Smam003a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19970101

Título: Cambiar agüeros y supersticiones por oracion

Original en audio: 5 min. 37 seg.


Hermanos:

El libro de los Números nos ofrece estas palabras consoladoras, dicientes: "Cuando invoquen mi nombre yo los bendeciré" Números 6,27. Y enseña esa fórmula preciosa de bendición. Quienes tengan hijos y tengan Biblia en la casa, busquen en el libro de los Números 6,22. Números 6,22.

Bendigan a sus hijos con estas palabras: "Que el Señor te bendiga y te proteja. Que El Señor te muestre su rostro radiante y te trate con bondad. Que El Señor vuelva a ti sus ojos y te conceda la paz".

Este año, faltan unas horas para que oficialmente acabe el noventa y seis, todavía podemos organizar rápidamente una campaña en contra de los agüeros, de las supersticiones y todo género de costumbres; cuando digo estas palabras nos faltan todavía cinco horas y cuarto del noventa y seis.

En cinco horas podemos organizarla, porque mientras estamos corriendo a ponernos los calzoncillos amarillos, dejamos de bendecir a los hijos; mientras nos atragantamos comiendo las uvas, no rezamos; y mientras estamos corriendo con una maleta para darle la vuelta a la casa, no invocamos el nombre de Dios.

Qué bueno que la Iglesia nos ofrezca esta lectura. Qué bueno que en su familia hoy la situación sea otra. Esta noche, cuando vaya a empezar este año, en el fondo son formalismos humanos, pero Dios también obra ahí y el pecado también quiere obrar ahí.

Este año haga usted una plegaria, porque si está reunido con sus hijos, sobrinos, vecinos, amigos, parientes, todos saben que comienzan, pero ninguno sabe si acabará ese año.

Los años hay que empezarlos en oración y hay que culminarlos en oración, invocando el Santo Nombre de Dios.

Hace un año, el treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cinco, ¿cuántos colombianos oraron por Colombia? Estaban demasiado ocupados propinándose una indigestión, causándose una embriaguez, bailando hasta desfallecer. Este año noventa y siete tiene que ser distinto, ¿y quién lo va a hacer distinto, el gobierno?

No me corresponde aquí juzgar ni decir una sola palabra, pero les miro las caras a ustedes y ya entiendo lo que piensan: "¿Quién va a hacer que algo cambie en el próximo año?" ¿Quién, sino Aquél que pude renovar al ser humano desde dentro? ¿Aquél que nos ha revelando su nombre, su misterio y su amor? Dios nuestro Señor, que nos ha dado en Cristo todas las cosas y que en el vientre de María hizo comenzar un universo nuevo.

Nos quedan cinco horas. En este tiempo organice una campaña en contra de todo agüero y superstición. Y cuando alguien vaya a decir chistecitos como que ahora tocan las uvas, la espigas, usted sin fanatismos, pero con seriedad alzará la Biblia y dirá: "No, ahora no tocan espigas, ni calzoncillos, ni uvas, ahora toca Dios; en este año lo que toca es Dios, que es lo que nos ha hecho falta".

Este año lo que hace falta es que nos bendigamos unos a otros; lo que falta es que tú le digas al esposo o a la esposa: "Amada mía, ora por mí, y yo, que yo ore por ti, y los dos oremos por nuestros hijos".

Y que haya siempre una plegaria en nuestro corazón por Colombia y por el mundo. Si no lo hacen ustedes, que están en este templo hoy, nadie lo hará.