima fácilmente pasaba cuatro o seis horas orando.
Bien, yo no estoy diciendo que eso se pueda con las solas fuerzas humanas; ahí hay una bendición, hay una unción del Espíritu. A la gente le parecía casi un espectáculo ir a ver cómo esta mujer, cual si fuera una estatua más, y ya era una santa, se quedaba inmóvil, arrobada en contemplación. Claro que algún chistoso dirá: “No, lo que pasa es que ella se dormía, y había aprendido a dormirse sin cabecear”, no faltará el que diga eso.
Pero resulta que cuando ella salía de su oración, por las palabras se conocen los corazones, y uno cuando oye hablar a una persona, uno sabe si cuando ora, ora, o si no ora; uno sabe, si ora de verdad o no ora; eso se sabe.
La oración se conoce en la palabra, hermanito, y resulta que Rosa de Lima, con su cara de niñita, y con su miradita, y con su ternura, tenía la capacidad de lograr unas conversiones, ¡válgame Dios! ¿Sabe cuáles eran las conversiones más grandes que lograba Rosa de Lima? Las conversiones más difíciles, ¿y sabe cuáles son las más difíciles? ¡Las de los sacerdotes!
Lograr que se convierta un sacerdote, eso es una maravilla, y Rosa de Lima lo lograba. Rosa de Lima tenía la capacidad de volver a enamorar de Dios los corazones que se habían alejado, incluyendo los corazones de varios sacerdotes.
Rosa de Lima recibió dones maravillosos del Espíritu Santo, por ejemplo, en más de una ocasión, conocía la conciencia de las personas, un don del Espíritu Santo, para ayudarlos en la conversión, entonces le decía a la persona: “Mira, conviene que corrijas tal o cual cosa”, con una dulzura digna de su belleza y digna de la gracia de Dios; tenía esa capacidad, tenía ese don de Dios.
Mucha gente le tiene miedo al diablo, le tiene miedo al demonio, ¡el demonio le tenía miedo a Rosa de Lima!, donde entraba Rosa de Lima a una casa, el demonio temía, temblaba, huía a ella; lo mismo que a otra gran santa, Inés de Montepulciano, les sucedía que hacían exorcismos; con su sola presencia, llegaba la santa y el demonio temblaba, y se iba. Son las obras de Dios.
Bueno, alguien dirá, hermosa la vida de esa Santa, sí, muy bello y muy perfumado ese perfume, pero resulta que yo soy casado, yo soy casada, tengo hijos, soy separada, o soy separado, soy viudo.
Estas vidas no son solamente ejemplos de virginidad; en ella, toda la Iglesia puede contemplar cómo hemos de ser ante Cristo; son vidas excepcionales, arrebatadas de amor; en ellas, en esas vidas, podemos contemplar cómo ha de ser la Iglesia, y de alguna manera, lo que estos santos y estas santas, especialmente estas santas vírgenes, inspiran en nuestro corazón es para que nuestra alma aprenda también a permanecer como una perpetua enamorada de Cristo.
Por favor, no sólo negocios con Cristo, no sólo negocios, ni sólo agradecimientos. Acuérdate de tratar a Jesús como el gran amigo, y además te conviene; si vas a pasar la eternidad con Él, vete haciendo amigo suyo, ¿no te conviene ir conociendo, más o menos, cómo es la situación allá? No se sabe cómo serán las calles, avenidas y barrios en el cielo, estoy hablando en metáfora; pero qué tal te toque una vecina de estas.
Hay que ir conociendo el vecindario, nos vamos a mudar para allá, hay que ir sabiendo cómo es el vecindario, qué clase de gente está, y las vírgenes inspiran eso en nuestros corazones.
Demos gracias a Dios en esta celebración de Rosa de Lima, imploramos a Cristo Nuestro Señor, y que la intercesión de Rosa, nos dé pasión por la Eucaristía, corazón de Iglesia y una vida recta, que le guste a Nuestro Creador.
Amén.