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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 1990101

Título: El poder de las bendiciones

Original en audio: 19 min. 49 seg.


Queridos Hermanos:

No hay que creerle todo a las encuestas, pero a veces son indicativas, sobre todo, de los temores, de los miedos de las personas.

Hace poco una encuesta daba el siguiente resultado: que casi la mitad de los entrevistados, de los encuestados creían que el año 1999, –año que está empezando en estos momentos-, iba a ser peor que el año 1998. Mucha gente piensa que la economía, la familia, la Iglesia, van de mal en peor.

Muchas personas sienten desesperanza, sienten vacío. Hay una palabra tomada de la religión Hindú que expresa este sentimiento, es la palabra karma. Un karma es como el destino de una persona, es como una especie de maldición que pesa sobre una persona o sobre una familia.

Entonces, hay gente que utiliza la palabra karma, incluso, de un modo chistoso, de un modo jocoso. Por ejemplo, entra alguien a un nuevo trabajo pero una vez más hacen recorte de personal y la persona, este sujeto, queda de nuevo desempleado y dice: “Este es mi karma”, es como un peso que tiene esa persona.

Un karma es como una maldición, y yo creo que muchas personas sienten que sobre sus vidas pesa como una especie de maldición.

Hay papás que miran con tremenda angustia, con terrible angustia, cómo los hijos van creciendo y no se organizan bien, se les van casando y se les van separando, se van graduando y van quedando desempleados. Y entonces las personas sienten que además de las fuerzas racionales, además de las fuerzas de la razón y de la lógica, hay otras fuerzas oscuras que también actúan.

Por eso muchas personas sienten que sobre ellas pesa como un karma, como una maldición, como un maleficio.

Esto, cuando se dice aquí en la iglesia, con todas las luces prendidas, parece que fuera un tema de niños, pero resulta que si usted se va a las librerías y si usted consulta las publicaciones periódicas, las revistas, por ejemplo, de circulación nacional, revistas semanales, se encuentra una cantidad de ofertas para la suerte.

Y hay que hacerse solamente esta reflexión, en una revista como puede ser "Semana", "Cambio 16", "Aló", "Cromos", o lo que sea, hombre, sacar una media paginita de un aviso, eso es un dinero, eso cuesta su dinero.

De modo que si una persona se saca un aviso de cuarto de página para ofrecerte la cruz mágica que te va a transformar la vida, esa persona tiene que estar ganando mucha plata con eso, porque si no, no pagaría un aviso de ese tamaño en algo que es tan costoso.

Y si esa persona está ganando ese dinero, quiere decir que hay mucha gente que le está comprando eso, y si hay mucha gente que le está comprando eso, y si la oferta es para que le mejore la suerte, quiere decir que muchísimas personas sienten que tienen muy mala suerte, que son unos desgraciados, que son unos malditos y que sobre ellos pesa un terrible karma.

Hay mucha gente que está sintiendo esto, si no, no sería buen negocio eso, y resulta que casi todas las revistas que uno se encuentra tienen propagandas de eso, de objetos que tienen poderes magnéticos, piedras, metales, artículos, rituales, cursos, lo que sea, para mejorar la suerte.

La primera lectura, que me interesaba tanto que nos quedara así clarito, clarito, que nos quedara bien claro a todos, habla de una bendición. Nosotros oímos de mala suerte, de karma, de maldición. La Biblia, en cambio, nos habla de una bendición y de cómo bendecir a las personas. De manera que uno de los propósitos hermosos que podemos hacer en este año que empieza es que vamos a aprender a bendecir.

Sabemos, o por lo menos tememos las maldiciones, ¿qué tal aprender a bendecir? Vamos a mirar brevemente esta bendición que se encuentra en el capítulo sexto del libro de los Números. De todas las cosas que se pueden meditar en un primero de enero, hoy quiero yo hablar sobre estas bendiciones.

En otra celebración, depronto podemos predicar, o ustedes pedirán una predicación sobre otro tema, yo hoy quiero terminar mi reflexión hablando sobre las bendiciones. Ordena Aarón a sus hijos, que cuando vayan a bendecir digan estas palabras, y viene la manera de bendecir.

¿Sabe una cosa? Yo, de niño, recibí muchas bendiciones, y yo creo que yo soy una persona bendita, yo creo que yo soy un bendito, un bendecido, y yo creo que he recibido tantas bendiciones de Dios, de mi familia, de mis amigos y de la Iglesia, que yo no le tengo miedo a las maldiciones, ni a los maleficios, ni a la mala suerte, ni al mal de ojo, ni al mal agüero, un poco al mal de estómago sí.

Entonces, yo he sido bendecido y yo soy testigo del poder que tienen las bendiciones, y por eso los invito a ustedes a que se dejen, a que se salgan del mundo de las maldiciones, ese mundo oscuro de creer que pesa sobre uno la mala suerte, que nunca se le dan las cosas, que uno está salado, que este mundo es una porquería, que su destino está escrito.

Yo lo invito a usted a que experimente la fuerza de la bendición, a que empiece este año experimentando la fuerza de la bendición. Quiero invitar a los papás a que bendigan a sus hijos, bendígalos, muchas veces y de muchas maneras.

En otra predicación les compartía que mi papá, cuando nosotros éramos bebitos, -yo era un bebé morenito, un poco rollizo-, mi papá nos bendecía los pies. Él se inventó una oración parecida a esta que está en el capítulo sexto del Libro de los Números, y él nos bendecía los pies a nosotros, y él decía en su oración, pidiéndole a Dios, que guiara esos pies y que guiara esos pasos.

Tan bien le resultó, que mire mis pasos hasta dónde fueron a dar, aquí estoy recorriendo las sendas del Evangelio, aquí estoy gastando mis pies y mis fuerzas por Jesucristo; la bendición de mi papá me hizo mucho bien.

Mi mamá nos bendecía también a nosotros, cuando nosotros estábamos enfermos, además de darnos Mejoral, -“porque mejor mejora Mejoral”-, además de darnos Mejoralito, además de darnos remedios, mi mamá nos bendecía, ella rezaba el Credo sobre nosotros y trazaba la señal de la cruz sobre nosotros.

Las bendiciones de los papás tiene una fuerza inmensa, tienen una gracia inmensa, no es un asunto mágico ni mucho menos, lo que sucede es que la bendición crea una unión profunda en el amor más fuerte entre dos personas, el amor más fuerte del universo es el amor de Dios, y una bendición es unir tu amor y mi amor, tu corazón y mi corazón en el amor más fuerte del universo. Por eso las bendiciones traen tanta vida, traen tanta gracia.

Hoy hay muchas parejas o por lo menos un buen número de parejas de novios que están experimentando las bendiciones, van donde un sacerdote y le piden al sacerdote que bendiga a cada uno y que bendiga el noviazgo. ¡Qué hermoso vivir el noviazgo de otro modo!

Porque desde el momento en que un muchacho va con la niña a la que ama, va donde un sacerdote, se postra en oración, le pide a Dios misericordia, la entrega, el sacerdote, hace una oración por esa niña, esa niña ya no va a ser solamente un objeto de pasión.

Claro que es una mujer y es bonita y le gusta mucho a él y no va a dejar de gustarle por eso, pero ella adquiere una profundidad de persona, ella es amada por Dios, y es muy distinto juntarse a un manojo de células o juntarse a una mujer bendecida. Las bendiciones nos hacen mucho bien.

Bendecir nuestros trabajos. Cuántas veces cuando las personas viven terribles fracasos, uno hace una pregunta elemental: "-Usted, este camino, este trabajo, esta profesión, ¿se lo encomendó a Dios?" "-¿A quién?" "-A Dios." "-¿Usted le pidió a Dios luz cuando iba a escoger su carrera?" "-No, yo no pensé en eso". "-Y cuando usted iba a escoger esposo o esposa ¿le pidió a Dios que lo iluminara?" "-No, yo no pensé en eso".

"-Y cuando fue al trabajo que ahora tiene ¿le pidió a Dios que le abriera el camino?" "No, yo no pensé en eso". "-¿Y ahora que está bien vaciado en quién piensa?" "-En Dios". Esa es la vida de uno, esa es la realidad de uno, cuando uno ya ha recibido palo por los cuatro costados, entonces uno empieza a ver que la vida puede ser distinta, entonces uno empieza a pedirle a Dios que bendiga los pasos de uno.

La persona que piensa que su camino es el matrimonio, pídale a Dios desde ya, dígale una oración como esta_ "Señor, en algún lugar debe estar esa patojita, sólo tú sabes donde ella existe, bendícela, bendícela donde quiera que se encuentre, y permite, Dios mío, que nos encontremos en el momento preciso y en el lugar preciso".

Mira, esto hace que desde el principio la relación tenga otra cara, que desde el principio tenga una finalidad y una luz distinta.

Los que ya están casados, antes de engendrar, hagan oraciones como las que aparecen en el Libro de Tobías, díganle a Dios oraciones como estas: "Señor, nuestro amor de pareja va a ser fecundo, creemos que tú nos puedes regalar vida, desde ya te pedimos que des tu más entrañable bendición a esta criatura, para que desde el primer momento cuente con tu protección y con tu ayuda", la vida se vive de otro modo así.

Mire el texto de esta bendición “Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor te muestre su rostro radiante y te trate con bondad. Que el Señor vuelva a ti sus ojos y te conceda la paz” Números 6,24-26.

Búsquela, esto está en la Biblia que usted tiene en su casa, capítulo seis del libro de los Números, si usted tiene un computador, escriba en su computador esta bendición, sáquela, imprímala y bendiga a la gente que entre a su casa.

Si usted tiene un enemigo, a veces uno tiene enemigos, eso no es de extrañarnos, Jesús dijo que oráramos por los enemigos, quiere decir que uno puede tener enemigos. Cuando usted tenga un enemigo ore con estas palabras, usted, por ejemplo, allá encerrado en su pieza, toma el libro de los Números capítulo seis, versículo veintidós y veintitrés-.

y usted piensa en su enemigo y empieza a orar por él y dice “Señor, te pido que se cumpla tu voluntad en esta personas, te la entrego a ti, no le he hecho daño a nadie y no quiero que nadie me haga daño”.

Y luego, como mirando en su mente a esa persona, usted le dice estas palabras: "Fulanito de tal, enemigo mío, no nos hemos entendido, nos hemos hecho mucho daño", y le dice estas palabras: “Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor te muestre su rostro radiante y te trate con bondad” Números 6,24-26.

Esto es maravilloso, prueba de que esto es maravilloso yo les puedo dar. Todos sabemos que de las cosas más complicadas en esta tierra son los triángulos amorosos, una persona que entró a dañar un matrimonio.

Yo le cuento que mi mamá es una mujer muy buena, ella no nos acompaña esta noche, ella es una mujer muy buena, ella cree mucho en Dios y ella bendice mucho mucho a mucha gente, y eso es muy bueno, eso nos ha hecho mucho bien a todos.

Una vez una amiga de mi mamá, tenía la angustia de ver que el matrimonio estaba en peligro porque parece que había otra persona que andaba rondando por ahí, ¿y cuáles eran los consejos que recibía esta amiga de mi mamá? Los unos decían: "Mándele pegar", los otros decían: "Insúltela", los otros: "Hágale un hechizo", los otros: "Sepárese", así sucesivamente.

Mi mamá le dio el consejo más extraño a esta mujer, le dijo: "¿Sabe qué vamos a hacer usted y yo? Probablemente esa mujer que está entrando en su matrimonio es culpable, probablemente es una enemiga suya, vamos a orar por ella, porque Jesús dice que oremos por los enemigos". Y mi mamá se ha puesto a orar con la amiga, se ha puesto a orar por esa mujer, pidiéndole a Dios que la tratara con bondad.

Claro, imagínese usted sabe lo que son esos problemas de pareja y lo que estaba sintiendo esa amiga, ciertamente, no sentía ganas de orar, y le temblaban las manos y decía: "Hombre, ¿hacia dónde volteará los ojos cuando yo la esté estrangulando?". Eran más o menos los pensamientos que ella tenía, pero mi mamá insistió: "Hay que orar por ella".

Y se pusieron a orar y a orar y a decirle a Dios que le diera a esa mujer lo que ella estaba necesitando, para que nunca dañara un matrimonio que era bendecido por Dios.

Pero claro, esto vale para los matrimonios bendecidos por Dios, porque no le vamos a pedir a Dios que defienda cualquier cosa, esto no vale para los arrejuntados, amancebados y demás hierbas, no vale.

Entonces mi mamá se puso a orar con la amiga: "Pidámosle a Dios que defienda el matrimonio y que trate con bondad a esa mujer". Oigame, santo remedio. Es que las oraciones de mi mamá, –no porque sea mi mamá-, son benditas, santo remedio. Esta mujer fue encontrando su propia paz, se apartó, formó un hogar muy lindo y dejó en paz al hogar que iba a perjudicar. Las bendiciones tienen poder si se hacen en fe y si se dice esto: "Que trate con bondad a esa persona".

Una última palabrita sobre eso de que el "Señor vuelva hacia ti sus ojos", eso es muy lindo, porque Dios no sabe mirar sin compadecerse, cuando Dios se fija en alguien se compadece de esa persona.

Pidámosle al Señor que nos mire y pidámosle al Señor que mire a nuestros hijos, que mire a los sobrinos, a los vecinos, que mire a nuestra patria, que mire al mundo. Los ojos de Dios, la mirada de Dios puede hacer florecer, ante la mirada de Dios florece la naturaleza, florece el ser humano.

Bueno, de todas las meditaciones que se puede hacer un primero de enero, he querido compartir esta con ustedes. Propósito: vamos a bendecir a las personas, a los niños, a los amigos, a los enemigos. Vamos a bendecir nuestros proyectos, nuestras tareas, nuestras angustias, vamos a trazar la señal de la Cruz sin miedo, vamos a trazar la señal de la cruz, a trazarla.

Mi mamá, nos bendijo toda la vida, pero hace un año dijo: "Hay algo que me ha faltado, yo les he trazado la señal de la cruz muy pocas veces a ustedes". Entonces, ahora cada vez que voy a visitarla, me despide y la última imagen que ella me regala es su sonrisa y la señal de la cruz.

Aquí hay mamás, repito, no porque sea mi mamá, por el bien que ustedes vayan a hacer, tracen muchas veces la señal de la cruz, bendigan, bendigan mucho, sobre todo bendigan este año que está empezando.