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Fecha: 20120125
Título: Toda eleccion que Dios hace de una persona implica tambien una mision que ella debe realizar
Original en audio: 4 min. 28 seg.
Creo que el Apóstol más conocido de todos es San Pablo, lo cual tiene una dosis de gracia o de suave ironía, porque resulta que no pertenece al grupo de los Doce. Los Evangelistas, por ejemplo, en el capítulo tercero de San Marcos nos cuentan que Jesús eligió a doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar. Y a esos doce los llamó Apóstoles; pero curiosamente, quien va a realizar mejor lo que significa ser apóstol, va a ser uno que no fue de ese grupo de los doce primeros.
El mismo Apóstol San Pablo tiene conciencia de ese llamado extraordinario que Dios le ha dado, Pablo tiene conciencia de cómo ha sido una especial misericordia de Dios.
Qué bueno leer en este día, por ejemplo, el capítulo primero de la Primera Carta a Timoteo, o también, el texto que nos ofrece la liturgia, el capítulo noveno de los Hechos de los Apóstoles. Porque lo que en realidad destaca en la conversión del Apóstol, que es la fiesta que tenemos hoy, lo que destaca es la enorme misericordia de Dios, y también cómo esa misericordia no se vierte únicamente en un corazón, sino que quiere, a través de él, llegar a muchos otros.
En este sentido, la conversión de Pablo es emblemática, no es sólo una bondad para una persona, sino es una bondad que, a través de una persona, llega a miles y miles de personas. De hecho, cada vez que en la liturgia tú escuchas: "Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo", tú, lo mismo que yo, nos estamos beneficiando de esta fiesta, nos estamos beneficiando de la conversión, nos estamos beneficiando de la gracia que él recibió; la recibió él, pero no la recibió sólo para él, la recibió para distribuirla.
Como lo hemos comentado en otras ocasiones, esta parece ser ley en la Sagrada Escritura: la elección tiene una misión. Dios no elige a la gente únicamente para darle privilegios y ponerle más medallas, no; cada elección tiene una misión, y esa misión, a imagen del gran misionero que es Cristo mismo, siempre implica donación, implica dar de sí mismo.
Fíjate en el caso de la Santísima Virgen, podemos decir que es la vocación humana más alta, más excelsa, pero esa elección tiene una misión: es Madre del Mesías, con todo lo que eso implica de donación. Especialmente al pie de la Cruz, vemos cómo María tiene que dar todo de sí misma, y lo da, y lo da con amor. Lo mismo Pablo, elegido de modo tan misericordioso, pero a la vez puesto en camino para una misión, y en esa misión este hombre tendrá que desgastarse, tendrá que entregarlo todo, hasta la propia vida.
Que el Señor haga brillar el sol de su misericordia en nosotros para que nos podamos reconocer elegidos y podamos, como Pablo, ponernos a su servicio y entregarnos a la hermosa causa del Evangelio.