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Fecha: 19960829
Título: No cualquier verdad es suficiente para ser causa de martirio
Original en audio: 4 min. 41 seg.
San Beda el Venerable, cuando hace un comentario sobre el martirio de Juan el Bautista, intenta explicarnos por qué ese ha de ser considerado como un martirio cristiano, como un martirio por Cristo.
La explicación que da Beda, es que Juan murió por la verdad, y puesto que Cristo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" San Juan 14,6, morir por la verdad es morir por Cristo.
Es un argumento hermoso, pero, con todo respeto, insuficiente. "Morir por la verdad es morir por Cristo": sí, si se trata de la verdad de la salvación. No digo que esté mal el argumento de San Beda, sino que quisiera, con la ayuda de Dios, prolongarlo, de alguna forma exponerlo según me dé fuerzas el Señor.
Efectivamente, hay que mostrar que la verdad por la que murió Juan, es aquella verdad que ha quedado manifiesta en Cristo.
Supongamos, por ejemplo, que un científico sostiene que el agua está hecha de H2O, y una "banda de insolentes" Salmo 86,14, como la que dice el Salmo, le dice: "No, señor, el agua no está hecha de H2O, sino de NO3". Y el científico dice: "¡Sí es H2O!"; y uno de los de la banda dice: "¡Mentira!", y lo mata.
El científico murió afirmando una verdad. ¿Tendremos aquí, a dos o tres años, que celebrar la memoria del científico mártir del agua? ¡No!
Es evidente, que no cualquier verdad es suficiente para ser causa de martirio. Sólo es causa de martirio el morir por esa Verdad que ha quedado manifiesta en Cristo.
Y eso sí necesita más argumento. ¿Podemos considerar a Juan el Bautista como mártir cristiano siendo precursor de la muerte de Cristo? Pienso que sí, y la razón es esta:
Es evidente, que lo que descargó el golpe mortal sobre la cabeza del Bautista, fue su oposición a los pecados, a la vida licenciosa de Herodes. También es evidente, que Herodes escuchaba con gusto a Juan el Bautista, e incluso seguía su parecer en muchos asuntos.
De manera que si Juan el Bautista estaba encarcelado, es por haberle dicho la verdad a Herodes, y ahí es donde está la clave. Herodes quería presentarse como rey de los judíos, quería presentarse como heredero de las promesas que Dios tiene para el rey de su pueblo, y quería que su autoridad tuviera el mismo peso y la misma majestad del rey de Israel. Ese es el punto.
Juan el Bautista tenía que tener noticias de que en Roma se vivía de un modo más pecaminoso, más licencioso que el que tenía Herodes. Pero Juan el Bautista no fue hasta Roma para decirle a los emperadores: "Oiga, ustedes son unos licenciosos, ustedes son gente lujuriosa y borracha, y ahora mátenme".
Juan el Bautista no es un simple puritano; lo que él está fustigando aquí, lo que él está criticando aquí, es simplemente un matrimonio infiel. Detrás de la infidelidad de ese matrimonio, Juan el Bautista está diciéndole: "Tú no obedeces a la Ley de nuestro Dios, tú no eres su representante, tú no eres el rey que Dios ha puesto para este pueblo".
Y eso, precisamente eso, era lo que fastidiaba a Herodías: que Juan minara la autoridad de Herodes, que se dijera que Herodes era un adúltero, lo decía mucha gente, pero que se le desacreditara como rey de Israel para abrirle campo al verdadero Rey, a Cristo, esa fue la obra de Juan.
De manera que Juan sí es un mártir cristiano, y sí ha muerto por la verdad de Cristo. Porque denunciando la falsa realeza de Herodes, está demostrando y abriendo camino a la verdadera realeza de Cristo.
¡Qué hombre grande! ¡Hombre de un solo amor, de una sola alianza! ¡Hombre que con su nacimiento, su predicación y su muerte, entró y fue precursor del Mesías!