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Fecha: 19991009
Título: San Luis Bertran: Evangelio que se hizo realidad
Original en audio: 7 min. 48 seg.
Pocas veces tiene uno oportunidad de ver el Evangelio de Jesucristo cumplirse tan perfectamente y tan literalmente como nos los permite la vida de San Luis Bertrán.
El evangelio que hemos acabado de escuchar fue el evangelio cumplido en él. Él recibió la potencia de la Palabra de Jesucristo: "Id" San Marcos 16,15, y fue.
Siendo hombre de complexión enfermiza, muy débil de cuerpo, mal de salud toda la vida, no se detuvo, no se enredó con su salud; y se sometió a la tortura, porque no se le puede dar otro nombre, de un viaje que duraba muchas semanas entre aquella Europa y esta América.
"Id" San Marcos 16,15, dijo Cristo. Y luis Bertrán, cuando supo que había una parte del mundo que necesitaba el mensaje de Cristo, sintió que la voz de Jesús le impulsaba. Así como el barco es llevado por el viento que hincha sus velas, así las velas de este misionero, Luis Bertrán, fueron llenas del poder del Espíritu, del soplo de la voz de Cristo.
Cristo, diciendo: "Id", San Marcos 16,15, soplaba, henchía estas velas, y puso en camino a Luis.
"Proclamad el Evangelio" San Marcos 16,15. Proclamarlo con las obras, proclamarlo, gritarlo en sus oraciones, proclamarlo en la denuncia de los pecados, proclamarlo en la dirección espiritual de los novicios, proclamarlo muchas veces con milagros de por medio a los indígenas de nuestra patria.
"El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer, será condenado" San Marcos 16,16.
Luis Bertrán, en condiciones que difícilmente podemos imaginarnos, atravesó no sólo ese mar que nos distancia de la España que lo vio nacer; atravesó junglas, entró en esos terrenos donde nunca se había proclamado a Jesucristo, y a fuerza de oraciones, penitencias, rectitud de vida, milagros y sobre todo poder del Espíritu, bautizó a muchos.
"A los que crean les acompañarán estos signos" San Marcos 16,17. Ni uno de estos le faltó a Luis Bertrán. "Echarán demonios en mi nombre" San Marcos 16,17. Exorcista. "Hablarán lenguas nuevas" San Marcos 16,17.
Varias veces el poder del Espíritu le concedió predicar y ser escuchado en distintas lenguas, por distintas personas.
"Cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño" San Marcos 16,18.
Luis Bertrán fue varias veces víctima de atentados, intentaron envenenarlo varias veces; y algunos indígenas llegaron a convertirse, porque sabían que una porción mínima de cierto veneno, que extraían de serpientes espantosas, era suficiente para acabar con la vida de una persona; le dieron una copa de ese veneno, engañándolo, y no murió. "Si beben veneno mortal, no les hará daño" San Marcos 16,18.
"Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos" San Marcos 16,18. Todavía en la costa atlántica colombiana se recuerdan milagros de él, milagros sobre los enfermos y milagros en la naturaleza.
En una cierta sequía que hubo, Luis Bertrán recibió una palabra de profecía; indicó dónde se podía cavar para lograr agua, y salvó muchas vidas y convirtió muchas personas con ese milagro. Ese pozo todavía existe y la gente del lugar recuerda, generación tras generación, que fue Luis Bertrán el que dijo dónde había que cavar el pozo.
¡Es tan bello tomar así el Evangelio y ver que se cumple palabra por palabra en una persona! ¿Qué podemos decir? Que Luis Bertrán era un Evangelio, que su vida fue una página del Evangelio.
Un hombre lleno del amor de Dios, un hombre que no tenía sino compromisos con Dios; un hombre amador de la perfección espiritual, sobrexigente consigo mismo, casi diríamos que pecó por exceso en eso, y al mismo tiempo, sabio director, exigente director de otros.
Hay una cosa muy bella, Luis Bertrán, con eso quiero terminar estas breves palabras que son sólo para que nos enamoremos de la vida de los santos. Luis Bertrán terminó sus días en España; volvió y ejerció de prior y de maestro de novicios en España, después de estar muchos años de misionero aquí. Y de los discípulos de él hay varios que se encuentran entre los siervos de Dios y entre los beatos de la Iglesia Católica.
No sólo entró con amor, diríamos con prisa, con pasión; no sólo arrebató el Reino de los Cielos, llevó de su mano a muchos otros, los condujo, los animó. Luis Bertrán fue un pilar de la renovación de la Orden Dominicana, en su país, en España, y en los conventos que nacieron aquí también en América.
Que la intercesión de este santo, que es una página del Evangelio, una página vivida en Colombia, entre otros lugares, nos dé la pasión, nos dé el ardor en el servicio a Cristo; nos dé la gracia de no mirar ni a derecha ni a izquierda, como decía el libro del Deuteronomio, cuando Dios conduce a su pueblo por tierra de los amonitas y de los moabitas, y les dice: "Bueno, ni a derecha ni a izquierda, ustedes tienen su camino" Deuteronomio 2,27.
Y así fue Luis Bertrán, ni a derecha, ni a izquierda; él iba detrás de Cristo. Esa gracia la pido yo para mi Comunidad Dominicana, la pido para cada persona que reciba estas palabra. Ni a derecha ni a izquierda; Jesús, Jesús; la divina obsesión por Jesucristo, la pasión continua por Jesucristo, el anhelo infinito por Jesucristo.
Luis Bertrán, ruega por nosotros.
Amén.,,