Sino011a
Fecha: 20111228
Título: Lo mismo que en tiempos de Herodes, los idolos de nuestros dias nos estan pidiendo que eliminemos a jesus
Original en audio: 4 min. 51 seg.
Mis Hermanos:
Es un episodio de terrible crueldad el que recordamos este veintiocho de diciembre.
Es la fiesta de los Santos Inocentes, así los llama la Iglesia porque ellos, al apaciguar la cólera del impío rey Herodes, formaron como una cortina de protección que hizo posible la huida del Mesías.
Creo que los acontecimientos fundamentales los recordamos todos. Llegaron unos Magos de Oriente, nos dice el evangelio según San Mateo, en el capítulo segundo. Y estos Magos de Oriente, estos Sabios, que seguramente eran también astrólogos, y buscaban a su manera la luz de Dios, se dirigieron a Herodes y le hicieron la pregunta que podría realmente desestabilizar su corazón. Esa pregunta era: "¿Dónde está el rey de los judíos? Venimos a adorarle" San Mateo 2,2.
Una pregunta que tenía que despertar los peores fantasmas en la cabeza de Herodes. Porque Herodes mismo, aunque se llamaba rey, había usurpado ese título; a ver, lo había recibido en herencia, pero no todo lo que se recibe en herencia se recibe legítimamente. Y en el caso de Herodes eso es claro: la promesa de Dios no tenía nada que ver con Herodes, la promesa de Dios, promesa que hizo a través del profeta Natán, cerca de mil años antes de Cristo, es la promesa de estar con la casa de David, con la descendencia de David.
Y sucede que ni Herodes el Grande, ni Herodes el que estuvo después en tiempos de la muerte de Jesús, ni ese padre ni ese hijo tenían nada que reclamar en la casa de David.
Es decir que ellos se habían adueñado del poder; su poder era mentiroso, era espúreo, y por consiguiente, tenían que temer que apareciera el verdadero Mesías, porque sabían que en cuanto la gente reconociera al verdadero Mesías, lo único que podía concluir es: "Este tal Herodes es un impostor", y ya sabemos qué le puede esperar a un impostor, sobre todo después de que ha llevado una vida de privilegio, de arrogancia, de crueldad.
Así que Herodes, un hombre cobarde, supersticioso, cruel, impío, oportunista, este hombre, cuando oye la pregunta de los Magos, entra en pánico, lo que él siente en su corazón se puede sintetizar en esta frase: "O Él o yo; o queda vivo el Mesías, o quedo vivo yo, pero no hay espacio para los dos". Y por eso su resolución, una resolución nefasta, pero desde su punto de vista la única posible, su resolución es: "Hay que eliminar al Mesías".
Como los Magos de Oriente fueron avisados en sueños que no volvieran donde Herodes para contarle dónde estaba el Mesías, entonces Herodes toma esta decisión espantosa: va a decidir la muerte de los niños de dos años para abajo en Belén y en sus alrededores. Belén, porque los profetas habían dicho quede ahí vendría el Mesías.
Esta crueldad de Herodes tiene que hacernos reflexionar sobre hasta dónde llega la avaricia, hasta dónde llega la codicia del poder, hasta dónde llega la cobardía humana y, finalmente, hasta dónde llega toda idolatría. Porque lo que nos están pidiendo los ídolos es eso, que matemos a Jesús, que quitemos a Jesús.
Y lo que nos están pidiendo los ídolos es que eliminemos toda fuente de cambio y de esperanza, y esas fuentes están usualmente en los corazones de los chiquillos. Por eso los grandes imperios son todos enemigos de los niños, por eso las gigantescas campañas de anticoncepción y las gigantescas campañas de propagación del aborto como su fuera un derecho, el propósito es el mismo que en tiempos de Herodes: asegurar simplemente el imperio.
Que la bondad de Jesús, que la santidad del Mesías nos dé valor para no caer en las trampas de los ídolos antiguos o nuevos.