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Fecha: 20010425

Título: Para llegar a la gran predicacion tenemos que pasar por la soledad de Cristo

Original en audio: 24 min. 32 seg.


Queridos Hermanos:

Estamos celebrando la fiesta del evangelista Marcos. En la Biblia su escrito es el segundo de los Evangelios, como sabemos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Marcos no conoció directamente a Jesucristo, pero sí fue ayudante en alguna misión de San Pablo y luego estuvo mucho tiempo con el Apóstol Pedro en la ciudad de Roma.

Como lo dice de modo simbólico el final de la Carta que hemos escuchado en la Primera Lectura, dice Pedro: "Os saluda la comunidad de Babilonia" 1 Pedro 5,13.

Los cristianos de aquélla época llamaban a Roma Babilonia porque era el lugar central, era la capital, era la fuente de todo el paganismo y de toda la idolatría del Imperio que se llama Romano, y Pedro estaba ahí en Roma y junto a Pedro estaba Marcos.

Entonces los cristianos llamaban a Roma Babilonia, porque así como en el Antiguo Testamento el pueblo de Dios fue llevado a destierro a Babilonia, la tierra de los enemigos de Dios, la tierra de los idólatras, así también Pedro y aquellos cristianos del siglo primero, estaban ahí dando testimonio, resistiendo, testificando de Cristo en la capital del mundo pagano, y por eso la llamaban Babilonia, esa es Roma y ahí estuvo Marcos.

Marcos predica, entonces, teniendo muy cerca la voz de los dos grandes testigos de Cristo, los dos Apóstoles más grandes, si se puede hablar de tamaño entre los Apóstoles, Pablo y Pedro, a ambos y sobre todo a Pedro, lo trató Marcos.

El testimonio de San Marcos escrito en su evangelio es un tesoro inagotable para la Iglesia; las palabras de este Evangelista ya han recorrido siglos y siglos, y cómo es de bello pensar que Dios nos permite también a nosotros hoy escuchar esas palabras.

El Evangelio atraviesa las culturas las barreras de la lengua, las barreras del tiempo; el Evangelio se difunde poderosamente, y desde esos años primeros hasta nuestros días, llega y seguirá llegando; nosotros nos iremos de esta tierra y Dios seguirá propagando la fuerza del Evangelio, la fuerza de las palabras de estos evangelistas también.

Hoy es un buen día para hablar sobre las características más sobresalientes del evangelio de Marcos. Bien sabemos que los evangelios no son exactamente biografías, en el sentido que nosotros entendemos de la palabra hoy, como hacer una biografía de Simón Bolívar, no son biografías.

Los Evangelios son testimonios, y así como pasa también en nuestro tiempo, los testimonios son como reflectores, como luces que nos ayudan a ver un aspecto de Cristo.

Aquí por ejemplo, en esta iglesia hay muchas luces, si nosotros dejáramos sólo las del lado derecho, entonces veríamos una parte de esta imagen de Cristo, si dejáramos sólo lo contrario entonces veríamos otra parte, son distintas luces.

Y cada testimonio sobre Cristo nos ayuda a ver algo de cristo. Cristo, por decirlo así, infinito, Cristo no se acaba nunca; Cristo es inagotable, pero cada testimonio nos ayuda a ver un poquito más de Cristo, y entre todos los testimonios hay cuatro que son importantísimos, que son normativos y esos son los cuatro Evangelios.

Uno de esos es el de Marcos, y por eso hoy queremos decir algunas palabras sobre cuáles son las particularidades de este reflector, es decir, qué nos ayuda a conocer de Cristo el evangelista Marcos.

El propósito de esta reflexión es que nosotros tomemos en casa los santos Evangelios y busquemos a Marcos y nos hagamos un propósito de leer a Marcos, no es largo, este evangelio es el más corto de todos, tiene sólo 16 capítulos. Si usted se propone leer dos capítulos por día, más o menos en una semana usted ha leído todo el evangelio de Marcos.

Pero yo quiero darle unas claves, algunas pistas y también quiero darle ánimos para a leer a San Marcos, teniendo en cuenta las peculiaridades de este evangelista.

Lo primero que nos llama la atención de Marcos es que, comparado con otros Evangelios, tiene menos palabras de Jesús.

Mateo nos ofrece largos discursos de Cristo, Lucas nos cuenta más que nadie muchas parábolas de Cristo, Juan nos recuerda y trae ante nosotros muchísimos discursos de Cristo; Marcos es el Evangelista que tiene, proporcionalmente, menos palabras de Cristo, claro, Cristo predica en el evangelio de Marcos, pero sobre todo actúa.

Esta es la primera peculiaridad de Marcos, es un Cristo en acción, Cristo actuando, Cristo obrando, podemos decir que Marcos, sobre todo, nos ayuda a descubrir qué es lo que hace Cristo cuando llega a una vida.

Marcos nos muestra testimonios sencillos, pero tan elocuentes de ese poder de Cristo para llegar a la vida humana y para transformar la vida humana. Enfermos que se sanan, posesos que son liberados, pecadores que son perdonados, multitudes que son amadas, gente que es compadecida, cinco cosas.

¿Qué es lo que hace Cristo? Enfermos que son curados, posesos que son liberados, pecadores que son perdonados, multitudes que son alimentados y gente que es compadecida. ¿Cristo quién es, de acuerdo con esto? Cristo es aquél que trae salud al que está enfermo, liberación al que estaba poseído, perdón al que se encontraba en pecado.

Cristo es aquel que alimenta a la multitud, Cristo es aquél que se compadece de la gente, Cristo en acción, Cristo obrando, Cristo vivo ante nosotros haciendo su obra, eso es lo que nos presenta el Evangelista Marcos.

Que otra cosa podemos decir, ¿qué otra particularidad tiene Marcos? éste es también el evangelista que nos muestra de una manera mas dramática pero también mas fecunda, la soledad de Cristo.

Cuando empieza el Evangelio, Marcos no nos habla de la infancia del Señor, de la infancia de Cristo nos hablan Mateo y Lucas, cuando empieza el Evangelio de Marcos empieza con el bautismo, lo que llamamos la vida pública de Cristo y la vida pública de Cristo después de las tentaciones, es una vida de grandes multitudes, mucha gente.

Pero a medida que uno va leyendo, Cristo se va quedando solo, hasta que llega un momento cuando apresan a Cristo en el Huerto, dice San Marcos: "Y abandonándole, huyeron todos". San Marcos 14,50.


Al principio mucha gente se va yendo hasta que queda Cristo solo, y así solo, Cristo entra en la gran noche, en la gran soledad de la Cruz y muere, pero resucita, y el Cristo resucitado, según escuchamos en el pasaje del evangelio de hoy, es el que les dice los Apóstoles: "Bueno, ahora vayan prediquen el Evangelio a toda la creación" San Marcos 16,15.

Es decir que el evangelista Marcos nos presenta un proceso como una gran X, Cristo empieza con mucha gente, pero la gente se va, se va acercando la Pasión y la gente se va y queda Cristo solo; pero luego Cristo, con el poder de su Resurrección convence a los discípulos, con el poder de su Espíritu los envía, y eso se va agrandando hasta abarcar a toda la creación.

El evangelio de Marcos nos presenta la obra de Cristo como una X gigantesca, multitudes que dejan solo a Cristo, Cristo que sufre en una soledad muy particular y luego el poder de la Resurrección que abre el mensaje para toda la Creación.

Esta es una particularidad que tiene Marcos, nos presenta así a Jesucristo, y bueno, ¿eso qué nos dice a nosotros? Lo primero que dijimos fue que Marcos nos presenta a Cristo en acción, eso tiene mucho que ver con nosotros.

Pero eso otro que decimos, ese modo de hablar de la soledad de Cristo, ¿qué nos dice a nosotros? Nos dice muchas cosas, por ejemplo, nos dice que el verdadero discipulo de Cristo tiene que saber pasar por la soledad de Cristo.

El verdadero discípulo de Cristo va a padecer en algún momento lo que padeció Cristo, el verdadero discípulo de Cristo tiene que saber que hay como tres momentos: un momento de la gran multitud, un momento de la gran soledad y un momento de la gran predicación, y hay que pasar por los tres momentos.

La gran multitud, ¿cuándo llega? Cuando hay la sanación, la liberación, el alimento, el anuncio de la misericordia, mucha gente. Pero luego hay que pasar a la gran soledad para llegar a la gran predicación.

A veces uno quiere hacer trampa, y yo dije que era como una X, y uno a veces quiere pasar de las grandes multitudes al gran testimonio y a la gran predicación, y no es cierto, los grandes santos, los grandes testigos, los grandes apóstoles siempre han tenido que pasar por la gran multitud, por la gran soledad para llegar a la gran predicación, y eso se ve en todas las vidas, también nosotros tenemos que pasar por eso.

Hace poco me decía una señora que ella veía un punto débil en su vida cristiana, me decia: "Cuando me siento sola, me siento incapaz de orar; si estoy con otras personas, si estoy en un grupo, si estoy en una Misa, en fin, si estoybien acompañada, entonces me salen las palabras y me siento en unión con Dios; pero en la soledad de mi casa, en la soledad de mi trabajo, en la soledad de mis problemas me cuesta mucho trabajo orar".

A esa mujer le gustan las grandes multitudes, ¿a quién no le gustan? Y le gustaría ser un gran testigo del Evangelio; pero ella, lo mismo que muchos de nosotros, siente miedo de pasar por la gran soledad. Cuando todos se van, cuando no existen tantas cosas que nos animan a orar, ahí es cuando toca acompañar a Jesús, y a mí me parece que ahí es donde nosotros fallamos.

Me parece que por estar haciéndole el quite a ese puntico de la gran soledad, por eso es por lo que nosotros nos espantamos; nuestro crecimiento espiritual se estanca ahí, cuando llega la hora de la gran soledad.

Lo mismo pasa con los niños o con los jóvenes, ¿cuál es la gran soledad para un joven? Tener que ser distinto que sus compañeros de colegio o que sus compañeros de la universidad. Ser distinto es quedarse solo y eso es duro.

Pasar por la gran soledad en un joven ¿qué es? Arriesgarse a ser diferente, sabiendo que se va a perder de muchas cosas que seguramente le atraen muchísimo, eso es duro. Pasar por la gran soledad, la indiferencia, la burla, la agresividad del mundo, también hacen que sintamos a veces en una gran soledad y en esos momentos es fácil dar paso atrás.

Pregunte usted, por favor, cuando haya conocido personas que estuvieron en grandes acontecimientos y en grandes multitudes, pregúnteles por qué no volvieron, y usted encontrará que siempre la razón es que esas personas tuvieron que llegar a una gran soledad y entonces se asustaron y se echaron para atrás.

Lo mismo que le pasó a Pedro, como lo cuenta el Evangelista Mateo, es otra manera de contar esta misma historia. "Pedro estaba en la barca, Cristo caminaba sobre el agua: "Si eres tú, manda que vaya a ti caminando sobre las olas" San Mateo 14,28, y Jesús le manda, y entonces Pedro empieza a caminar.

Esa barca donde estaban los otros discípulos es el lugar de la gran multitud, ahí está acompañadito, pero Cristo me manda que camine sobre el agua, y Pedro empieza a caminar y dice el Evangelista: "Sintiendo la fuerza del viento y de las olas, se sintió solo: ¡Sálvame, Señor!" San Mateo 14,29, asi nos pasa a nosotros.

Siempre hay un momento en el que Cristo te va a sacar de la barca, ¿cuál es tu barca? Es donde tú te sientes cómodo, seguro y protegido, pero Cristo dice: "Tengo que sacarte de esa barca; tú tienes que aprender a caminar sosteniéndote solo en mi amor, en mi palabra".

Pedro no pasó el examen y se hundió: "¡Sálvame, Jesús!" San Mateo 14,29, se acercó, y lo levantó, y lo devolvió a la barca.

Hermanos míos, esta es la otra peculiaridad, que quería contarles de Marcos.

¿Qué hemos aprendido hoy entonces? Pues que Marcos es un gran testigo de Jesucristo, que recibió su testimonio, sobre todo de la predicación de los Apóstoles, y que hay dos características de este Evangelista: primero, que nos presenta a Jesús en acción, más que palabras nos presenta hechos; y segundo, que es el Evangelista de la soledad de Cristo.

Yo creo que Marcos es una lectura recomendada para personas que están sufriendo separaciones, por ejemplo, porque su matrimonio no funcionó, porque se quedaron viudas, porque sus hijos se fueron, porque los años pasan y los amigos no vuelven, o por cualquier razón.

Todo aquel que sienta azotado por el viento frío de la soledad tiene una buena lectura en Marcos, porque es el Evangelista de la soledad de Cristo y nos va a enseñar, con esos testimonios que nos trae ese Evangelio, a dar el paso.

Solos, no podemos vivir nuestra soledad, solos, no podemos pasar por la soledad, pero acompañados por el Espíritu de Jesucristo, por la palabra de Cristo, por la mirada de Cristo, por la fe de Cristo, llegará un día en que podremos pasar por ese puntico terrible de la soledad.

Y cuando pasemos por ahí y salgamos por el otro lado, entonces viene la gran predicación, ahí es cuando se puede hablar en primera persona con convencimiento, como dice la canción: "Y aunque todos me digan que eso no es verdad, yo lo siento en mi vida..."

Ahí es cuando se puede hacer la gran predicación, que si me quedo solo, ya no será la primera vez; y si me quedo solo, no estoy solo, el Padre Dios está conmigo, Cristo, mi Señor, está conmigo, su Espíritu de amor está conmigo.

No estoy solo, voy con Él, y aunque pase la soledad, aunque llegue el dolor, aunque me abandonen todos, estoy con Él, vivo con Él, y con Él, sostenido por Él y alimentado por Él, puedo predicar, dar testimonio y puedo anunciar a toda la creación que Él es el que vive, Él es el Señor.

Amén.